Harry Potter tenía constantes pesadillas.
Había vencido a Lord Voldemort hacía no más de dos meses, dos dolorosos y ajetreados meses en los cuales no había podido pegar un ojo a la hora de dormir. Debería sentirse alegre y sin preocupaciones, pero su realidad estaba siendo muy distinta.
Se podría decir que se había sacado un peso de encima, uno enorme, pero ese había sido reemplazado por la culpa.
La culpa por la muerte de Fred.
De Lupin.
De Tonks.
De... Snape.
Diariamente, se ponía a llorar debajo de todas las mantas que lo cubrían en su nueva habitación de Grimmauld Place, agobiándose con recuerdos de los fallecidos y pensando en toda la tristeza que deberían estar sintiendo sus allegados. Su amigo Ron, por más que se lo veía feliz junto a Hermione, no había vuelto a ser el mismo, y ni hablar de George. No quería imaginarse lo horrible que seguramente era mirarse al espejo y ver la cara de tu difunto hermano en tu reflejo.
Todos habían muerto por su culpa.
Por protegerlo.
Por estar de su lado.
Y a eso, por más que quisiera, no se lo iba a poder perdonar nunca.
Su cumpleaños número dieciocho llegó como cualquier otro: sin gracia. Meses atrás creyó que iba a poder celebrarlo de una vez por todas, pero su cuadro de depresión no se lo permitía. No podía festejar un año más de vida cuando mucha gente la había perdido por luchar.
Ginny le decía que estaba siendo un estúpido. Es que ella no lo entendía, constantemente se la pasaban discutiendo por ese tema en vez de estar dándose besos de amor. ¿Por qué no lo dejaba en paz?
—Me preocupas, Harry.
Preocuparle, siempre le había preocupado a todo el mundo. A veces se sentía demasiado sobreprotegido, todos daban su vida por él y, aunque estaba agradecido, también estaba harto.
Harto de que todos los que lo rodeaban salieran dañados, harto de que todo el mundo lo viera como un "héroe" cuando la realidad era que sólo había sido un chico con suerte. Harto de que sus amigos pensaran que sabían cómo él se sentía.
Y harto de que todos hicieran como si la guerra no hubiese dejado secuelas malas.
Extrañaba estar con los Dursley, durmiendo debajo de las escaleras. Ahí, al menos, no tenía reparo en todo lo que iba a pasarle a su futuro. A veces tenía ganas de volver el tiempo atrás y rechazar a Hagrid el día que le dijo que él, en realidad, era un mago.
Lloró, y no le importó que Ginny lo oyera desde el otro lado de la puerta. Notó como esta era golpeada, mientras las lágrimas se mezclaban con el agua de la ducha que estaba tomando.
Ya llevaba media hora así.
O quizá más.
—Harry, por favor... —las súplicas de su novia eran un constante recordatorio de que además era un fracasado.
Porque, por más que quisiera, no podía salir de esa burbuja oscura que lo rodeaba.
La culpa siempre estaba presente.
[...]
Cormac McLaggen le había enviado una carta.
Aquel chico estúpido de su adolescencia había cambiado mucho luego de los acontecimientos ya sabidos. Bueno, en realidad, luego de la guerra ya nadie era como antiguamente lo era en Hogwarts. En el caso de aquel chico arrogante, había comenzado a trabajar en el ministerio, ignoraba en qué parte, pero siempre era el encargado de mandar los correos que él, muy fácilmente, tiraba a la basura sin siquiera abrirlos.
Sin embargo, esta vez la que había recibido la carta había sido Ginny, así que esta ya estaba abierta cuando ella le fue a hablar sobre su contenido.
—Los juicios... Harry, necesitan tu testimonio.
Él estaba con la mirada fija en la pared contraria a su cama, ignorando por completo a la pelirroja. Esta suspiró y le tomó la mano, sin recibir un gesto de su parte.
A Ginny le dolía verlo de aquella manera.
—Es importante. Tu voz importa.
Silencio.
Cerró los ojos, conteniendo las lágrimas. No podía obligarlo, no quería presionarlo, pero tampoco podía verlo consumirse de aquella manera tan cruel.
Había hecho de todo por terminar con la oscuridad del mundo mágico... ¿por qué se castigaba de aquella manera?
—Por favor. —susurró, apretando su mano con fuerza. —Hazlo por ellos, Harry. Hazlo por ti.
Pasaron unos segundos eternos, en los cuales Ginny intentó hacer desaparecer el nudo qué crecía en su garganta.
Y luego, se dio apenas un movimiento.
Una leve inclinación de cabeza.
Fue suficiente.
Harry Potter se levantó de la cama por primera vez en días.
*********
OMGGGG Y ESTOOOO????
Nuevo fanfic??? Si señoras y señores
Tenemos una nueva (y dramática) historia ambientada en este mundo tan maravilloso.
Tratará sobre el octavo año de Hogwarts (luego de la guerra) y va a haber cosas canon... aunque otras no lo van a ser
Cabe aclarar que este fanfic no tiene nada que ver con HPUVI, es totalmente distinto. Va a ser como más... oscuro
Y quizá haya algunas escenitas😏
En fin, sin más que decir, los dejo🫶🏻🫶🏻
Voten y comenteeenn
Un besote
Ju🤍
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ELITE
FanfictionLa guerra terminó... pero la oscuridad no se fue. Han pasado apenas unos meses desde la caída de Voldemort, y Harry Potter debería sentirse libre. Pero la libertad, lejos de aliviarlo, lo arrastra a un abismo de culpa y silencio. Mientras todos pare...
