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Dos golpes por uno





Eran las 12:17 a.m. y me encontraba con lo que solía hacer desde los diez años. En una amplia sala, bastante oscura por la persiana bajada, que hacia impedir que entrase la luz del sol. Mientras que escuchando música por mis earpods, iba golpeando un gran saco de boxeo con mis puños cubiertos con los guantes negros que suelo coger del ring. Mi cuerpo, siempre sexy y duro estaba sudoroso de tanto entrenar. Se me pegó la camiseta blanca en mi piel, al igual que mis pantalones negros. Mi cabello ligeramente ondulado y castaño rubio estaba lleno de gotas de sudor reflejantes de mi esfuerzo y que caían por mi frente hacia mi nariz o mejillas.

Me detuve un momento, jadeando como un perro en verano que trata de recuperar el aliento. Cogí mi botella para beber un trago de agua, sacarme el exceso de sudor y finalmente quitarme la camiseta para dejar mi cuerpo bello respirar, mientras me masajeaba un poco mis duros abdominales y soltaba un gemido de satisfacción junto con una sonrisa que dibujé en mis labios y cerrando los ojos, pensaba en el polvo que tuve la noche anterior. Pero, se me cortó el rollo cuando se detuvo la música y escuché mí teléfono sonar y en la pantalla que ponía: Mi esquizofrénica loca.



─¿Qué pasa enana?.  ─dije a mi mejor amiga tras responder la llamada─

─¿Cómo estás Mika?.   ─contestó Rachel con una voz que la notaba algo nerviosa mientras se reía ─

─Bueno, ahora descansar un poco de mi entrenamiento.  ─le contesté con calma, hasta que decidí preguntar de una buena vez:  ─Oye, peque. ¿Te pasa algo?. Te noto nerviosa.

─La verdad, es que sí. Pasa algo que tengo que contarte. 

Por fin algo de chisme para mí

─A ver, dime. Soy todo oídos. 

Veamos que me tiene que contar ahora ésta niña

─Estoy embarazada.

No me lo puedo creer. ¿Rachel, embarazada?. No sé qué decir. Ahora mismo tengo la garganta más seca que una mojama. 

─¿Pu-puedes volver a decir eso?.  ─dije al fin, en un balbuceo─

─Mika. Estoy embarazada.  ─me repitió ella de nuevo mientras se reía y al fondo se escuchaba un "Yipie" de nuestra amiga Blanca. O, como yo la llamaba. Bialy─




No tenía huevos para reaccionar a su declaración. Así que tuve que colgar la llamada. Me puse a toda prisa mi camiseta y como la velocidad de Flash, salí del ring y corrí hacia la casa de mi mejor amiga.

En el transcurso de una media hora, llegue su edificio,  ─Que estaba a tomar por culo.─  llamé al timbre y cuando me abrieron, subí hasta llegar a la puerta y entrar en la casa, encontrándome con las dos amigas, que tenían una sonrisa de oreja a oreja, mientras me miraban y yo estaba de nuevo como un perro recuperando el aliento.




─¿Cómo... Cómo que embarazada?  ─les pregunté mientras jadeaba y tenía las manos en mis rodillas─

─Créenos que hace poco nos hemos enterado.  ─dijo Bialy aparentemente nerviosa mientras sonríe y estaba al lado de Rachel─

La historia de un Gran LuchadorStories to obsess over. Discover now