La vida a los 20 no es fácil, pero podría haber cosas peores ¿no? Sentados en las gradas viendo a los demás jugar soccer durante los descansos, así se nos iba la mañana, a veces el día entero. Aunque el segundo año apenas estaba terminando, estaba agradecido de estar con mis amigos en esta ocasión, desde niños mi único amigo había sido Minho, con sus dientes de conejo y risa escandalosa. Ser un poco retraído no había ayudado, pero con el paso de los años había dejado de importarme, si lo tenía a él, todo lo demás era más llevadero. Su compañía había sido un salvavidas desde el momento en que nos conocimos, pero para ese año estábamos mucho más cómodos con nuestro extraño grupo de amigos.
Todo el caos comenzó un día a inicios de ciclo, como siempre, estaba llegando tarde a clase, los chicos me habían apartado un lugar al fondo para que no se notara mi ausencia en lo que llegaba el profesor, pero no había sido suficiente, pues apenas sonando el timbre había pedido que formaran grupo para el proyecto de ese semestre; entré tan discreto como pude al aula.
— ¿De nuevo tarde?
— Lo siento profesor. — Dije tomando mi asiento.
— Nada, es su tercer retardo esta semana Sr. Hwang. Esto es reprobable... Podría simplemente dejarlo del fuera del curso.
— Profesor... — El grupo se quedó en silencio, los chicos me veían con preocupación, si me suspendían no podría formar parte del equipo y tendría que buscar uno. Pensaba en alguna buena excusa o de menos pedir piedad, pero me interrumpió antes de hablar.
— Hoy me siento benevolente, así que su castigo será ir por el material para el resto del grupo.
— Profesor, esa es parte de mis tareas...— La jefa de grupo se puso de pie.
— Bien, bien vayan ambos y no me hagan perder más tiempo.
Salimos del salón, yo aun pensando en que no podía darme el lujo de perder la materia por una tontería así; iba perdido en mis ideas cuando de pronto noté ya no estábamos camino a la biblioteca. Aunque nos saludábamos en el pasillo, hacía mucho que teníamos una verdadera conversación, aún menos nos consideraría cercanos, pero eso podía considerarlo comportamiento poco usual en ella.
— ¿A dónde vas? — pregunté, pero ella siguió bajando las escaleras. — ¿Ji-ah?
— ¿Tienes sed? — Su pregunta era todavía más inusual. Me quedé en silenció, pero ella me dio la espalda y siguió bajando.
— Pues sí, ahora que lo mencionas.
— Mira, yo sé que tienes un don para llegar tarde y no es tu culpa, solo eres un poco flojo, finjamos que fuimos por el material y las copias no estaban listas ¿te parece?
— ¿Por qué haces esto?
Ella levantó los hombros, sonrió y se fue. Me quedé viéndola como un idiota, no entendía qué había sido eso, pero sentí el calor recorrer mis mejillas y me di la vuelta, estaba listo para volver al salón, pero si lo hacía solo, ella se metería en problemas. Me quedé parado en el descanso de las escaleras debatiéndome qué hacer y hablando conmigo hasta que quince minutos más tarde regresó.
— ¿Aún estás aquí?
— Sí, es que...
— Vamos.
De regreso en el salón ninguno había mencionado nada, hasta que antes de pasar por la puerta ella se detuvo:
— ¿No volveremos a hablarnos? — pregunto sin verme.
— ¿Perdona?
— Te perdono por no hablarme mucho, pero aún me debes una disculpa.
Me quedé helado, ¿A qué demonios se refería? Ella entró al salón, le dijo al profesor que habíamos esperado, pero la bibliotecaria estaba ocupada, así que volveríamos más tarde, el profesor dijo tajantemente que no, que ya habíamos perdido mucho tiempo, ya era hora de entregar las listas de equipos.
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Breakups
Fanfiction"La vida a los 20 no es fácil, pero podría haber cosas peores ¿no?" ⚠️trigger warning: Consumo de sustancias, contenido sensible.
