El sonido de los anuncios de vuelos y el murmullo constante de las personas en el aeropuerto apenas lograban interrumpir la calma que Taylor sentía al estar en ese lugar. El terminal estaba lleno, pero todo a su alrededor parecía desvanecerse, como si el tiempo mismo hubiera decidido darle un respiro. De pie junto a una ventana, mirando la pista de aterrizaje, Taylor no podía evitar pensar en lo que había cambiado en los últimos años.
Las luces del aeropuerto reflejaban sobre sus gafas de sol, pero sus pensamientos seguían siendo claros como el cristal. Desaparecer era lo que deseaba, luego de una gira mundial la exposición mediatica habia sido demasiada y el fingir no podria persistir por mas tiempo. Por lo que habia decidido muy a la madrugada irse en su jet, pero el tiempo climatico habia derrumabdo sus planes.
Tan ensimismada en sus pensamientos que no habia visto que alguien la miraba fijamente. Sin embargo, el sonido de unos pasos acercándose la sacó de su trance. Al girar, por el reflejo de sus gafas le parecio ver a alguien muy conocido, pero no le dio tiempo de ver a esa persona, pues su guardaespalda Sam le estaba reportando que en mas o menos 2 horas podrian abordar el jet, una vez que asintio y Sam se fue, decidio volver su mirada y alli estaba sentada la persona que nunca penso que volveria a ver.
El nombre le había traído recuerdos de momentos muy felices, de aquellos días en los que todo parecía más simple. Cuando su conexión era inquebrantable y sus risas eran el único idioma que compartían.
Cuando quiso tratar de huir y salir de esa sala, sus ojos se encontraron con los verde azulados de Karlie, que trato de darle una sonrisa, pero que parecía forzada, como si tratara de ocultar algo. La modelo vestía su usualmente perfecta elegancia, sentada en una mesa. pero algo en su postura delataba que no estaba completamente cómoda mientras en sus manos tenia un boligrafo y una libreta
—¿Karlie? —preguntó Taylor, notando la leve tensión en el aire.
Karlie asintió ligeramente, pero no dijo nada. En cambio, dejó caer el boligrafo y cerro su libreta dorada, mientras se levantaba de la mesa con la mirada fija en Taylor. Había un vacío palpable entre las dos, como si las palabras no fueran suficientes para llenar el espacio que se había creado con el tiempo.
—Siempre me sorprende cómo un aeropuerto puede sentirse tan lejano y tan cercano al mismo tiempo —dijo Karlie finalmente, su voz apenas un susurro.
Taylor levantó una ceja, recordando las veces en las que solían compartir pensamientos similares, esos que solo ellas entendían. Pero ahora, esas palabras parecían vacías, como si todo lo que antes había sido suyo ya se hubiera desvanecido.
—¿Qué? —preguntó Taylor, la inquietud en su voz no tan disimulada.
Karlie cerró los ojos por un momento, dejando escapar una breve exhalación, como si estuviera buscando la manera correcta de hablar.
—El mundo es un pañuelo, sabes —dijo, mientras trataba de esbozar una sonrisa que no llego a sus ojos —. ¿Recuerdas cuando todo parecía tan fácil?
Taylor sintió una punzada en el pecho, como si esas palabras fueran un eco del pasado. ¿Cómo no iba a recordar esos momentos? siempre habia sido fácil estar con Karlie mientras el mundo no lo sabia, en su mente siempre estaba la primera vez que compartieron risas sinceras, los secretos compartidos entre ellas que parecían inquebrantables. Pero algo había cambiado, y Taylor lo sabía. El tiempo había hecho su trabajo.
—Yo también lo recuerdo —respondió Taylor, casi en un susurro, mientras sus dedos jugaban con el anillo que llevaba en su dedo anular derecho—. Pero las cosas cambian, Karlie. Las personas cambian.
Karlie miró hacia abajo, como si esas palabras la hubieran golpeado más fuerte de lo que esperaba. Había algo en su mirada que sugería que también lo sabía, pero no quería aceptarlo.
Ambas se quedaron en silencio por un momento, sin saber exactamente qué hacer con la distancia que se había formado entre ellas. Las horas de conversación profundas, las miradas cómplices, las risas que antes llenaban cualquier espacio ahora se sentían como recuerdos de otro tiempo, distantes e inalcanzables.
El sonido de un anuncio en el altavoz las sacó de su ensimismamiento.
—Tu vuelo sale en una hora —dijo Karlie, casi mecánicamente, como si decirlo en voz alta hiciera que todo fuera más real.
Taylor asintió, pero no hizo movimiento para irse. Miró a Karlie una vez más, pero esta vez su mirada era diferente. Ya no había rencor, solo una silenciosa aceptación de que todo lo que habían sido había quedado atrás. Como si ambas supieran que, a pesar de lo que sucediera, nunca serían las mismas.
—Espero que, en algún momento, podamos encontrar lo que perdimos —dijo Karlie, con la voz temblorosa.
Taylor no respondió inmediatamente, pero sus palabras estaban cargadas de una tristeza compartida, como si el simple hecho de estar juntas allí significara que, aunque su relación había cambiado, no todo estaba perdido.
—Quizás algún día… —murmuró Taylor.
Y sin decir nada más, ambas se quedaron ahí, en silencio, mirando la pista de aterrizaje, mientras el mundo a su alrededor seguía girando.
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Just Between Us
General FictionIs the last thing you wanted is the first thing I do
