Ghanima era un chico muy tímido, apenas un par de palabras salían de su boca, y menos serían ahora que el problemático de la escuela lo molestaba. "¿Por qué tan repentinamente empezaba a hablarle de forma burlona?" Era lo que pensaba mientras se encontraba sentado en el patio, apartado de los demás, si había notado que desde la primera vez que se vieron aquel idiota no le quitaba los ojos de encima, seguramente lo encontró como una víctima fácil.
Para desgracia suya, a la distancia podía avistar al chico problemático acercarse a dónde se encontraba el, Ghanima quiso hacer como que no lo veía y volteó a ver su libreta de apuntes, tenía miedo de lo que le viniera a decir ahora...
-"Oye!" Sonaba tan irritante y gritón como siempre. "¿Qué tienes ahí?" Le empezó a decir entre risas.
Le arrebató la libreta a Ghanima y la empezó a ojear. El cobarde joven no hizo nada, no sentía que realmente pudiera hacer algo, pero en serio quería su libreta de vuelta ya que era muy importante para él. "Po...¿podrías no agarrarla tan...brusco?" Intentaba decirle en voz baja
Dalfon solo lo volteó a ver con su sonrisa estúpida, como si disfrutara de oírlo intentar hablarle "¿Qué? ¿Que dices?" Agitaba la libreta, se podían oír las páginas chocar entre ellas violentamente.
Ghanima estaba muy preocupado, ahí tenía sus recetas especiales, solo miraba su delicada libreta ser desarmada.
El molestoso se reía, pero pronto dejó de hacerlo en cuanto notó las lágrimas en los ojos de su supuesta víctima, en ese momento dejó de menear la libreta y la sostuvo firme con sus dos manos, ahora mirando lo desarmada que estaba junto a varias páginas volando por ahí.
"AH! Discúlpame! Y-yo no quise-.." recogía las páginas que pudo alcanzar, mientras Ghanima solo lloraba en silencio cubriendo su rostro apenado.
Cuando Dalfon pudo recolectar varias páginas volteó a verlo, pero el otro ya no se encontraba ahí, seguramente se fue corriendo con sus lágrimas en el rostro y eso le dolió al atacante.
Dalfon realmente no buscaba herirlo, pero era muy tonto para darse cuenta que lo estaba lastimando.
El chico de trenzas salió a buscarlo desesperadamente, ahora debía pedirle disculpas y devolver su media libreta, con suerte tal vez consiguiera hablarle.
Luego de tanto buscar por toda la escuela por fin dió con él, se encontraba solito en el pequeño jardín del club de jardinería, Dalfon le habló antes de acercarse "No quise romper tu libreta." El otro se sobresaltó cuando escuchó su voz a sus espaldas, lentamente volteó hacía el, aún parecía tener lágrimas en sus ojos.
"Está bien..." Casi murmuraba, Dalfon negó con la cabeza y siguió hablandole mientras se acercaba lentamente "Claro que no, fue muy estúpido de mi parte, perdóname Ghanima..."
Quedó a su lado devolviendo la libreta descuidada, Ghanima la agarró con cuidado y limpió las lágrimas que se encontraban tras sus gafas.
Dalfon parecía mirarlo preocupado, las manos del tímido chico temblaban un poco, el gran supuesto matón pensó en algo que tal vez podría arreglar un poco más las cosas. "¡Te consigo una libreta nueva! ¿Qué tenía adentro? LO ESCRIBIRÉ TODO" se oía un poco de desesperación en su voz.
Ghanima se asombró ligeramente, si desde un principio no quería dañar sus cosas no debió agarrarlas, pensaba, pero poco sabía que ese chico no era muy bueno midiendo su fuerza. "Oh...nada...solo era mi libreta de recetas, enserio ya no te preocupes..." no podía mirarlo a la cara todavía, solo estaba cabizbajo hojeando su ahora destrozada agenda.
"Nononono" Dalfon se sentó al lado de él. "Te hago un nuevo libro de recetas, ¿Que clase de recetas tenía? ¡Insisto en hacerlo!" Se acercó mucho a Ghanima, pero cuando vió que eso le incomodó un poco, se alejó, ya le bastaba con haberlo hecho sentir mal por su pobre libreta, no quería incomodarlo más.
"Es que..." El chico de gafas hablaba casi para si mismo de lo bajo que era su tono. "Eran recetas... mías... Pero está bien, enseri-" antes de que pudiera terminar su oración Dalfon se levantó de golpe.
"¡Te ayudaré a hacerlas todas! Yo las puedo escribir y te puedo ayudar a buscar los ingredientes y te puedo ayudar a comprar y y" Una idea algo tonta, pero Ghanima lo volteó a ver con una ligera sonrisa, parece que eso le gustó.
"Bien... Podemos juntarnos después de las clases...si no estás ocupado..." El tímido chico jugaba un poco con su cabello mientras hablaba.
"¡¡SII! PERFECTO." Gritó Dalfon antes de salir corriendo, como si correr haría el tiempo pasar más rápido, Ghanima solo logró despedirse silenciosamente moviendo su mano.
