Parte 1

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Una señora muy elegante se coloca a mi lado en el cruce. Lleva una gabardina morada y un sombrero que la tapa la cara, su pelo esta recogido en un moño muy elaborado y bonito. Miro el móvil y finjo que no está ahí.

-Hola. – me sobresalto y tardo un rato en darme cuenta de que me está hablando a mí. - ¿Qué tal?

- ¿me habla a mí?

-Que mona, si me tratas de usted. - suelta una risita que me provoca un escalofrío. La sonrío y vuelvo a mirar el móvil dándole entender de forma indirecta que no quiero hablar. Pero ella sigue.

- ¿Sabes? A mí la vida me parece muy aburrida.-dice melancólica. me alejo un poco. "¿de que me está hablando?" pienso.

Es un tema que, desde que empecé a leer libros, me frustra mucho. Miro adelante pero el semáforo sigue en rojo, estoy atrapada.

- ¿Qué te parecería si te dijera que yo tengo magia?

"que está loca"

-Sí, claro. ¿eres cómo un genio?-me burlo sarcásticamente.

Mueve la cabeza en señal de asentimiento, pero yo la miro sin creérmelo. Es decir, de verdad se cree que tiene magia, he visto muchos locos y locas en mi vida, pero no tanto.

-Prueba y pide un deseo.

No iba a hacerlo, pero mis labios se mueven en contra de mi voluntad.

-Deseo ser guapa. - esas palabras salen de mi boca sin que yo se lo ordene. Ella sonríe maliciosamente y hace un movimiento con la muñeca. Empiezo a sentir cosquillas por la cara. No. Puede. Ser. Cojo el móvil y enciendo la cámara, soy, guapa, tengo los ojos verdes preciosos, pecas y el pelo, oh Dios mío, mi pelo es pelirrojo y muy largo. Voy a gritar, pero ella me tapa la boca, la aparto de un manotazo y le espeto:

-Pero... ¿¡Qué me has hecho!? ¡Esta no es mi cara! ¿¡Cómo has...!? – mira alrededor asustada y levanta las manos para que me tranquilice.

- Vamos a hablar a otro sitio. - me agarra del brazo y llegamos a una cafetería a una velocidad que cuando llegamos me quedo mareada. Les dice su nombre y nos indican la mesa cinco y ella me arrastra y me sienta. Me doy cuenta de que esta mesa estaba reservada, para ella. No es coincidencia que nos hallamos encontrado, aunque eso ya me lo suponía.

- ¿Quién eres? - la digo. - Yo no quería decir eso.

- ¿segura? - voy a replicar, pero me doy cuenta de que no estoy segura lo que voy a decir. - Bueno, vayamos al grano. Has sido elegida para unirte a mi academia.

Abro los ojos.

- ¿Academia? ¿de qué?

-Eso que más da, lo importante es que es una academia y tú tienes potencial para estar en ella. – La miro sorprendida. ¿Cómo que es irrelevante? Es una academia, al menos debería saber lo que me van a enseñar. – Técnicamente no te puedes negar porque ya te he concedido el deseo, pero era solo para que no te asustaras.

-Espera, ¿qué? Esto es...-me llevo una mano a la cabeza, aún sigo un poco mareada. Estoy sentada en una cafetería con una señora que ni conozco en vez de en mi casa. Debería irme. Una parte de mí me grita que me quede, que es la aventura de mi vida, como en los libros. Pero otra mucho más grande y sensata sabe que esas aventuras no existen y que no estamos en un libro. – Bueno, me ha encantado esta velada tan bonita pero mi...

- ¿Vida monótona y aburrida me espera? Sí claro, adiós. – sorbe un poco de la taza de Té que la han traído. Yo me quedo unos segundos parada pero después niego con la cabeza y me dirigo a la puerta. Estoy a punto de dejar atrás toda esta locura, pero un chico alto más o menos de mi edad me corta el paso, escucho un suspiro detrás de mí, voy a darme la vuelta, pero me golpean la cabeza. Caigo al suelo. Me pitan los oídos y no me puedo levantar. Estoy de rodillas en el suelo, la mujer de la gabardina se acerca y me coge del mentón para que la mire, pero por el golpe casi no puedo abrir los párpados.

-Ojalá lo hubieras hecho fácil, de verdad. Me da pena estropear esta cara tan bonita, -me gira la cabeza de un lado a otro para verme en todos los ángulos. - me ha quedado bonita, ¿verdad?

Otro chico me cuelga a su hombro, mi cuerpo esta aturdido y el dolor es insoportable, así que solo puedo mirar. Salimos por la parte trasera del bar y me meten en la parte de atrás de un vehículo (creo que es una furgoneta blanca, pero no estoy segura). Supongo que se dieron cuenta de que seguía un poco consciente porque uno de ellos coge un trapo blanco, lo unta de un líquido raro y me lo coloca en la boca y la nariz, no puedo evitar aspirar y enseguida me siento cansada, hasta que mis parpados se cierran y, todo se vuelve negro. 

coneja pelirrojaWhere stories live. Discover now