Gihun puede sentirlo, en el calor que se derrama lentamente desde sus entrañas hacia el resto de su cuerpo, y en la ansiedad que comprime sus costillas y le dificulta respirar; lo siente en el dolor que irradia de las glándulas en su cuello y le lle...
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Y ese día en el que te conocí, tal vez hubiera preferido que nunca hubiera pasado. La peor de todas las bendiciones, y la mejor de todas las maldicionеs.
— Stromae & Pomme
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Las ligeras molestias que habían comenzado en la parte posterior de su cráneo al principio de la votación, se han convertido en un dolor de cabeza—punzante y agobiante, que no hace más que aumentar ante las estupideces que, en su afán de animarle, Jung-bae no ha parado de decir.
Aunque Gihun, de todas formas, no se siente mucho más inteligente que su querido amigo; ha sido un tonto, por supuesto. Lleno de una ingenuidad reprochable y un sentimiento de moralidad casi farisaico, creyó que podría rescatarlos a todos, que podría convencerlos de la inherente maldad en estos juegos y guiarlos a su salvación.
Un tonto, eso es lo que es, intentando ayudar a quienes no quieren ser ayudados, a quienes viven en un estado constante de hambruna, tan famélicos como él. Sedientos de dinero y de poder, hambrientos por algo del respeto que les ha sido arrebatado.
"Si salgo después de jugar un juego más-," es entonces cuando Gihun ha tenido suficiente, cuando el dolor que se ha acomodado en el centro de su cerebro le hace soltar un jadeo a la vez que sostiene su cabeza entre sus manos.
"Jung-bae," murmura, ante el sagrado silencio que atrapa a su amigo después de su inevitable reacción ante las molestias causadas por algo que definitivamente requiere una tableta de paracetamol, "la última vez que estuve en este lugar, alguien dijo exactamente lo mismo que tú, y esa persona murió aquí."
Y sabe que tal vez está actuando como un bastardo, pero realmente no sabe de qué otra forma recalcar la seriedad del asunto, no sabe como hacerles ver que se están jugando sus vidas y las de otras personas—de inocentes, por ese dinero. No sabe cómo hacerles entender que al final de todo, el ganador, sin importar quien sea, estará cubierto de sangre.
"Puedes ayudarnos entonces," la voz, suave, melosa, y de alguna forma melodiosa, le toma por sorpresa, le obliga a levantar la cabeza en un respingo para encontrarse de frente con unos ojos oscuros, que lo observan atentos y suplicantes, "dijiste que ganaste antes, ¿verdad?"
Gihun puede sentirse enrojecer ante la esperanza en el rostro del hombre frente a él, siente su aliento atascarse en su garganta ante esa mirada que lo observa con un interés excepcional que no recuerda haber recibido nunca. Cuando finalmente respira con profundidad, dispuesto a una vez más defender su—bastante justificado, desprecio a esta trampa disfrazada de oportunidad, se encuentra en su lugar con el aroma más insólito que jamas ha percibido.
Se siente eléctrico, como la esencia en el aire que augura una gran tormenta, que presagia una horrible tempestad; pero también es profundo y terroso, fresco e imperturbable, como un árbol tan antiguo como el tiempo, como el olor de aquel bosque que alguna vez visitó en una vida pasada, en un sueño.
"Imposible", le sale en un murmullo ahogado porque es verdad. Es un olor tan magnífico como es imposible, completamente imposible, porque sabe que todos han sido inyectados con supresores de calidad impecable además de haber sido dados parches para sus glándulas, lo sabe porque así fue la última vez que estuvo aquí y porque no puede siquiera percibir las designaciones de sus compañeros en esta pesadilla.
Y aún así...
Alfa.
Es un pensamiento repentino, que surge de lo más profundo de su cerebro, intrusivo y más instinto que lógica.
Pero es verdad, una verdad sellada en su alma y que despierta a su omega—somnoliento y amodorrado, que ha estado arrumbado en un rincón olvidado de su subconsciente desde que empezó a ahogarse en supresores a los veinte años, todo para evitar la sumisión inherente en su designación.
Así que Gihun puede sentirlo, en el calor que se derrama lentamente desde sus entrañas hacia el resto de su cuerpo, y en la ansiedad que comprime sus costillas y le dificulta respirar; lo siente en el dolor que irradia de las glándulas en su cuello y le llena los ojos de lágrimas.
Y puede notar, en las pupilas dilatadas del hombre frente a él, en la forma en que sus colmillos han quedado al descubierto en un gruñido silencioso y sus mejillas se han sonrojado con calor, que él sabe.
Que el hombre—su alfa, lo ha reconocido tanto como Gihun lo ha reconocido a él.
"Oh mierda."
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Pues la verdad no quería, no quería pero este par ha plagado mis pesadillas... ¡Déjenme saber si les agradó, o si les gustaría que escribiera más (aún se está desarrollando la trama en mi cerebro, jeje)!
Muchísimas gracias por leer, aquí les dejo un helado, disfrútenlo~🍦
Pregunta del capítulo: ¿Tienen planes especiales para este 31 de Diciembre?