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Clack

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"Quiero que me des mi primer último beso, de esos que te despegan del suelo, que te hacen volar, que te sacan de la realidad. Quiero sentir tu sabor, tus manos sobre mi cintura, oler tu perfume y guardarte en mi memoria como algo hermoso. Sé que no soy tu opción para ser nada más que un beso hermoso, dulce y sensual" le dije una noche de verano en un intercambio inusual de mensajes, pero que me tenía en las nubes.

"Me voy a permitir, en algún momento, ponerme en modo primer último beso" me respondió y solo con eso logró alterar todos mis sentidos.

Esa noche le pedí que me regale mi primer último beso, porque sabía que eso era todo lo que él podía darme; porque sabía que eso era todo lo que yo podía recibir.

Él estaba en un momento complicado de su vida, la mía era distinta pero no mucho mejor. Él quizás creía que yo no entendía la situación, pero lo hacía totalmente.

Intenté dejar que nuestra relación se relajara, tratando de tomar un poco de distancia, sin embargo un tiempo después, me llegó esa invitación que tanto quería casi de manera ambiciosa. Me mandó un mensaje de texto que decía "El viernes, cena, en mi casa".

No sé cómo explicar el salto que me dio el corazón cuando lo leí, sentía que se me iba a salir del pecho y tuve que leer ese mensaje más de una vez para caer en la realidad de que estaba sucediendo. Respiré hondo para calmar mis palpitaciones y contesté con un escueto "ok". La idea era hacerme pasar por interesante o indiferente, aunque no pudiera lograrlo cuando se trataba de él.

El día del encuentro decidí prepararme con tiempo. Me di un baño de espuma para intentar relajar mis músculos y me pasé mi aceite corporal preferido con mimo. Ya tenía decidido lo que me iba a poner, un vestido negro y sobrio pero con un escote sugerente y una espalda descubierta que invitaba a acariciarme la piel; mis zapatos de taco preferidos, unos aros de plata como únicas joyas. El pelo lo sujeté en una cola descontracturada y me maquillé los ojos de forma sencilla con máscara de pestañas y delineador. Sin embargo los labios me los pinté de un rojo provocador. El último detalle fue un perfume dulce y delicado. Cuando me miré en el espejo me sentí cómoda con la imagen que me devolvía y salí de mi casa rumbo a la suya.

Ya estaba parada frente a su portal a punto de tocar el timbre cuando la puerta se abre y aparece él con una sonrisa suave en los labios. "Hola, bienvenida" me dice con un tono prudente y me invita a pasar con un gesto. "Hola" le respondo un poco avergonzada mientras paso por su lado y percibo su perfume fresco y masculino que es el que pretendo guardar en mis recuerdos.

Entro a un recibidor bien iluminado y me indica el camino a la cocina. Para llegar tenemos que pasar por un living amplio, donde veo un juego de sillones color blanco impoluto, una mesita ratona color caoba sobre la que hay varios libros. Hay un televisor en la pared frente al sillón, en el mueble de abajo hay un tocadiscos y muchos vinilos. En las paredes hay cuadros de colores que contrastan con el gris claro de la pintura, la iluminación es cálida y justa. Nunca estuve en su casa, por eso quiero grabar en mi memoria todos los detalles que me puedan mostrar cómo es él.

Cuando llegamos a la cocina algo huele muy bien. Me dice que está cocinando pasta y me ofrece una copa de vino. No vamos a comer en el comedor, la idea es que sea en la isla para que sea un encuentro más informal y relajado.

Empezamos a conversar sobre la semana, los pormenores del trabajo y la charla amena hace que me sienta a gusto. Me dedico a observarlo desde este lugar de privilegio. Tiene un pantalón azul oscuro, una camisa blanca que me encanta. Veo como trastea con las cosas sobre el fuego, como acomoda los platos, los cubiertos, las servilletas. Miro como mueve las manos cuando vuelve a llenar mi copa sin que se lo pida porque ser servicial le surge de forma natural. Su tono de voz es moderado, su interés en lo que le cuento es genuino, su mirada es penetrante.

La cena es solo una excusa para el encuentro y la antesala a la verdadera función de esta noche.

