Charla de almohada

77 9 2
                                        

― ¿Si pudieras cambiar el pasado lo harías?― un susurro perturbó el silencio plácido que habían creado juntos.

― Si con eso se te haría más facil amarme... ― las palabras de pronto se quedaron en su garganta,  de terminar la oración probablemente iniciaría una riña― al menos lo suficiente para que confieces que me amas de una buena vez―  su postura era relajada, con sus largos brazos estirados por detras de su cabeza y con una expresión de suficiencia en el rostro, aquello dificultaba tomar en serio sus palabras o por lo menos así lo veía el bicolor a su costado.

Aunque sabía que desde su primer encuentro la estrella solitaria habia tenido un interés auténtico hacía su persona, en el pasado había cuestionado muchas veces la pureza de sus intenciones, todo por viejas peleas que ya ni tenían sentido y con el tiempo cada uno se había turnado a la hora de negar el sentimiento evidente detras de ese interés. 

― Dilo tú primero ― con un suspiro pesado dió la espalda a la estrella evitando su mirada, cubrió su rostro con las cobijas, fingiendo tener la intención de dormir.

Ambos habían estado en este tire y afloje por años, quizas incluso antes de la formación de sus repúblicas, podría ser considerado una rutina: uno decidía ignorar al otro, el otro se resentía, se alejaban, uno intentaba ejercer dominio sobre el otro, luego peleaban, a veces hacían que fuera problema de otros pero al final, sea por trabajo o conveniencia terminaban volviendo a abrir sus brazos al otro.

Por supuesto, cada uno tenía su orgullo, repitiendo que lo suyo no era algo serio.

Solo dos vecinos matando el tiempo y la soledad...

Se lo repetían cada vez que volvían a empezar con esta rutina y ambos estaban de acuerdo, sí eso era lo único en lo que coincidían entonces debía ser verdad.

¿Cierto?

Mas luego de tantos años de perseguirse y echarse para atrás ambos terminaron por aceptar lo hipócritas que se veían.

Perú quebrando su enorme moral por alguien a quien había dicho odiar tantas veces.

Y Chile, con su tan bien trabajada indiferencia, no podía negarse a disfrutar del agradable calor que irradiaba el cuerpo de su vecino, las atenciones que le proporcionaba cuando nadie los estaba viendo y podían ser sinceros, al menos solo en acciones.

―En el proximo partido no podemos volver a jugar en el mismo equipo —el bicolor hizo a un lado sus cobijas sin poder conciliar el sueño, se sentó en el borde de la cama, todavía dando la espalda a su acompañante— los demás podrían notar que estamos muy coordinados y harían preguntas.

―Esos weones son los más ciegos, no nos notaron ni un poco en más de 300 años― el chileno se rio jocosamente, ocupando más espacio en la cama y disfrutando de lo ciertas que eran sus palabras.

― Sí y ¿gracias a quien ha sido eso? ―hubo un leve tono de soberbia en la voz del peruano que no fue bien recibida por el de la estrella.

― Obviamente no gracias a ti, señor "por supuesto que no he salido con nadie en más de 300 años pero cada vez que alguien tiene un problema amoroso soy el primero en meter mi cuchara" ―la sonrisa descarada del final fue el colmo, Perú se dio la vuelta completa, ofendido por lo recientes que habían sido los hechos mencionados por el chileno, así que arrodillándose sobre el colchón empujó una almohada violentamente sobre la cara de su adversario, no lo dejaría ir.

― No hay forma en que te pueda amar, ¡eres un maldito insensible!― continuó ejerciendo presión hasta que el otro lo empujó al suelo, sin poder soportar más el calor que le producía tener que respirar a través de una almohada.

Sí luego de tantas humillaciones que habían hecho pasar al otro de pronto saliera a la luz lo cercanos que se habían vuelto sería su ruina, nadie los tomaría en serio jamás.

― ¡Seguro que lo soy pero no tanto como el estupido de tu amigo que dejo llorando a su novia en navidad! Luego de que fuera él quien gritó a los cuatro vientos que cenaria en casa de su querido suegro Portugal.

