Prólogo

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Hazbin Hotel y sus personajes pertenecen a Vivziepop, la presente historia y trama es de mi autoría. Inspirado en el mini-cómic de MissMics.

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La puerta del despacho se cerró con fuerza, los diablillos cercanos a la habitación se estremecieron ante el sonido y decidieron alejarse. Todos sabían que era mejor no estar cerca del rey o de la princesa cuando uno de los dos o ambos estaban en ese estado.

En su camino, se encontraron con otros sirvientes del palacio quienes también ejecutaban el mismo protocolo, sin embargo la dirección de donde huían delataba que la causante era la princesa. Suspiraron con cansancio ya que ese escenario no había hecho más que aumentar con el pasar de las décadas.

Algunos, simpatizantes de la reina, dirán que nada de ello ocurriría si Lilith aún estuviera con ellos. No obstante, eso era mentira ya que las peleas se habían dado desde mucho antes de que naciera la heredera al trono infernal. Comenzaban con pequeñas discusiones que luego crecían hasta hacer que ambos no se hablaran por un tiempo, regresando después al status quo; sin pedir perdón, sin ceder, simplemente fingiendo que la conversación nunca existió hasta que el mismo u otro tema igual de delicado hiciera acto de presencia y los hiciera estallar de nuevo. La pareja de reyes habían estado en ese baile mucho tiempo, milenios, en realidad.

Los diablillos pecaron de ingenuos al creer que la calma que había traído el nacimiento del bebé se mantendría. Parecían enamorados, padres devotos llenos de felicidad por la simple sonrisa en el rostro de su hija.

Duró tanto como lo haría un destello de luz tragado por la oscuridad.

La razón de sus desacuerdos casi siempre era la misma, los pecadores.

La reina quería encontrar la forma de ayudarlos, de hacer mejor su reino porque aún había bondad en todos ellos. El rey no creía que merecieran oportunidad alguna, ellos ya habían elegido al hacer mal uso del libre albedrío, no eran más que almas corruptas y podridas. En lo único en que ambos estaban de acuerdo era en proteger a los nacidos del infierno y de su hija.

Todo se fue al carajo cuando el rey tomó la decisión de hacer un pacto con el cielo donde se aprobaron los exterminios anuales de los pecadores.

Lilith no pudo más con la situación. Sintiéndose traicionada y decepcionada con todo, se marchó dejando a todos atrás. Lucifer se quedó con un creciente resentimiento hacia los pecadores y una niña pequeña en brazos a quien debía cuidar y proteger.

No eran malos padres dentro de los estándares del infierno, pero sus ideas chocaban en la mente de Charlie al crecer. La princesa sabía que sus padres la amaban solo que, a veces, sus palabras y acciones la herían accidentalmente.

Durante su infancia, la pequeña rubia recibía bastante atención de su padre, con quien vivía la mayor parte del tiempo. Fabricaba juguetes para ella, le leía cuentos, la llevaba a lugares divertidos...

Excepto los días en que se encerraba en su taller y no salía.

Su madre cantaba para ella, la ayudaba con sus tareas, le enseñaba a vestirse y a arreglarse como la princesa que era...

Excepto los días en que no la veía por días pese a que era su semana de estar con ella y terminaba visitando a alguno de sus tíos para no sentirse sola.

La adolescencia fue, honestamente, una perra. Sobre todo cuando empezó a entender los problemas políticos que rodeaban su vida. Así como también notó las no tan bien escondidas discusiones entre sus padres, lo que terminó de romper su infantil ilusión de que un día volvieran a estar juntos.

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