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Capítulo 1

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La Tierra… un lugar que alguna vez fue hermoso, fértil y lleno de vida

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La Tierra… un lugar que alguna vez fue hermoso, fértil y lleno de vida. Ahora, solo quedaban ruinas de lo que fue. El egoísmo humano, su deseo insaciable por expandirse y exprimir hasta la última gota de los recursos naturales, había llevado al planeta a una agonía sin retorno. La humanidad había destruido su propio hogar.

Era el año 2134. El aire, alguna vez puro y refrescante, se había convertido en un veneno invisible que quemaba los pulmones. Los animales, la flora, todo aquello que representaba vida, eran ahora recuerdos difusos, fotografías gastadas en museos olvidados. Las ciudades, antes símbolo de progreso, eran monstruos de metal y humo, donde sobrevivir era un privilegio, no un derecho.

En el corazón de Londres, una ciudad cubierta por una neblina tóxica, se alzaba una de las muchas fábricas que ayudaron a llevar al planeta a su ruina. Entre el rugir de las máquinas y el olor a óxido, trabajaba Zephir, un joven Omega que jamás conoció una Tierra verde. Había crecido viendo cómo el mundo se desmoronaba día tras día, sin conocer el canto de los pájaros ni el olor de un bosque después de la lluvia.

Zephir cargaba cajas de comida deshidratada, sudando bajo el calor sofocante del interior de la fábrica. Aquellos paquetes fríos y sellados eran más valiosos que el oro; la comida real, como la naturaleza, ya no existía. A su alrededor, el ambiente estaba cargado de desesperación: hombres y mujeres trabajando con la mirada vacía, sabiendo que solo trabajaban para seguir respirando un día más.

Vendían máscaras de oxígeno. Ironías del destino: aquella fábrica que había ayudado a matar al planeta ahora producía el aire que los humanos necesitaban para no morir.

La humanidad se había vuelto cruel. Los recursos eran tan escasos que la gente peleaba por cualquier cosa, incluso por un simple trozo de pan duro. Los valores se habían perdido junto con los bosques, y la compasión había sido enterrada bajo el peso del hambre y la desesperación.

Zephir intentaba no pensar en ello. Él trabajaba, día tras día, sin esperanza, sin sueños. Solo sobrevivía.

Pero aquel día no sería como los demás.

Mientras movía una caja hacia el depósito, escuchó un crujido metálico sobre su cabeza. Giró apenas para mirar, y entonces lo vio: una de las enormes grúas, corroída y descuidada por años de uso, comenzaba a desplomarse.

No tuvo tiempo de gritar.

Un estruendo ensordecedor llenó el lugar. El impacto lo lanzó al suelo, sintiendo cómo el peso del metal lo atrapaba. El dolor era insoportable, sus pulmones ardían, y el aire —ese aire envenenado— era cada vez más difícil de respirar.

Sus ojos, empañados por las lágrimas, se fijaron en el techo ennegrecido. En ese instante, supo que no saldría con vida.

—(Si tan solo… pudiera tener otra oportunidad. Una vida diferente. Una vida donde pudiera respirar…) —pensó, mientras la oscuridad lo envolvía.

L'histoire de ZéphirStories to obsess over. Discover now