PRÓLOGO

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Londres, Junio 24 de 1861

- A pesar de que su puntuación en los exámenes ha sido excepcional, debo decirle que la respuesta a su petición sigue siendo un no

- Por favor Sir James, debe de haber algún cupo todavía en la universidad de Cambridge

- He revisado los documentos cuatro veces este día a petición tuya, los resultados no cambiarán aunque lo haga una quinta vez

Dominic dejó escapar un suspiro pesado, había viajado durante tres semanas de una punta de Londres a otra con la esperanza de lograr encontrar una universidad que lo aceptará. A pesar de no tener calificaciones perfectas en los exámenes, había obtenido puntajes más que sobresalientes en su generación, supuso que aquello bastaría para poder lograr su cometido, pero la realidad se había encargado de ponerlo en su lugar hacía apenas unos minutos

- Entiendo... Gracias por haberme recibido - Se levantó del incómodo sillón de cuero, en el que el calor de los finales de la primavera había dejado una marca de sudor en las recargaderas de los brazos. Con la cabeza agachada y las mejillas ligeramente sonrosadas por la vergüenza, avanzó con calma hasta la puerta

- Sin embargo - Sir James logró captar la atención de su interlocutor - quizá pueda ayudarte a encontrar un lugar en donde puedas terminar tus estudios

- ¿Es así?

- Es un lugar pequeño a las afueras de este hermoso suburbio,
Agerstone se llama. Tiene apenas los emprendimientos necesarios para que no sea un pueblo fantasma, pero sorprendentemente cuenta con una universidad que cumple con todos los requisitos educativos

El rostro de Dominic se llenó de asombro, nunca había oído hablar antes de aquel sitio, pero debido a la falta de cupo en su lugar de origen, cualquier universidad que no estuviera tan lejos de Londres era completamente aceptable

- Además, se rumorea que ha habido problemas ahí mismo

- ¿Problemas? ¿De qué tipo?

- Han habido varios asesinatos, pero aún no se atrapa al culpable; muchos han dicho que se trata únicamente de un animal, pero al día de hoy no he conocido ninguno que solo le de la muerte a su presa y luego la deje ahí tirada

- Es un animal muy peculiar sin duda

- Así es. Podrías ejercer ahí también, sería un buen lugar para que el detective Taylor, quien liberó a un pueblo, reluzca ante toda Inglaterra

- Eso es una completa exageración - Era obvio que aquello de ser reconocido nacionalmente era una broma, pues a pesar de su interés en la justicia (pero sin ser suficiente para ser un abogado) no buscaba el reconocimiento de ningún tipo, simplemente el dar paz y consuelo a la gente

- Entonces, ¿qué dices? Puedo darte una carta de referencia y seguramente obtendrías una beca al llegar allá

- ¿Cuánto es el tiempo de ida?

- A lo mucho son cuatro días, sin contar el tiempo en que llegará mi carta de recomendación, pero absolutamente valdrá la pena

Pasaron apenas unos minutos para que Dominic diera una respuesta afirmativa

• • •

Agerstone, Junio 30 de 1861

El sudor le perlaba la frente y el aire frío golpeaba su pecho, llevaba horas corriendo, escapando de aquello que le pisaba los talones

Sabía que no tenía escapatoria, pero el instinto de supervivencia era mucho más grande que la resignación a morir

Sus compañeras le habían advertido sobre él, en principio pensó que se trataba simplemente de un hombre que seducía a las jóvenes y después las deshechaba como cualquier cosa; que era posible cambiarlo, hacer que la amará, jamás se le cruzó por la cabeza que la desconfianza de ellas se debía a algo completamente distinto, aunque no comprobado

El desnivel de la tierra hizo que su tobillo derecho se torciera, haciendo que un aullido de dolor se le escapara y las lágrimas amenazaran con salir. A rastras se puso de espaldas contra un árbol, esperando a que no la encontrará (o que, de otra manera, terminará rápido con ella)

El silencio al rededor era abrumador, su respiración era la única cosa que rompía con aquella mudeza mortal. En otras circunstancias, aquello le parecería de lo más agradable

Ahora mismo, todo lo que quería era al menos un poco de ruido

Una figura esbelta emergió de entre las sombras, mirándola con unos ojos tan fríos como la más cruda de las heladas

De nada sirvieron los gritos ni las súplicas, bien sabido era que una vez encontrada una presa, no se le dejaba escapar

Un último y largo grito fue lo último que se escuchó en la oscuridad

...

La cacería de la noche anterior fue satisfactoria, había presas al por mayor, por lo que la posibilidad de extinción era completamente inexistente; sin embargo, la monotonía de su rutina era igual de absoluta

- Amo Caelis

Normalmente, su mayordomo no trataba de iniciar conversaciones a menos de que fuese algo sumamente importante, por lo que simplemente se giro para que no se escapará ninguna palabra ni ningún gesto suyo

- Han llegado noticias desde Londres, al parecer llegará alguien a instalarse y asistir a nuestro modesto instituto, por lo que podrá conocerlo en lo que podrían ser, unos cinco días

Caelis se quedó momentáneamente quieto, parecía que trataba de analizar y digerir hasta los acentos habidos en esa oración, finalmente, esbozo una sonrisa de la más pura satisfacción

- He de preparar una bienvenida para el nuevo habitante de Agerstone entonces, no permitiré de ningún modo que se sienta incómodo en su estancia aquí, Thomas, dile a Mary que empiece a asear la habitación de invitados, puede que tengamos uno pronto

- Como usted ordene, amo Caelis

Apenas terminó de oír su nombre, avanzó con rapidez hacia su propia habitación, dormía prácticamente siempre en el día, sino no eran las clases nocturnas, entonces eran las cacerías del mismo horario lo que le privaba del descanso nocturno

A pesar del cansancio, la excitación lo mantenía despierto, planeando un montón de cosas en su cabeza

Al parecer, iba a ocurrir algo interesante, después de todo

Besos sabor a sangre Where stories live. Discover now