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Era un día normal en la casa. Yo estaba en mi habitación haciendo las tareas de la escuela, mientras mi madre preparaba la cena. Ya hacía una semana que mi padre se había ido, no sé a dónde, pero ya estaba acostumbrado a eso. Solo le robaba el dinero que mi madre ahorraba y se largaba a hacer no sé qué. Sin embargo, esos eran los momentos más tranquilos en casa, ya que no había discusiones y mi madre no era golpeada por ese monstruo de persona.
Mi madre me había dicho que la próxima semana completaría el dinero para poder irnos de esta casa y alejarnos de ese hombre que nos maltrata. Esperaba ese día con ansias para no volver a ver a ese monstruo.
... ¡¡Eli!! Mi madre me había llamado para que bajara a cenar.
—¡ Ya vaaaa! —le respondí, alargué la "a" mientras me preparaba para bajar.
Procedí a guardar mis libros de la escuela y cuando estaba a punto de bajar a la cocina, escuché la puerta ser azotada con tanta fuerza que el ruido se escuchó en mi habitación. Me asusté porque ya sabía de quién se trataba: mi padre. En ese momento recordé que mi madre estaba sola en la cocina y bajé lo más rápido posible. Cuando llegué, ya se encontraba tirada en el piso, siendo golpeada por mi padre, quien le gritaba que le dijera dónde había puesto el dinero y que se lo diera, porque si no lo golpearía hasta matarla. Me acerqué rápidamente e intenté jalarlo para que soltara a mi madre, pero no funcionó; yo era demasiado delgado y no podía con él.
De repente, mi padre me empujó tan fuerte que caí al piso dándome un golpe muy fuerte en el brazo con la pata de la mesa. Al ver eso, mi madre me gritó que me encerrara en mi habitación. Me levanté con dificultad y subí a mi cuarto, pero no era para encerrarme; no podía quedarme ahí escuchando cómo mi padre mataba a mi madre a golpes. No. Subí a buscar una botella que había dejado mi padre una vez que se emborrachó en casa. La había guardado por si ocurría una situación como esta, y ya había llegado el momento de actuar. Cuando entré a mi habitación, la visualicé en una esquina; corrí hacia ella y la tomé con nervios.
Bajé las escaleras rápidamente y cuando vi a mi padre ahorcando a mi madre, sentí un enojo gigante que no sé de dónde salió. Exploté la botella en su cabeza y cayó al piso con un ruido sordo junto con mi madre, quien estaba tosiendo y agarrándose el cuello.
Le pregunté si se encontraba bien; la ayudé a levantarse y la senté en una silla del comedor mientras le daba un vaso con agua. Ella se lo bebió, pero no dejaba de mirar a mi padre en el piso. Al cabo de unos minutos, se acercó a él y le tomó el pulso en el cuello; me dijo que no estaba muerto, solo inconsciente. Fue entonces cuando algo en sus ojos dejó de brillar, como si despertara del infierno en el que estaba,comenzó a recoger todas nuestras ropas y tomó el dinero que tenía escondido para que mi padre no se lo quitara. Me envió a ponerme mis zapatos y nos fuimos de esa casa.
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Espero que tes guste cómo quedó. Soy nueva en esto así que si hay algo mal me lo dicen y yo lo arreglo 🤸🏼♂️
