Charles Chevalier siempre ha sido un prodigio, el más joven de PXG, y también el más incontrolable.
A sus 15 años, parece no tomar nada en serio, ni siquiera los consejos del entrenador Loki.
Pero cuando Loki, en lugar de castigarle, empieza a tener...
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Charles: ¡¿Por qué tendría que escuchar a alguien que ni siquiera juega en el campo?!
Charles levantó la voz como si fuera una bomba lanzada al centro del campo. El balón quedó a medio camino de un pase que jamás ocurrió. Los demás jugadores del PXG se quedaron en seco.
Compañero 1: Tío, otra vez no... *susurró un compañero.*
Loki, de pie al borde del césped, no dijo ni una palabra al principio. Solo cruzó los brazos y lo observó con calma. Esa calma que, para Charles, era lo más irritante del mundo.
Loki: ¿Terminaste? *preguntó al fin Loki, sin alterar el tono.*
Charles: ¡No he empezado! *espetó el menor, caminando hacia él con pasos cargados de rabia*. Estoy harto de que me digas qué hacer cada cinco minutos. ¡Como si yo no supiera jugar!
Loki: No sabes. Y por eso te lo digo cada cinco minutos.
Charles parpadeó. Atónito. Como si lo hubieran abofeteado.
Charles: ¿Perdón?
Loki: Dije que no sabes jugar como parte de un equipo. Sabes brillar, sí. Pero no sabes cuándo parar. Ni cuándo ceder el balón. Y tampoco sabes cuándo cerrar la boca.
Charles apretó los dientes, pero Loki siguió con un tono seco y firme:
Loki: Si quieres ser una estrella, sélo. Pero si quieres ser futbolista de verdad... entonces tendrás que crecer.
Ese "crecer" retumbó como si le hubieran golpeado con el balón en la cara. Charles no respondió. Solo se giró, pateó el balón lejos y masculló:
Charles: ¡Esto es una pérdida de tiempo!
Loki: Entonces siéntate. Puedes observar desde el banquillo lo valioso que es el tiempo.
Charles: ¡No me vas a sacar del entrenamiento! *gritó Charles, girándose otra vez.*
Loki: No te estoy sacando. Te estás yendo solo *Loki sonrió con apenas un gesto de labios.*
Los murmullos crecieron. Nanase se acercó rápidamente, con las manos alzadas en señal de paz.
Nanase: Charles, relájate. No vale la pena discutir así. Seguro que solo quiere ayudarte.
Charles: ¿Tú qué sabes? *soltó Charles, con la mirada filosa como cuchillas*. ¿Vas a decirme también cómo jugar? ¿O vienes a darme una palmadita en la cabeza y decirme que "todo va a estar bien"?
Nanase: Oye, yo solo quería—
Charles: ¡Pues no quiero nada! ¡Métete en tus cosas!
Nanase retrocedió con una mueca. Loki frunció apenas el ceño.
Loki: Basta.
Charles: ¡¿Y ahora qué?! ¿Tú también me vas a decir cómo hablar?
Loki: No, Charles. Pero si sigues gritando, te quedarás sin voz para el partido del viernes. Y créeme, no pienso ponerte si tu energía se gasta en berrinches.
Charles apretó los puños. Su orgullo, tan grande como el estadio entero, le dolía más que cualquier palabra. Se quedó allí, estático, mascando su propio enfado.
Charles: ...Idiota *murmuró. Pero ya no sonaba tan fuerte. Solo frustrado.*
Loki no respondió. Dio media vuelta y comenzó a marcar el próximo ejercicio con los demás jugadores. Charles se quedó atrás, con el pecho subiendo y bajando rápido. Y sin saber por qué... se sentía aún más observado.
📋Mas tarde, en las oficina del PxG
Asistente: ¿Ese chico no tiene un botón de apagado? *preguntó el asistente, viendo las repeticiones del berrinche en una tablet.*
Loki: Sí lo tiene. Pero está escondido debajo de cinco capas de ego, orgullo infantil y sarcasmo en francés *respondió Loki, sin despegar la vista del monitor.*
Asistente: ¿Y por qué sigues insistiendo con él?
Loki: Porque cuando deja de quejarse, juega como si pudiera romper el mundo.
Asistente: ¿Y vale la pena todo ese drama?
Loki sonrió apenas.
Loki: Lo estoy entrenando, no adoptando. Aunque a veces parece lo segundo.
🚿 Vestuarios
X: Oye, ¿le tiraste una patada al balón o a Loki? *bromeó uno de los chicos, mientras Charles se quitaba la camiseta sudada y se sentaba en silencio.*
Charles: A los dos *respondió seco, sin mirar a nadie.*
X: ¿Por qué te molesta tanto Nanase? Si no te ha hecho nada...
Charles: Exacto. No ha hecho nada *dijo con tono ácido.*
Nanase apareció de nuevo, esta vez con una botella de agua.
Nanase: Aquí tienes. Por si... no sé, te da sed después de tanto gritar *ofreció con una sonrisita amable.*
Charles: ¿Te crees gracioso?
Nanase: No, solo buena persona. Pero si quieres que también grite, puedo intentarlo *dijo Nanase encogiéndose de hombros.*
Charles alzó una ceja, desconcertado. No se lo esperaba.
Charles: Tienes un tornillo flojo... *murmuró, tomando la botella sin mirarlo.*
Nanase: Y tú tienes todos al revés *respondió Nanase, sonriendo aún más.*
Charles se quedó mirándolo unos segundos. Su expresión cambió brevemente. Como si algo se hubiera derrumbado en su interior. Pero solo dijo:
Charles: Tch... largo.
🌙Esa noche...
Charles estaba tumbado en su cama, mirando el techo. El cuarto estaba en penumbra, y el resto ya dormía. Desbloqueó su móvil y comenzó a revisar las repeticiones del entrenamiento.
Cada error. Cada pase mal dado. Cada vez que Loki lo había mirado como si fuera... ¿qué? ¿Un caso perdido? ¿Un niño?
Charles: "Crecer"... *repitió en voz baja.*
Se sentó, apoyando los codos en las rodillas, aún con el eco de la voz de Loki repitiéndose en su cabeza.
"Tendrás que crecer..."
Charles: ¿Qué sabrás tú, Loki? Siempre ahí parado, con esa cara de póker. ¿Nunca te han gritado cuando eras joven? ¿Nunca te has cansado de que te digan qué hacer?
Puso pausa en una jugada donde él fallaba un pase por intentar lucirse. Luego una más, y otra.
Charles: ...Qué aburrido *susurró, igual que antes. Pero ahora sonaba más triste que enfadado.*
Y mientras cerraba el móvil, pensó:
"Si me vas a sacar, tendrás que atraparme primero, Loki. Porque yo no pienso dejar de correr."