A la distancia, Seonghwa observa a la nueva parejita que intercambia fluidos intensamente a pesar de estar en público.
Él seguramente esté viendo las manos de San recorren cada centímetro del cuerpo de Wooyoung, como si fuera la primera vez que lo tocase.
Él también seguro vea las manos de Wooyoung, las cuales se detienen en la nuca del otro, acercándolo más aún, como si la poca distancia que les queda no fuera la suficiente.
Confía en que nota que la ropa de ambos combina con extrema cursilería.
Cree que también nota también las sonrisas ocasionales que se les escapan en pleno beso.
Seonghwa también se esté dando cuenta en la posición en la cual quedó. Nota, como a su alrededor, las miradas con poco disimulo que le da la gente, llenas de pena y empatía. Aun él encontrándose en una punta del lugar, logra llamar bastante la atención. Y claramente no es para menos; lo que le había ocurrido ya está en boca de todos y es algo que le disgusta a montones.
Él, Choi San, el empleado perfecto que cualquier empresa y jefe quiere tener.
Él, Jung Wooyoung, el desastroso, pero eficaz empleado que nadie quiere tener, pero es bueno en su labor.
Y por último, él, Park Seonghwa, el jefe de ambos, el mismo que se enamoró de Choi San y comenzó una relación con él... ¡Ah! Y también el mismo que se enteró de que Choi San lo utilizó para demostrarle a su expareja (¿o todavía pareja?) que podía vivir sin él. Genial. Qué gran vida la de Park Seonghwa, según sus propias palabras.
A Mingi le da pena ver esa situación. No lo dice porque sea su amigo, su compañero o su vecino, lo cual ninguna de esas categorías entraría; lo dice más bien desde un lado objetivo, viendo a Park como una víctima entre el juego peligroso (y hasta malicioso) entre su mejor amigo y su hermano mayor.
Él fue testigo desde las sombras de ambos puntos de vista; notó como las miradas juguetonas entre San y Wooyoung, mientras el primero le prometía amor eterno a Seonghwa. Notó cómo Wooyoung, fingiendo ser el mejor amigo de San, le aconsejaba cosas a Seonghwa para que la relación que tenían fuera mucho mejor. Y notó cómo Seonghwa le sonreía bobamente a San cada vez que le susurraba "Te amo" al oído.
Él notó todo eso. Y aun así, permaneció callado.
No tiene ningún tipo de relación con Seonghwa; es más, las veces que charló con él son contadas. Sin embargo, él siente que no es excusa para no haberle comentado todo el trasfondo que él notó en esos meses de otoño e invierno. Lo que notó cuando su mejor amigo, San, le contó sobre Seonghwa. No tenía ese brillo ni esa energía de enamorado, en comparación de cuando hablaba de Wooyoung.
Y en ese momento, en donde ve cómo Seonghwa observa a la pareja dándose cariño de la forma más descarada posible.
[...]
Yeosang está llegando tarde al trabajo, exactamente dos horas tarde. La alarma no había sonado y encima había perdido el transporte, agregándole que vive en la otra punta del mundo. Ya todo sudado y cansado, se encuentra corriendo hasta el edificio.
Una vez que llega y se sienta en su lugar de trabajo, le parece raro que todo el mundo estuviese tan distraído, más que de costumbre. "¿Pasó algo y no me dijeron?" Fue lo primero que pensó.
Casi y como si fuese costumbre, se dirige hacia donde se encuentra el encargado del mantenimiento, Hongjoong; un hombre que se sabía todo. Está limpiando la oficina del ceo de la empresa. Sin miedo ni vergüenza, se acerca al empleado como si fuese un espía encubierto.
—Pss... Hongjoong, ¿qué novedades hay? —Susurra discretamente al muchacho de su lado, mientras supervisa la zona en caso de que se aparezca alguien.
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No Fue Casualidad | Ateez
FanfictionEl engaño corrió como un susurro entre pasillos. Seonghwa, traicionado. San, el culpable. Wooyoung, el error. Y entre todos...alguien que lo vio todo. No fue casualidad. Nunca lo fue.
