La apuesta

5 0 0
                                        

JESSICA PDV

- Jessica... - me susurró Karen mientras se aferraba a mi brazo. – creo que deberíamos volver.

- Karen, si no querías venir, porqué dijiste que sí? – susurré mientras Dante y Travis ordenaban nuestras bebidas en la barra.

- No estaba pensando!

- No grites – me reí mientras ella se ponía roja.- Es sólo un rato. ¿No? ¿y no eras tú la que decía el otro día sobre intentar cosas nuevas?

- Esto no era lo que tenía en mente. Travis no me da buena espina.

Seguí su mirada y sí, Travis no era una persona que irradiara confianza. Estaba cubierto por tatuajes y tenía un cuerpo que parecía matón de la mafia. Pero si algo transmitía era seguridad. No podía describirse de otra manera.

- Lo sé. A mi tampoco. Es demasiado confianzudo.

- Entonces por qué aceptaste venir conmi...? – su expresión cambió y su boca formó una gran "O" y miré a otro lado avergonzada esperando lo peor – Te gusta su amigo! – me acusó y rodé los ojos.

- Gritalo más fuerte, creo que no te escucharon en Texas! Y no. Por dios. No! – seguí insistiendo mientras ella me miraba sorprendida.

- Acabas de cortar con Javier.

- Que no me gusta.

- Aunque Dante parece más tu tipo.- siguió ignorándome completamente.

- Karen, cómo puedes saberlo? Lo conoces de hace una hora!

- Igual que tú, picarona!

- Que no me gusta. – me reí. Mis ojos viajaron hacia el objeto de nuestra conversación. Claro, era muy apuesto, y tenía un piercing sobre la ceja que mataba, pero era un loco sexista confianzudo que no terminaba por convencerme. La manera en que me escaneó sin ninguna vergüenza simplemente hacía que me hirviera la sangre, al igual que su actitud prepotente. Era un... - Pervertido. – dije cuando lo observé escanearme desde la barra y guiñarme un ojo.

- Pero te gusta.

- Que no!

- Entonces, ángel. – dijo Travis cuando volvieron y tomaron asiento en la mesa, entregándonos nnuestras bebidas. – no te dolió?

- Cuando caí del cielo? Enserio, Travis? – se burló Karen sonrojada. Dante y yo nos reímos. – y ya deja de decirme angel.

- Un hombre puede intentarlo. Y no tengo otra forma de llamarte.

- Apestas.- le dije sin remordimiento y el me aventó un limón. –Hey!

- Qué es esto de que no quieres decirle tu nombre? – Pregunto Dante a Karen.

- Porque casi me mata.

- Es una jodida escusa de mierda. – dije Travis y Karen tenía un gesto de sorpresa. – Sólo es terca. Se hace la difícil, pero me gustan los retos.

- Cómo sabrías? Las tipas se te regalan. – acusé y me miró sorprendido. – oh, sí. Tu reputación te precede.

- Manwhore. – lo acusó Karen y Dante reía a carcajadas.

- Celosa, angel?

- Oh dios, no! Asqueada se acerca más. A mí me gustan los hombres sin STD.

Daño colateralWhere stories live. Discover now