El tintineo de las tazas llenaba el aire con una cadencia tranquila, como si la pequeña cafetería respirara en su propio ritmo pausado. Era invierno, y el mundo tras la ventana parecía suspendido en un sopor frío, con copos de nieve cayendo perezosamente, uno tras otro, dibujando patrones efímeros en el cristal empañado.
[Tu nombre] sostenía entre sus manos una taza de café caliente. El aroma amargo y reconfortante ascendía en suaves espirales, envolviéndole como un abrazo silencioso. Frente a ella, sentado con una sonrisa serena, estaba Tanjiro Kamado, su viejo amigo. Su cabello burdeos parecía absorber la luz tenue de las lámparas, y en su regazo, un pequeño bebé dormía acurrucado, completamente ajeno al bullicio discreto a su alrededor.
-No deja de moverse incluso cuando duerme -comentó Tanjiro con una sonrisa cálida, mientras ajustaba la manta del bebé con manos acostumbradas al cuidado y la paciencia.
[Tu nombre] rió suavemente, mirando al pequeño, que parecía tan tranquilo. -Es una ternura. Se nota que tienes práctica.
Tanjiro asintió, con un brillo en los ojos que hablaba de orgullo y amor. -Kanao tiene un talento especial con él. Siempre sabe qué necesita, incluso antes de que llore. Yo aún estoy aprendiendo, pero ella tiene una paciencia infinita.
[Tu nombre] inclinó la cabeza con curiosidad. -¿Y cómo está Kanao? Debe estar agotada.
Tanjiro suspiró, aunque su expresión seguía siendo de admiración. -Sí, a veces lo está. Pero siempre encuentra tiempo para todo. No sé cómo lo hace. Incluso con noches difíciles, siempre está ahí para nosotros, con esa calma tan característica de ella. Es increíble.
El mesero llegó entonces, interrumpiendo la conversación como una ráfaga de aire fresco. Su sonrisa era cortés y profesional cuando preguntó: -¿Qué desean ordenar?
Tanjiro levantó la vista mientras acomodaba al bebé en su regazo. -Unas bolas de arroz, por favor. Y que estén bien calientes.
El mesero tomó nota con rapidez y luego se dirigió a [Tu nombre]. -¿Y para usted?
[Tu nombre] dejó la taza suavemente sobre la mesa, pensando por un momento. -Unos sakura mochis, por favor. Siempre vienen bien con el café.
El mesero sonrió mientras asentía. -Perfecto, enseguida los traigo.
Tanjiro miró a [Tu nombre] mientras el mesero se alejaba. -Nunca pensé que te gustaran los mochis. Eres más del lado tradicional, ¿no?
[Tu nombre] sonrió, encogiéndose de hombros. -Hay algo en los mochis que me hace feliz. Supongo que son una pequeña indulgencia que siempre vale la pena.
Tanjiro rió suavemente, y el bebé en su regazo se movió levemente, haciendo que ambos miraran la manta con cariño. La conversación pronto retomó su curso natural, hablando de la familia y de los pequeños momentos que Tanjiro valoraba tanto con Kanao.
Tanjiro, con la honestidad desarmante que siempre había sido su sello, planteó una pregunta que se deslizó en el aire como una confesión sin malicia: -¿Y tú? ¿Cuándo tendrás un esposo y formarás una familia?
La pregunta quedó flotando entre ellos, rodeada de las motas de polvo que brillaban en la luz tenue. [Tu nombre] se tomó un momento para responder, girando la taza entre sus dedos como si las palabras se escondieran entre las capas de espuma de su café. -Aún no lo he pensado -admitió finalmente, su voz suave pero firme, como si la idea de futuro estuviera ahí, esperando a que algún día decidiera darle forma.
Tanjiro asintió, respetando su respuesta, y el silencio que siguió no fue incómodo, sino cálido, lleno de entendimiento y algo parecido a la nostalgia.
El tintineo de las tazas seguía marcando el ritmo pausado de la cafetería. La conversación entre Tanjiro y [Tu nombre] fluía con naturalidad, llena de momentos cálidos que resonaban como pequeños destellos de tranquilidad en el invierno.
En ese momento, la puerta se abrió suavemente, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Un chico de cabello negro y largo hasta la cintura entró, sus pasos firmes pero silenciosos. Su presencia era imposible de ignorar, como una sombra elegante que se desliza sin esfuerzo. Vestía ropa sencilla pero cuidada, y en su mano sostenía un celular al que apenas despegaba la mirada. El chico se dirigió a una mesa al fondo de la cafetería, donde se sentó sin más ceremonia. La luz cálida de las lámparas apenas iluminaba los rasgos de su rostro, mientras comenzaba a deslizar su dedo sobre la pantalla de su teléfono, completamente absorto.
Tanjiro observó al recién llegado por un breve instante, antes de volver su atención a [Tu nombre]. -Como te decía, Kanao tiene una paciencia impresionante. No sé cómo logra estar tan tranquila incluso en los días más caóticos.
[Tu nombre] sonrió, mientras agitaba su café lentamente. -Es que parece que ella tiene esa calma natural que equilibra todo. Ustedes hacen un buen equipo, Tanjiro.
Tanjiro asintió con una sonrisa de gratitud. -Aunque a veces me pregunto si le doy demasiado trabajo. Pero sé que lo hace porque realmente ama a nuestra familia.
El mesero pasó cerca de ellos, dejando un plato con las bolas de arroz frente a Tanjiro y un pequeño platillo con los sakura mochis frente a [Tu nombre]. Un gesto amable y un "disfruten" fue todo lo que dejó detrás mientras regresaba a la barra.
Entre un bocado y otro, Tanjiro levantó la vista con curiosidad. -Por cierto, ¿sabías que Shinobu está embarazada?
[Tu nombre] dejó su taza sobre la mesa con suavidad, claramente sorprendida. -¿Shinobu? ¿En serio? ¿Ella y Tomioka?
Tanjiro rió entre dientes. -Sí. Apenas nos lo contaron hace unas semanas. Al parecer, Tomioka está nervioso, pero Shinobu lo maneja como todo lo demás: con una precisión y confianza que impresionan.
[Tu nombre] negó con la cabeza suavemente, pero no podía ocultar una pequeña sonrisa. -Vaya, parece que todos están formando familias. Es lindo escucharlo.
Tanjiro inclinó la cabeza, pensativo, mientras el bebé en su regazo se movía levemente, como si quisiera unirse a la conversación. -Supongo que es algo inevitable. La vida nos lleva por caminos que nunca imaginamos. ¿Quién sabe? Tal vez algún día tú también encuentres algo similar.
[Tu nombre] no respondió de inmediato. La idea flotaba en el aire, no incómoda, sino llena de posibilidades.
Mientras tanto, al fondo de la cafetería, el chico de cabello largo levantó la vista un breve instante, sus ojos explorando el lugar con discreción antes de volver a hundirse en la luz azulada de su celular.
YOU ARE READING
Bajo la luna [Muichiro x tu]
Fanfiction¿quién diría que sería debajo la luna donde le confesaría mi amor a la persona que más amo y a la que alguna vez odie?
![Bajo la luna [Muichiro x tu]](https://img.wattpad.com/cover/393004288-64-k909000.jpg)