Capítulo 1

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Maddie

31 de Diciembre de 2015

Loja, Ecuador

Maddie: me vienes a dejar aquí y ahora, en Nochevieja – me enfrenté a él mientras intentaba con todas mis ganas aguantar las lágrimas. No entendía nada.

Chris: llevo toda la semana llamándote y has pasado completamente del tema, sabes perfectamente lo que te voy a decir y no me dejas hablar. No me ha quedado otra opción.

Maddie: tú tampoco has contestado a mis mensajes, te largaste a Miami y venga, a ser feliz, yo no importo un carajo, ¿a qué no?

Chris: ni te pienso dejar por teléfono ni por mensaje, llevo corriendo detrás de ti toda la semana y me has estado evitando. ¿Qué quieres que haga?

Maddie: ¿Por qué quieres dejarlo? ¿Qué fue lo que hice mal? He estado contigo desde el principio hasta ahora, nunca te entorpecí en tu carrera de cantante y ahora cuando has ganado la banda me dejas – una lágrima bajó por mi mejilla, me la quite rápido, mostrando mi dolor lo menos posible. 

Chris: Maddie, necesito que entiendas que nada de lo que viene ahora es sencillo y... que seguramente me vaya de gira y tenga que irme a vivir a Miami. Y una relación a distancia no va a funcionar.

Maddie: Chris, dilo, simplemente di que ya no me quieres...– di un paso al frente, colocándome justo enfrente de él – porque si me quisieras, me habrías pedido que me fuera contigo a Miami, lo hablamos cuando empezaste el concurso

Él no dijo nada, simplemente se quedó callado, no sabía como decirme lo que estaba a punto de salir por su boca, así que decidió hacerlo rápido como una tirita.

Maddie: lo puedes decir, si total ya me vas a dejar, ¿no?

Chris: me acosté con otra en la fiesta de la final de la banda – bajó la cabeza, era incapaz de mirarme a los ojos, no dije nada, quedé en shock, quise irse pero me agarró - no te vayas así

Maddie: ¿Así cómo? – mi voz empezó a romperse cada vez más, por cada segundo que lo tenía enfrente más me dolía y menos podía aguantar mi llanto

Chris: necesito que sepas que eres muy importante para mí y que sin ti no hubiese conseguido...– lo interrumpí dándole un bofetón en la mejilla

Maddie: no vuelvas a acercarte a mí– fue lo último que le dije antes de salir de allí y romper a llorar, sentí unas manos que me agarraban, reconocí el perfume de la persona que me abrazaba y rompí a llorar. Era Izan

El mejor amigo del mundo mundial, era alto, moreno con mechas rubias, pelo corto, iba siempre con sus ojos color caramelo y su sonrisa imborrable. Siempre estaba ahí para mí, incluso cuando no lo merecía, pero así es él, siempre dándome una mano a la que aferrarme.

Izan

Conocí a Maddie cuando ambos éramos pequeños, nuestros padres vivían en la misma urbanización. Nuestras madres eran inseparables, hasta que la madre de mi amiga se volvió a España, años después. No volvimos a saber nada de ella, ni la propia Maddie. Coincidimos en el mismo colegio, en el mismo instituto y casi en la misma universidad, sino fuera porque ella sí fue a la universidad mientras yo me metí a un ciclo, todos sabíamos que no sacaría una carrera tan fácil.

¿Qué decir de Maddie? Ella es la mejor amiga del mundo, siempre está ahí cuando la necesito y viceversa, aunque tras tanto tiempo juntos me fue inevitable enamorarme de ella. Ahora viene el pero, mi único pero tiene nombre y apellidos, está loquita por Christopher Vélez, integrante de la reciente banda creada en un concurso de la tele, CNCO. Ni cuenta se da de que haría lo que fuera por ella, incluido dejarla ser feliz con la persona que ella ama. No puedo arriesgar así nuestra amistad, mucho menos sabiendo que está enamorada del otro imbécil que acaba de romperle el corazón delante de todo el mundo en la discoteca. Simplemente no puede ser, prefiero seguir siendo su amigo antes de que me mande al carajo.

Maddie: me ha hecho daño

Izan: voy a ir a pegarle

Maddie: no vale la pena, vamos...

Izan: le tengo muchas ganas, no me importa

Maddie: te necesito conmigo – fue lo último que me dijo antes de abrazarme, suspiré con rabia, vi como Chris volvía a buscarla, la suerte es que está de espaldas. ¿Qué hago ahora? Si dejo que se acerque, le pedirá perdón y Maddie volverá con él como un cachorrito abandonado, y mirad como está. Se quedó parado mirándonos

Izan: ¿Confías en mí? – le pregunté al oído para que solo nosotros nos escucháramos, asintió triste

Sin pensarlo mucho tomé sus mejillas húmedas y la besé, no puso resistencia ninguna, para mi sorpresa me lo siguió, creo que ya sabe por donde van los tiros. Alcancé a abrir los ojos en medio del beso, vi al otro mirando sin ningún tipo de expresión en la cara, quiso acercarse a nosotros pero le hice gestos para que se largara. Salió de allí rápidamente, Maddie se separó y volvió a abrazarme.

Maddie: ¿Y ese beso? – arqueó una sonrisa, simplemente humedecí los labios, deseando que vuelva a pasar

Izan: quería que te olvidarás de él durante un rato, creo que lo he conseguido y además te lo he quitado de encima

Izan: no te da cómo...¿Un rollo raro besarnos? Llevamos tanto tiempo siendo amigos

Maddie: ¿Has sentido algo? – ella negó. Dolió como una puñalada en el pecho

Izan: yo tampoco – obviamente era mentira. Mi amiga carcajeó – no hay nada de lo que preocuparse

Maddie: ¿Una copita?

Izan: dale

Así pasamos la noche, no nos despegamos. Fuimos juntos a casa, salimos dando tumbos entre risas de la discotecas.

Maddie: siento que hayas tenido que besarme para que me dejara en paz

Izan: te besaría mil veces – nos abrazamos, pero ella se escondió al ver como el ex volvía

Chris: Mad, no quiero acabar así, por favor hablemos – quise ir por él, pero Maddie negó con la cabeza, me paró

Maddie: ¿Ves mi carita? – se la señaló – mírala bien o sácale una foto porque es la última vez que la vas a ver

Chris: ¿Vas a vivir odiándome? ¿Con todo lo que hemos vivido? – quiso tomar sus manos, no se dejó - siempre estuviste ahí para mí y yo para ti, quedémonos con lo bonito

Izan: tendrá morro el cantantucho este – comenté, que ganas tengo de darle una buena piña y sino fuera por mi amiga con gusto se la daba

Maddie: shhh — me mandó callar – no te odio. ¿Sabes por qué? Porque el odio es un sentimiento y yo no siento absolutamente nada por ti. Que te vaya bien en tu carrera, a mí déjame en paz

Chris

Vi como volvía a abrazarse a Izan, ambos se piraron. Los miré tan arrepentido, incapaz de contener mis lágrimas. Sentí una mano en mi hombro, ahí estaba Erick

Erick: no entiendo por qué le has dicho esa mentira, le has hecho daño gratuitamente – clavó su mirada en mí mientras acariciaba mi hombro – ¿Eres pendejo o súper pendejo?

Chris: súper pendejo.

Erick: ya lo pensaba. Cogemos a los chicos y nos vamos para el hotel, vamos

Chris: vamos

Super pendejoStories to obsess over. Discover now