Lía, una joven de 22 años con cabello oscuro y ojos brillantes, se encontraba en el antro más popular de la ciudad, rodeada de amigos y la música electrónica que retumbaba en los altavoces. Se sentía libre y espontánea, lista para disfrutar de la noche.
Mientras se movía entre la multitud, su sonrisa radiante iluminaba el espacio. De repente, sus ojos se cruzaron con los de un hombre que estaba solo en la barra. Era Sebastián, un hombre de 35 años con cabello claro y ojos azules. Su rostro serio y concentrado contrastaba con la alegría y la energía que lo rodeaba.
Sebastián la miró durante un momento, y luego desvió la mirada. Lía se sintió un poco confundida, pero no pudo evitar seguir mirándolo. ¿Quién era este hombre misterioso? ¿Qué lo traía aquí esta noche?
Mientras Lía pedía su bebida, Sebastián se levantó de su taburete y se acercó a ella. Su presencia era imponente, y Lía se sintió un poco nerviosa.
"¿Puedo invitarte a una bebida?" preguntó Sebastián, su voz profunda y un poco brusca.
Lía se sorprendió por la oferta, pero no le gustó la forma en que Sebastián la miraba, como si estuviera evaluándola.
"No, gracias", respondió Lía, intentando sonar firme.
Sebastián arqueó una ceja. "¿No te gusta la hospitalidad?" preguntó, su tono un poco sarcástico.
Lía se sintió molesta por su actitud. "No necesito tu hospitalidad", respondió, girándose para alejarse.
Sebastián la detuvo, poniendo una mano en su brazo. "Espera", dijo, su voz un poco más suave. "No quería ofenderte".
Lía se soltó de su agarre. "No me has ofendido", mintió. "Simplemente no estoy interesada".
Sebastián la miró durante un momento, y luego se encogió de hombros. "Como quieras", dijo, y se alejó.
Lía se sintió aliviada de que Sebastián se hubiera ido, pero no podía evitar sentir que había algo en él que la intrigaba. Algo que la hacía preguntarse por qué era tan difícil y distante.
Se giró hacia sus amigos, que la miraban con curiosidad. "¿Qué pasó?" preguntó una de ellas.
Lía se encogió de hombros. "Nada, solo un tipo un poco raro".
Sus amigos asintieron, pero Lía podía ver que no estaban convencidos. Sabían que había algo más en la historia.
Lía se sacudió el pensamiento y se concentró en disfrutar de la noche con sus amigos. Pero no podía evitar mirar hacia la barra, esperando ver a Sebastián de nuevo.
¿Qué estaba haciendo Sebastián en ese momento? ¿Y por qué Lía no podía sacarlo de su cabeza?
Lía, por su parte, estaba intentando disfrutar de la noche con sus amigos, pero no podía evitar pensar en Sebastián. Se preguntaba qué lo había llevado a acercarse a ella de esa manera, y por qué había
parecido tan interesado en conocerla.
A medida que la noche avanzaba, Lía se encontró cada vez más distraída, pensando en Sebastián y en lo que podría haber pasado si hubieran seguido hablando.
De repente, sintió una mano en su hombro y se giró para ver a Sebastián de pie detrás de ella, con una sonrisa en su rostro.
"¿Puedo hablar contigo un momento?" preguntó, su voz baja y suave.
Lía se sintió sorprendida y un poco nerviosa, pero asintió con la cabeza. "Claro", respondió.
Sebastián la llevó a un lado, lejos de la música y la multitud. "Quería disculparme por antes", dijo, mirándola a los ojos. "No fue mi intención ofenderte".
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"UN AMOR INESPERADO"
Teen FictionLía y Sebastián se conocen en un antro, nunca imaginaron que su encuentro casual daría lugar a una historia de amor y familia. Lía, una joven libre y espontánea, se convierte en la niñera de los hijos de Sebastián, un hombre maduro y responsable que...
