La vida de Marcus se fue desde muy temprano al demonio, nació en Dead City, la ciudad de las oportunidades, la moneda de oro que un país en decadencia podía presumir.
Entonces, en un sitio tan bueno, ¿Como fue que terminó en el peor hogar posible?
Tenía una familia nestable, con una dinámica de mierda tan violenta que más de una vez la policía fue a su casa, parándose en su puerta con sonrisas perfectas y advertencias vwcisd y repetidas como un monólogo, a los diez años, lo había escuchado tantas veces que de lo sabía de memoria.
Solía pasar su tiempo con Jack, el chico unos años mayor que el que era hijo del suelo de un bar, pasaban la tarde juntos en la parte de atrás, jugando videojuegos o leyendo historietas que el viejo señor Dan le compraba a Jack todos los sábados.
Era impresionante lo mal que le iba en la vida, gracias a la situación que vivía en su vida se había convertido en alguien muy poco expresivo, retraído y poco sociables a excepción de Jack, su único amigo desde la niñez.
En un lugar como Dead City, donde las oportunidades se daban a montones, siempre parecía que las puertas se le cerraban en la csr, lo suficientemente cerca de su cara para golpearle la nariz y hacerlo caer estrepitosamente, perdiendo parte de su pequeño avance en la vida.
Era algo problemático, muchas veces sus inte tos de socializar se confundían con acoso, pero es que, sinceramente, el mismo no de ayudaba mucho.
Esas ojeras, ese aspecto desalineado y el csbello rubio largo y sin peinar, esa sonrisa que daba miedo y su forma tan peculiar de hablar, entre hostil y burlón.
Era jodidamente alto, solía inclinarse encima de las personas más bajas que el, jsctsndose de la diferencia con burla y presunción.
No era un mal tipo, más de una vez ayudaba a andinas a cruzar la calle, a señores a descargar camiones e incluso interfería en situaciones de acoso real.
Pero nada funcionaba, era como si una nube viviera sobre su cabeza.
Y justo cuando cría que no podía joderse más, paso, todo se jodió más.
¿Que fue lo que pasó? Dead City se fue a la mierda, justo y duro, todo era un maldito desastre.
La ciudad que antes brillaba como un trofeo sobresaliente en el mapa, el lugar más grande de todo el territorio, donde todos podían vivir en paz y felices... Ese lugar que parecía ser el cielo, hoy es el infierno que a duras penas logro ser contenido.
Todo empezó hace unos meses con una "Gripe rara" típico de película, ¿No es así? Bueno, esa gripe envío al demonio al 25% de los habitantes en un solo día, que luego de horas, minutos o incluso segundos, recobraban el pulso y comenzaban a masticar a la persona al lado, deborandola como si fuese un dulce o un filete Miñón.
La ciudad fue cerrada, rodeada por ejército y un campo de fuerza, vulnerable pero en su mayoría muy eficaz y toda la gente no infectada o que aún con el virus en la sangre permaneció cinciente, quedó atrapada a su suerte dentro de ese infierno.
Por desgracia para Marcus, le tocó vivir este invierno, pero de la peor manera posible.
No podría describir en exactitud como sucedió, pero de ese 25% de habitantes que de fueron a la mierda y despertaron como moustros, había otro porcentaje que si, se veía afectado por el virus, morían y se levantaban, pero permanecían concientes.
Para Marcus fue como despertar de una resaca terrible, podía ver su sangre esparcidas en el suelo, conde cuente del vómito que expulsó antes de caer inconciente.
Cuando fue a verse al espejo el shock lo golpeó como un balde de agua fría, tuvo miedo de si mismo un momento, sobre todo cuando al intentar abrir la puerta, tiro de la perilla y la arrancó con mínimo esfuerzo.
Paso al menos dos días encerrado en su apartamento, sin nada más que la luz filtrándose a travez de las cortinas y el ruido de armas de los militares, gritos y gruñidos moUtrosos entrando desde las calles.
Trato de comunicarse con Jack, pero no había señal y luego de dos semanas, en las que estuvo vagando por aquí y por allá en su apartamento comiendo lo que tenía en su nevera y la despensa, cuando el infierno finalmente se había calmado y Dead City no era más que ruinas y calles llenas de cadáveres, decidió que era hora de salir.
Fue un alivio encontrarse con otro infectados Sue sl igual que el eran concientes, pero viendo que la mayoría sacaba ventaja de su condición por sobre las despedidas personas que aún de escondían en las calles, no le quedó de otro más que volverse un marginado, en cierto punto lo hacía se tir cool, estar muerto de cierto modo, lo hizo sentir más vivo que en toda su vida.
Tal vez se estaba volviendo loco, solía reírse solo, hablar en voz alta y cantar canciones ridículas, cambiándoles la letra a algo aún más estúpido.
El panorama tsmpoco se encargaba de mantenerlo muy cuerdo de todos modos, era un tipo grande, pero la sangre y el olor a muerte que llenaba las calles de dead City a penas lo deja pensar.
De vez en cuando veía sobrevivientes, le gustaba darles sustos, aunque más de una ocasión estuvo a punto de que lo hicieran por chistosito, al menos antes de que los parlantes en toda la ciudad anunciarán que los infectados concientes eran totalmente seguros para la población.
Pero la cúspide de la comedia la alcanzó cuando se encontró con una chica en una tienda casi vacía.
En su mente, pretendía ser un galán, en la de ella, era el tipo más jodidamente aterrador que se había topado hasta el momento.
Así que este es el nuevo Marcus, un tipo risueño y burlón, con una pinta que da miedo y sarcasmo que le sale hasta por las orejas.
seria un milagro si se quedará callado un momento, va tirando de ti con una cadena atada a la cintura y te dejará la mejor parte de lo que sea que encuentren para comer, te cuidará hasta de tu propia sombra y te llevara en su hombro si así lo quiere.
Por que eres su pequeña novia, su pequeño ratón asustadizo al que le encanta fastidiar, eres su única compañía en este lugar muerto y tal vez lo único que detenga a esta versión mejorada de el mismo de volverse loco.
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Marcus - Dead City
Fanfictionun tipo infectado con el virus que mandó a la mitad del continente al demonio.
