Positivo.
A Alain le tomó unos segundos aceptar la nueva realidad que se cernía sobre sus hombros mientras leía la prueba de sangre que se había mandado a hacer después de sentirse mal los últimos días.
Como omega a veces los médicos se tomaban la molestia de hacerle pruebas de sangre para descartar un embarazo. Alain siempre creyó que tales cosas eran innecesarias.
Hasta ahora.
—Oh, Dios...
Pasó sus manos por su frente tratando de calmarse, por supuesto, no era el fin del mundo, solo que no lo esperaba. No ahora. Estaba rozando casi los 40, se supone que la fertilidad omega va en descenso para su edad, ya de por si es extraño que un omega masculino se embarace ¿Qué cambió?
—Ayrton... Que desastre.
Si, eso, eso es lo que había cambiado. Ayrton, como todas las cosas en su vida en las que ese nombre se había filtrado, todo se jodió. O tal vez era su culpa... No, ¿Quién podría culparlo de dejar su plan de supresores anuales ahora que no estaba en la Fórmula Uno? No, no, debía ser Ayrton, por supuesto que era Ayrton.
No debió aceptar esa invitación en Suzuka, no cuando sabía lo que Ayrton planeaba para el resto de la noche. Pero él lo quería tanto, sintió como si una parte de él hubiera sido arrancada cuando vio el monoplaza de Ayrton en Imola, al propio Ayrton sin moverse en su interior. Sintió que el espíritu volvió a él cuando se dio la noticia de que Ayrton sobrevivió al choque.
No podía decirle que no a la cita, era simplemente impensable negarse a algo al hombre frente a él, al hombre VIVO frente a él. Así que luego de su pequeña reunión en el bar, una cosa llevó a la otra y terminaron en su habitación.
Si era sincero consigo mismo, no esperaba que Ayrton se fijara en él de esa manera. No, no era tonto, podía sentir las miradas fijas que el alfa le daba cuando ambos estaban en el garaje cuando eran compañeros.
Podía oler la emoción y la adrenalina de Ayrton cuando estaban en el podio después de una carrera. Muchas más veces incluso podía oler la satisfacción casi animal de Ayrton cuando Alain había quedado un puesto más atrás que él.
Claro, Alain no creía que eso era diferente a la personalidad de un alfa promedio. Lo había sentido muchas veces antes, incluso de pilotos que no esperaba que actuaran así.
Las miradas acaloradas de Nelson, sonrisas de soberbia de René y en algún momento una mirada demasiado fija de Schumacher. Es normal, es parte de su naturaleza alfa, los hace sentir en control. Así que Alain también había aprendido a ignorarlas.
No de las damas alfas que se le acercaban en las fiestas, nunca de ellas. Rubias despampanantes con dulces aromas y palabras sin un peso real, Alain jamás se quejó de no tener con quién pasar el calor ya que siempre había una chica dispuesta.
Ninguna de ellas se quejaba de su olor o de cómo se veía y todas ellas tenían sus propios supresores con métodos anticonceptivos. Por eso las prefería en comparación a los hombres, ellas siempre estaban preparadas.
Solo una vez sintió que esa atracción de Ayrton era algo más que simplemente feromonas agresivas, aunque era un recuerdo difuso de una noche en Suzuka (vaya coincidencia) luego del primer campeonato de Ayrton, estaban en la fiesta de celebración cuando en un afán de broma y buen humor, Ayrton lo había sacado a bailar.
Ambos estaban muy borrachos así que no recuerda lo que le dijo para convencerlo, tampoco recuerda el intercambio de palabras que tuvieron antes de sentir los labios de Ayrton sobre los suyos.
Fue un buen beso, quizás no el más coordinado que haya tenido pero definitivamente fue bueno. Recuerda los ojos de Ayrton mirándolo con deseo apenas contenido.
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Un día en diciembre de 1994
Short StoryAyrton y Alain han estado gravitando uno alrededor del otro por 10 años. Es momento de que alguno dé el siguiente paso.