― ¡Arge estaba dolido! Fue ella quien le saco la vuelta cuando apenas tenían 1 semana de haber regresado– a diferencia de sus peleas normales esta discusión se sentía particular – ¡Y si él no le revisaba el celular ella no se lo hubiera dicho! –era claro que ambos apoyaban a sus respectivos amigos pero Chile siempre se lo tomaba más personal cuando se trataba del vecino argentino, quizás porque Perú siempre lo terminaba consolando, incluso si no lo merecía.

― Sí ― Chile cruzó sus brazos, dirigiendo una gélida mirada a su compañero ― pero ella solo lo engañó porque él la había engañado primero.

Si tan solo alguien pudiera notar que detrás de todos los gritos y burlas existía una llama ardiente que no habían sabido controlar... Por lo menos así no se sentirían forzados a redirigir esa pasión intensa en discusiones donde siempre se llevaban la contraría.

―¡¿Eres idiota?! ¡Una traición no se paga con una traición! No cuando amas de verdad...

―¡¿Y tú que vas a saber de eso?!

―... ―por un segundo ambos se arrepintieron de a donde había conducido esta pelea, un asunto que había marcado la historia de ambos y sobre el que se habían generado eternos debates en sus territorios. Un debate que solo ellos podían terminar pero se habían negado a mencionar por miedo a no tener a que aferrarse.

Ambos se conocían bien.

Sabían que hoy no sería el día en que sacarían ese tema tan sensible que había alimentado un gran morbo entre sus poblaciones.

Conocían los programas favoritos del otro, compartian un gusto hacía ciertos tipos de música e incluso en el pasado habían forzado al otro a aceptar algunos nuevos estilos musicales que iban surgiendo... Se conocían hasta las mañas que tenían a la hora de jugar fútbol y no hablemos de las cicatrices en sus cuerpos...

Para ser dos entes que fingían odiarse no parecían poder vivir sin la opinión del otro y elegirían morir antes que atreverse a cerrar el ciclo.

― Tú nunca me hiciste eso, incluso si tuviste la oportunidad, yo en cambio...

― Yo salí con otros y lo sabes ―esta vez fue el turno del bicolor de cruzar los brazos aunque no pudo mirar a los ojos a su acompañante, consciente de lo endeble que era su argumento.

Chile sonrío con un poco de sinceridad, la primera vez en todo el día que enseñaba sus dientes largos sin la intención previa de intimidar a alguien.

― Todavía no puedo creer que Arge y tú no pasaran de darse las manos... ―la risa del chileno lleno el ambiente.

Aunque era una burla no se sentía de la misma forma despectiva que acostumbraban emplear con el otro, así que el peruano mantuvo la calma y se defendió.

― Eso ya fue hace mucho, era otra época y solo lo intentamos porque los demás, incluyéndote, no nos creían que eramos solo amigos. Fue como una mala broma para callarlos a todos.

― No me lo recuerdes, luego me lo tiré porque pensé que ustedes ya habían estado ―el más alto recostó su rostro en el hombro del contrario, ocultando su mirada que ya no era ni siquiera un poco fría.

― Nunca dejas de ser un idiota conmigo, no sé porque te tolero ― rodó los ojos en señal de disconformidad con el más alto pero no lo apartó, en lugar de eso lo acogió, sosteniendo sus hombros con ambas manos.

― Quizás sea por lo mucho que te amo –aquello fue dicho en un susurro pero se sentía incluso más ensordecedor al venir de la persona correcta.

―... ―por primera vez en todo el día el peruano se había quedado sin algo que decir.

Por supuesto, podría haber respondido con lo mismo y probablemente no sería una mentira... pero eso daría fin a un ciclo que ninguno de los dos se había atrevido a cerrar antes. Así que, haciendo uso del autocontrol que tanto habían practicado en sus incontables discusiones, contestó:

― Por supuesto que lo haces ¿Cómo podrías no hacerlo?

Chile no discutió, no verbalmente claro, lo que siguió al intercambio de palabras fue una pelea simbolica de marcas en el cuello, empujones y almohadazos.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 07, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Intercambio de regalos || Reyes Magos  (ChilexPerú)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora