El espacio es inmenso y aterrador. Cualquier persona que esté mirando la oscuridad del espacio, siendo solo contrastado con los millones de estrellas alrededor, a lo lejos. En aquella oscuridad, una luz neón en un tono azul muy claro se paseaban de un lado al otro. Habían pasado unas cuantas horas después de que aquel carguero espacial había sido atacado. Destruido por una potencia de fuego más alta que la que se usaba contra tanques enemigos. La luz neón apuntaba de una pared destruida a otra, examinando algunos segundos antes de pasar al siguiente lugar. Las botas de aquel astronauta le ayudaban a impulsarse en la ingravidez, mientras examinaba atentamente los restos de aquel carguero.
—ROD, analiza el entorno y busca algo que valga la pena. –ordenó el astronauta.
—Analizando... -respondió una voz robótica dentro de su casco. –Se ha encontrado una caja de seguridad a 35 metros de aquí, coordenadas x 25, y 30, z 59. –
Siguiendo el indicador del casco, aquellas botas expulsaban aire ayudando al astronauta a impulsarse. Los escombros a su alrededor volaban, girando en la ingravidez del espacio, siendo esquivados por el astronauta hasta llegar a la coordenada indicada. El casco mostraba información sobre una de las paredes de aquella nave destrozada. Detrás de un cuadro de la monalisa intacto. Todo en aquella nave había sido destruido, abollado o rasgado, pero el cuadro estaba en casi perfectas condiciones.
—ROD, analiza esta pieza de arte. -
—Analizando... -la voz robótica volvió. –Caja de seguridad de la compañía ATOM. Modelo DAPP-901212. Especializada en transporte de químicos. Interior desconocido. Parece corrupto. Se ha detectado un cerrojo de aplicación digital. –
—Menos mal que traje a mi amiguito para esto. –
El astronauta sacó de uno de sus bolsillos una especie de gusano metálico. Era un aparato que intercalaba cables sueltos con aleación metálica. Parecía inmóvil, hasta que lo acercó al cuadro. El gusano de metal se sacudió y cuando tuvo contacto con la superficie del cuadro se tensó. Estirado medía casi 33 centímetros. Un par de segundos después el cuadro de la mona lisa presentó estática y se apagó. La pequeña puerta detrás de esa pantalla reforzada se abrió ligeramente.
—Es lo malo que dejarle todo a lo digital. -decía burlón el astronauta mientras guardaba de nuevo el gusano en su cinturón. –Solo sobrecargas un poco el sistema y puf, Magia. –
—La Magia no existe Seth. Si acaso, podemos llamarle tecnología. –
—ROD, ¿Siempre tienes que llevarme la contraria? –decía mientras aplicaba fuerza para abrir la puerta.
—Me crearon para ser lógico. Cualquier cosa fuera de eso la considero inexistente si no se puede demostrar. –
—Mejor cállate un rato. ¿Puedes examinar esto? –
La IA dentro del casco analizó el contenido de esa caja fuerte. Un tubo de pastopapas, que eran botana espacial. Tres fajos de "bits", dinero interestelar de alta denominación en forma de billetes. Y un cartucho de unos 9 centímetros de ancho por 5 de alto.
—Seth, los datos del cartucho parecen... Están diseñados en un lenguaje ajeno a cualquiera que conozco. –
—¿No puedes leerlos? ¿Están corruptos? –Seth tomó el disco duro de color gris y naranja en su mano.
—No están corruptos. Mi análisis de información no detecta fallas o abolladuras. Están escritos en un idioma de programación desconocido para mi. –
—Pero eso es imposible. Se supone que eres una de las IA más avanzadas del espacio. Tienes estos conocimientos enormes y la capacidad de presumir por eso, ¿Y no puedes leerlos? –
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Infinity
AventureDespués de encontrar un dispositivo misterioso en una nave destruida, un caza fortunas es perseguido por la guardia carmesí. En su huida se encontrará con enemigos y aliados en planetas distantes, mientras trata de descubrir por qué es perseguido c...
