Cuídate. (One-shot)

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       Las trompetas de alarma de la ciudad del progreso interrumpieron abruptamente las labores de preparación para el conflicto que se avecinaba. Todos dejaron lo que tenían entre manos para mirar más allá de las fortificaciones, hacia la costa; y allí estaban, las naves de guerra noxiana, por mar y por aire, todas con esas aterradoras velas rojas que anunciaban una sangrienta lucha.

El fragor de la inminencia se instauró en todas las tareas pendientes, aquellos que habían sigo designados como responsables de la estrategia para la defensa de Piltover en sus diferentes puntos, alzaron la voz para reclamar la atención de los vigilantes, los policías entrenados para ser soldados. Aunque solo fuera por un día.

En medio de aquel caos contenido, donde a veces algún arma caía al suelo de manos temblorosas y unos se daban a otros palmadas de ánimo en la espalda, Caitlyn Kiramman y Vi observaban el despliegue de las fuerzas defensivas en las torres y puentes. Lo hacían en silencio, con la respiración ligeramente acelerada, con los corazones retumbando con un compás contrario al estridente sonido de las alarmas de la ciudad.

—Es mejor que...— empieza a articular Vi, armada ya con sus guanteletes.

—No, lo hemos hablado, seremos más útiles por separado.— interrumpe Cait con una mirada serena y estricta. Ya sabía lo que ella quería decirle.

—Pero ¿Y si no sale bien?— insiste la zaunita, girando de medio lado para encararla.

—Saldrá bien. Sabes cuál es el plan, sé cómo trabaja Noxus, abatiré a los generales a distancia, eso provocará desorganización en los pelotones. Y si tengo a tiro a Ambessa...

—No la tendrás.—interrumpe, feroz— No es tan idiota como para no esperarlo, descubrirán tú posición y entonces...

—Entonces me moveré por los pasillos interiores de la academia y pasaremos al plan B.— le recuerda, volviéndose también para verla, sus ojos conectaron, vio la intranquilidad de Vi; Cait sabía que debía calmarla, mostrarse segura y serena, necesitaba que la luchadora estuviera centrada.

La vigilante también lidiaba con sus propios miedos, querría estar siempre cubriendo la espalda de Vi, asegurándose de que nadie la atacaba por la espalda. Solo de pensar que podrían volver a herirla y que esta vez ni ella ni Jinx estarían a su lado para ponerla a salvo...no, no podía pensarlo.

—El plan B me gusta aún menos que el plan A.— protesta, rechinando los dientes, sabiendo que no podía contestar la lógica de Caitlyn.

Se formó un silencio incómodo, apenas habían hablado de lo sucedido en la celda, la reunión y la urgencia que les sobrevino hizo imposible que pudieran poner blanco sobre negro sus sentimientos, perdonarse por los errores o prometerse un futuro...aunque por otro lado sí está batalla fracasaba, seguramente no habría un futuro del que hablar.

Unos pasos acelerados sacaron de su inmovilismo a ambas mujeres, que se giraron a la par para ver quién se acercaba. Maddie y un pequeño contingente de vigilantes, que iban a ser la escolta de Caitlyn estaban prestos para acompañarla.

La pelirroja se paró junto a su Comandante en posición de firmes y aguardó, asumiendo una actitud profesional, pero sus ojos iban de Vi a Cait y de Cait a Vi, indecisos, esperando que alguna de las dos dijera algo. No era necesario decir que la situación requería que se pusieran en marcha cuanto antes.

La Comandante dejó escapar un suspiro, la discusión con Vi había llegado a su fin, odiaba tener que dejarla así, con esa mirada de cordero suplicante que le instaba a que cambiara la estrategia. Caitlyn se inclinó para coger el rifle que había dejado apoyado en la pared y lo cargó en el hombro justo antes de elevar la mirada azul para encontrarse con la gris de Vi.

—Por favor, cuídate...— empezó a decir pero el sonido de los guantes desacoplandose y cayendo al suelo al mismo tiempo que los brazos calientes y fuertes de Vi la rodeaban completamente la interrumpieron. Aunque lo que corto definitivamente sus palabras fueron los labios de la luchadora, cerrándose sobre los suyos, en una despedida sin palabras que al mismo tiempo lo decía todo.
Ese beso era una promesa de volver a encontrarse, fuera como fuera.

—Cuídate tú, pastelito.— y no suena como un deseo, sino casi como una advertencia, un temor imposible de verbalizar.

Impactada pero al mismo tiempo, conmovida, Cait solo pudo dejar que una sonrisa aflorase en su rostro mientras se separaban poco a poco.
Sin decir una palabra más, Vi recogió sus guantes y Cait recolocó su chaleco y el arma al hombro girándose de forma marcial para mirar a sus hombres.

—Nos vamos.

Maddie se llevó la mano a la ceja respondiendo a la orden y luego la bajo para agarrar con las dos manos su carabina.
Pero justo antes de marchar en formación, giro la cara un instante hacia Vi y le sonrió con calidez.
-No te preocupes, Vi, no la perderé de vista.- y, sin esperar respuesta, salió en trote ligero tras el resto de la formación.

La luchadora se quedó mirando la espalda de la pelirroja, con el ceño fruncido. Le había parecido detectar un matiz casi burlón en el tono que Maddie había usado en su promesa.
Vi se quedó parada un instante más, desechando finalmente su pensamiento intrusivo, acopló sus guantes y echó a correr en dirección contraria para unirse a los soldados que defendían la puerta principal.

Cuídate. (One-Shot)Where stories live. Discover now