Me propone comer el postre en el living mientras escuchamos música jazz a un volumen bajito. Estamos sentados muy cerca y la conversación nunca cesa ni se torna incómoda. Levanta la mano y con el pulgar me limpia un poco de crema que debe haber quedado sobre mi labio y aprovecha la ocasión para dibujar con su dedo el contorno de mi boca mientras la mira deseoso. "Me cuesta dejar de pensar" me dice en un susurro, "quisiera poder dejar de hacerlo para decir y hacer cosas muy distintas a las que digo y hago" y no puedo más con la tensión. Me acerco lento para no asustarlo y lo beso despacio. Sus labios son tibios y sedosos y lo escucho suspirar y entregarse a la situación inevitable de sentirnos.

Me pone una mano en la cintura y la otra en la nuca para tirar de mí y acercarme un poco más a su cuerpo y solo puedo hundirme más en su boca. Su lengua se abre camino entre mis labios y yo aprovecho para morder los suyos. Y siento que vuelo, solo puedo sentir que floto y todas mis expectativas son borradas de un plumazo porque esto es mejor, mucho mejor de lo que imaginé mil veces.

Entrelaza sus dedos con los míos, me guía hasta la habitación y cierra la puerta tras él. Cuando se da vuelta para enfrentarme, me mira de arriba abajo de forma lenta, se muerde el labio inferior y suspira. "Intenté luchar contra mi voluntad todo lo que fui capaz pero no puedo más negar las ganas que tengo de sentir tu cuerpo con el mío" dice mientras se acerca y me rodea la cintura para volver a besarme de forma profunda y demandante.

Sus caricias son serenas, me toca como si quisiera trazar un mapa de mi cuerpo que llegue a cada rincón de mi anatomía. Su piel es suave y quiero hacer de este encuentro algo eterno. Desabrocho su camisa de forma lenta, botón por botón mientras nos sostenemos la mirada y nos decimos tantas cosas en silencio. La camisa resbala por sus hombros y posa sus manos al borde de mi vestido para subirlo lentamente mientras recorre con sus dedos mi piel. Cuando llega a mis caderas agarra la tela y tira de ella para que mi ropa deje de vestirme. Solo me queda el conjunto de ropa interior de encaje que me puse para la ocasión y me sonrojo un poco cuando me observa tan detenidamente.

Me acerco y pego nuestras pieles, le muerdo el lóbulo de la oreja y le susurro lo hermoso que es. Dejo un rastro de besos húmedos por la línea de su mandíbula hasta llegar a su cuello y sentir los latidos que se desbocan en su garganta.

Me mueve hasta llegar a la cama y me desabrocha el brasier con destreza, contempla la imagen de mi desnudez por un instante antes de volver a tocarme en los puntos justos para hacer que mi espalda se arqueé de satisfacción. Y me hace el amor de forma dulce y serena pero decidida y firme.

Cuando los dos llegamos al punto álgido de placer nos dejamos caer sobre la cama con el pulso acelerado y el cuerpo extasiado. Me abraza y apoyo la cabeza en su pecho. No puedo pensar en un lugar mejor en donde estar.

De un instante a otro escucho como su respiración se hace constante y se queda dormido. Me muevo con sigilo para no despertarlo y me dedico a mirarlo. Creo que no hay un momento de mayor intimidad que el de ver a otra persona dormir. Tiene el pelo desordenado, los labios todavía rojos por mis besos y siento que está en calma.

Pienso en lo mucho que me gusta, en la increíble persona que es, atento y servicial. Me gusta la sapiencia con la que habla y la atención con la escucha.

Pero es hora de dejarlo atrás, porque sé que no vamos a pasar de esto, que no vamos a lograr tener nada más que esta noche increíble y no quiero sentir como se rompe mi corazón cuando pienso en eso.

Me levanto con cuidado, junto mis prendas, salgo al pasillo, me visto en silencio con lágrimas al filo de mis ojos que amenazan con caer. Le dejo un papel sobre la mesa del living solo con un GRACIAS.

Salgo de su casa sin mirar atrás y cierro la puerta.

Cuando escucho el clack de la cerradura abro los ojos asustada, me siento en mi cama y me despierto con la certeza que solo fue un sueño, que nunca va a suceder pero que siempre voy a estar un poco enamorada de él.

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⏰ Last updated: Mar 20, 2025 ⏰

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