Querida Soledad:
Te escribo porque me pediste que mantuviésemos el contacto y así lo hago. Espero que estés bien y que estés descansando mucho. Querías que te contase cómo conocí a tu hijo, las dos sabemos que no es muy abierto a la hora de hablar de sentimientos...
Era... octubre hace ya... 4 años... en 2021, yo acababa de entrar a la iglesia a escuchar unas catequesis. Nos presentamos todos y empezaron a explicarnos en que consistían las catequesis. A los 5 mín llegó un chaval un poco agobiado con una mochila negra. No sabía quien era, pero poco me importaba. Se sentó rápidamente al lado de un señor mayor que no había visto en mi vida y prosiguieron con la catequesis. Cuando lo vi ni si quiera me fijé en él.
Catequesis tras catequesis habían personas que iban o no, ya que había gente que se enteró tarde de que las catequesis habían comenzado y otros que dejaron de ir porque no les interesaba. Pero tanto el chico, como el hombre iban siempre.
Llegó el día en el que nos quedamos a cenar después de la catequesis. Yo por aquel entonces tenía 11 años y mis padres eran los catequistas así que me quedé hasta tarde aún teniendo sueño y deberes que hacer para ir la mañana siguiente al instituto. En el grupo de catequesis estábamos muchas de las amigas de toda la vida ya que los padres de estas eran amigos de mis padres. Y cuando yo vi que durante la cena el chico no paraba de hablar con todas mis amigas, las cuáles son mayores que yo, pensé "Dios, seguro que alguna idiota se enamora y nos jode a todos el tío este". ¿Adivinas quién fue la idiota? Yo. Porque del chico del que te hablo es tu hijo, Paco. Quién lo diría, verdad? Bueno, pero todavía no estaba enamorada de él.
No recuerdo exactamente como fue, que me impulsó a escribirle, o que le impulsó a él a escribirme. No lo se, confío en que fue el Espíritu Santo que ordena nuestra vida cuando está patas arriba. El echo es que empezamos a hablar todos los días prácticamente, yo estaba en 1º de ESO y el en 2º de bachillerato, claro, al hacer el musical tenía más horas libres en las que se desarrollaban todo tipo de conversaciones, sobre quiénes éramos, de donde veníamos, etc...
Recuerdo la primera vez que hablamos, que él me habló a mi, no era un personaje de mi agrado, pero, sentía tanta curiosidad por él...
Recuerdo que estaba apoyada en el quicio de la puerta de la iglesia y bajó él por las escaleras mirando el móvil, con intención de salir de la iglesia. Pero esa intención se desvaneció al verme. Con sonrisa de niño travieso me preguntó que hacía allí parada, a lo que contesté "Esperar a que bajen para que llamen a mis padres". Yo no tenía móvil y necesitaba llamar a mi padre para que me recogiera. Él, extrañado me preguntó que como era que no tenía móvil, a esto se respondió él solo cuando dijo en voz alta como pensando, "Ah, eres la hija del catequista, cómo te iban a dejar?" Y después se marchó, dejándome a mi con más intriga de la que ya tenía. Intriga por aquel personaje. Intriga porque, yo desde ese momento pensé, se ha interesado por saber quién soy, se ha fijado en mi. Yo no le había dicho quiénes eran mis padres. Ni mis padres lo habían dicho. Él habría tenido que preguntar por mi a alguien.
Eran tantas las preguntas que se formulaban en mi cabeza...
Poco a poco me enamoré de él, y desde entonces bueno... tú sabes, tengo la historia más bonita del universo.
Espero que te haya gustado, nos mantenemos en contacto.
Un beso, Paula
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Cartas a la madre de mi novio
Non-FictionRecopilación de distintas cartas entre una nuera y su suegra. Pero... de una manera distinta, una historia que merece la pena ser contada y que todos disfrutaran.
