1. La niebla perpetua.

28 3 0
                                        

Nunca he visto el sol...

a veces me pregunto si alguien de esta ciudad logró verlo alguna vez, la niebla nunca desaparece, es una pesadilla interminable. Desde que nací siempre quise saber cómo era el sol, pero cada año que pasa me di cuenta que es un concepto muy lejano, un cuento que se les cuenta a los jóvenes para recordarnos que hubo un tiempo en el que el mundo no estaba cubierto por la desesperación. Pero eso fue antes, hace siglos. Ahora lo único que hay es esta niebla que lo cubre todo.

Camino por las calle del Callejón de los susurros, Zarvith es una de las ciudades más oscuras y peligrosa también es la capital política del mundo. Aquí entre las calles de piedras y las casas en ruinas no hay lugar para los sueños, lo único que importa es sobrevivir y cada vez es más complicado.

El sonido de Los Enmascarados resuena por todos lados, camino con la mirada baja no quiero verlos, son súbditos de los vampiros.

Vampiros...

Ellos son los que controlan todo nuestro mundo. En el horizonte de la ciudad se encuentran las altas torres del Consejo de la sangre negra, un nombre apropiado supongo, ellos nos controlan, observan y deciden todo. Solo somos unos peones en un juego que ni siquiera sabemos jugar.

Mis pasos eran suaves por las calles silenciosas de Zavith, aunque las calles del mercado están ocupada por vendedores y personas encapuchadas, el silencio era algo que acompañaba Zarvith nadie quería llamar la atención.

Los pocos que hablaban lo hacían en susurros apagados de allí el nombre de esa calle, pase frente a un puesto donde una anciana de ojos cansados vendía collares distintos, los collares parecían moverse por sí solo, la anciana me observó fijamente, como si estuviera esperando algo de mi, algo que no podía recibir.

pase rápidamente dejando atrás el puesto de los collares, las tiendas a mi alrededor eran sombrías, tiendas que vendían algo pero nunca sabías el que. Comida, objetos antiguos, amuletos rotos.

Al llegar a la Rosa de Zarvith sentí una mezcla de orgullo y melancolía, nadie recuerda la última vez que floreció una rosa, dicen que fue hace siglos cuando el sol brillaba aun, ahora solo quedan espinas.

Llame asi a mi tienda por esa flor extinta, aunque nunca vi ni acaricie una, fue mi abuela la que me habló de ella por primera vez, decía que no solo eran hermosas, si no que también guardan secretos, siempre me contaba historias, en uno de esos cuentos una rosa negra creció en medio de un campo de sangre tras la muerte de una humana de la cual un rey vampiro amaba , las ancianas de la ciudad decian que esa rosa sigue viva, pero que se esconde... esperando para renacer.

Nunca creí en sus historias, el día que murió mientras revisaba entre sus cosas encontré un viejo cuaderno de recetas, entre las páginas amarillentas cayó una llave pequeña y oxidada con una rosa grabada pensé que era algo decorativo hasta que la encontré.

Una tienda olvidada cubierta de polvo y humedad, la puerta no ofreció mucha resistencia, dentro el olor a tierra seca aún estaba en el aire. Frascos vacíos, y estanterías adornaban toda las paredes.

La primera vez que dormí allí sentí la tienda respirar...

Tres días después el vino, un hombre de piel blanca, y ojos grises sin expresión, no se presento solo me observó, con solo verlo sabía que ese hombre no era un hombre, si no una de esas criaturas

- Tu abuela era sabia... y útil. El trato continuará, te aconsejo que seas igual de sabia.

No entendi lo que decia hasta que señalo una trampilla en el suelo oculta bajo una vieja alfombra.

- No la abras nunca. y luego se fue.

Desde entonces vivo en esta condición.

No preguntar.

No abrir la trampilla.

No tocar.

La rosa de Zarvith.Wo Geschichten leben. Entdecke jetzt