El Comienzo de la Obsesión.

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"Este libro está dedicado a aquellos que se atreven a mirar en las sombras, a los que buscan el dulce y peligroso sabor de la obsesión. A los que, como yo, han aprendido que el amor más profundo nace de los lugares más oscuros."

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-Era el primer día del nuevo semestre, y Milina caminaba junto a sus dos mejores amigas, María y Eliza, por los pasillos de la universidad, llenas de entusiasmo. Este año les tocaba estar juntas en la misma clase, algo que siempre habían deseado. No solo porque les gustaba estudiar juntas, sino porque les encantaba charlar durante los primeros minutos antes de que comenzara la clase. Ese pequeño ritual las hacía sentir más cómodas.

—¡Este año va a ser increíble! —dijo María, sonriendo, mientras caminaban hacia el aula.

—¡Sí! Estoy tan emocionada de que estemos en la misma clase otra vez —respondió Eliza, mientras acomodaba su mochila sobre su hombro.

Al llegar al aula, aún faltaban unos minutos para que comenzara la clase, por lo que las tres entraron y se dirigieron a su rincón favorito cerca de la ventana. Les gustaba elegir los asientos con anticipación para poder disfrutar de una buena vista, además de que siempre había menos distracción allí.

Mientras se acomodaban y comenzaban a charlar sobre sus vacaciones, las puertas del aula se abrieron y un hombre entró. Milina lo miró de reojo, pensando que era solo otro profesor que iba a comenzar a acomodar las cosas para la clase. Pero no. Este hombre tenía algo diferente. Su presencia era imponente, y aunque parecía ser solo un hombre más, su actitud captó inmediatamente la atención de Milina. 

Él no era el profesor que iban a tener ese día, pero todos sabían que ese tipo de profesores que llegaban antes a preparar su clase eran los más estrictos

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Él no era el profesor que iban a tener ese día, pero todos sabían que ese tipo de profesores que llegaban antes a preparar su clase eran los más estrictos. Llevaba una chaqueta oscura que resaltaba su figura musculosa, y su rostro, aunque serio, no dejaba de llamar la atención. Milina lo miró rápidamente, notando una cicatriz leve sobre su mejilla izquierda. Había algo en él que, aunque no se podía describir del todo, parecía... inquietante.

—¿Es él el profesor? —preguntó Eliza en voz baja, mirando al hombre.

—No creo... no es el profesor de dibujo —respondió María, mirando el cartel en la puerta.

En ese momento, el hombre se acercó a su escritorio y, sin decir nada, comenzó a organizar algunos papeles. Las tres chicas intercambiaron miradas, pero no se atrevieron a preguntar. Sin embargo, algo en la actitud del hombre les decía que no era un simple compañero o auxiliar.

Minutos después, el hombre se levantó y, al notar que las tres chicas lo miraban, les ofreció una sonrisa cortés, aunque ligeramente tensa. Su voz, al dirigirse a ellas, era baja y grave.

Ghost Italiano..Where stories live. Discover now