°~ᗩ ᖴᗩᒪᒪᗴᑎ ᗩᑎᘜᗴᒪ~°

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Cabe aclarar que Dios nos ama tal y como somos, no es pecado amar.

Ahora sí, con la historia:

El cielo siempre había sido conocido como un lugar de bien, un lugar donde todo es correcto, en el cual todo lo distinto era considerado malo y no solo eso sino también llamado pecado.

En este maravilloso lugar se encontraba un bello de ángel, de piel blanca, cabellos dorados y unos bellos ojos azules, la viva imagen de cómo se debe ver un ángel, supuestamente. Pero, aun así, él iba en contra de lo que el cielo decía, en contra de cómo debe de comportarse y en contra de como castigar a los humanos.

Siempre veía como el resto de los ángeles mandaban castigos a los humanos o como evitaban cuidar de aquellos mortales que se suponía, eran su responsabilidad, solo porque, según ellos, van en contra de las reglas del paraíso.

Cierto día se llevó un juicio en el cielo después de la muerte de un joven, Felix estuvo presente, pues le daba curiosidad por qué lo van a juzgar tan severamente, lo último lo escuchó de otro ángel.

Ya estando más cerca comenzó a escuchar el porqué del castigo: HOMOSEXUALIDAD

Al pequeño ángel le sorprendió, pues no entendía que era lo malo y lo imperdonable; después de pensar eso se preguntó algo más importante, ¿cómo murió el joven?, pues no se veía pasando los 20 años de edad. Con algo de miedo se acercó hacia sus demás hermanos y les preguntó, a lo que la mayoría les contestó lo mismo.

--- Se arrebató la vida --- ninguno comentó más y Felix no dijo nada

Al joven lo iban a dejar arder en las llamas del infierno por cometer tal pecado, a pesar de que el joven se arrepintió, rogó y rezó, no fue perdonado.

Felix al ver tal escena decidió interferir

--- Señor, se le ruego como uno más de sus hijos, no lo envíe a las llamas del mal, el joven no cometió ningún pecado mortal, lo único que hizo fue amar.

--- Amar a alguien de su mismo género --- contestaron los Serafines

--- Eso es algo que no está bien --- agregaron los Querubines

--- Merece ser castigado --- mencionaron los Tronos

--- No veo cual sea el gran pecado, pues solo hubo amor en su corazón --- replicó 

--- Además de eso se arrebató la vida. En todo caso esto no te concierne a ti --- dijo una de las Dominaciones, tomando a Felix del brazo para alejarlo 

--- Si es de mi interés --- replicó --- pues soy intermediario entre Dios y la humanidad.

--- Eso es en la tierra. Tu papel no es de juez --- mencionó uno de los Arcángeles 

Volteó a ver a sus hermanos ángeles en busca de apoyo, pero todos se dieron la vuelta y muchos de ellos se fueron.

--- Esto no es algo en lo que puedas interferir, y si no quieres ser desterrado te pido que te calles y te vayas ---se escuchó la voz del Señor resonar desde todas partes a pesar de estar enfrente en lo alto.

Esta no era la primera vez que esto pasaba, ya se había cansado de eso, siempre era lo mismo, castigar a hombres y mujeres solo por amar, y si no era eso, era solo por pensar diferente que los castigaban.

--- No me callaré y no me iré, seguiré defendiendo a aquellos humanos inocentes del castigo que se les impone por amar --- dicho esto solo recibió un "bien", como respuesta a lo que dijo, volteó a ver a aquel chico al que defendía, le veía con ojos esperanzados y una enorme sonrisa.

--- Yang Jeongin, serás enviado... al infierno por AMAR a otro hombre --- la sonrisa de ese chico y la del ángel junto con la esperanza de sus ojos se transformó en miedo --- antes de que se lo lleven... Felix, tú de igual manera serás enviado al mismo lugar, pero tu castigo será permanecer encadenado durante toda tu inmortalidad --- luego de aquello unas cadenas aparecieron, las cuales lo arrastraron junto a ese chico directo al infierno, lo último que vio fue su sonrisa y un leve "gracias por el intento" de su parte. Dichas cadenas se habían enroscado en su cuerpo, quemando su piel y marcando sus alas con cicatrices negras. No solo le impedían volar, sino que cada movimiento le recordaba su "pecado", defender a alguien.

Fue arrojado a las puertas del infierno como advertencia para todos: el destino de los que se oponen

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Fue arrojado a las puertas del infierno como advertencia para todos: el destino de los que se oponen.

En ese lugar estaba rodeado de... de nada, no era como lo imaginaba, no hay gritos, no hay fuego, lo único que se observaba eran unas que otras almas ambulantes, y a lo lejos un castillo, con oscuridad al rededor.

Desde lo alto de su trono el rey soberano del infierno, llamado de distintas maneras, Lucifer, Satanás, diablo, demonio, pero él prefería su nombre de humano, porque si, Hyunjin fue humano una vez, él observó la llegada de aquel prisionero, decidió dejarlo ahí mismo, pues nunca le importó meterse en los ideales de los ángeles; al menos así lo hizo por un tiempo.

Cada que podía iba a ver a aquel pequeño ángel, sus alas poco a poco se tornaron de color negro, al igual que las de él. Su cuerpo había dejado de luchar desde hace mucho, su mirada había dejado de mostrar odio y comenzó a mostrar cansancio, pero no un cansancio que demostrara que se rindió con sigo mismo, sino, que se rindió con el mundo.

Contra toda idea que tenía se acercó a es pequeño ángel. Se puso de rodillas frente a él, pues este estaba atado de esa forma, ya estando cerca y logrando que el ángel lo mirara lo saludó, con un tono de voz suave, pero con una mirada seria, el ángel solo mira, haciéndose la idea de quien se trataba, pero la verdad no le importaba a quien tuviera enfrente, simplemente ya no le importaba nada.

Hyunjin solo lo miró un rato más, sin importarle si este ser se sintiera incómodo, pues era la primera vez que veía un ser tan hermoso, después de un rato el demonio tomó la decisión de liberar a Felix. Quemó partes de la cadena con sus manos para poder romperla y llevarse al ángel.

Pensó: "si lo dejaron tirado aquí abajo es porque nadie allá arriba lo quiere, por lo tanto, es mío, y será mi nuevo amigo"

Cargó al ángel en brazos para poder llevarlo a descansar, pues se notaba que este no tenía fuerzas, ni siquiera para alejarse del demonio que lo cargaba. Una vez sosteniéndolo adecuadamente desplegó sus alas negras para emprender el vuelo hacia su castillo, que pronto se llenaría de luz.

My Little Angel | Hyunlix Histórias para pegar e não largar. Descubra agora