Venecia camina por la acera, concentrada en su teléfono móvil. La ciudad está tranquila, pero el sonido de los autos y las personas caminando resuena suavemente alrededor. Sus dedos se mueven con rapidez sobre la pantalla mientras lee un mensaje de texto. Su expresión se oscurece al instante.
"No puede ser... el puesto ya fue tomado... ¡maldita sea!"
Murmura para sí misma, su frustración palpable. Suspira profundamente, guardando el teléfono en su bolso, y continúa caminando, visiblemente decepcionada. La idea de otra oportunidad perdida la embarga.
De repente, alguien se acerca rápidamente por su izquierda. Un hombre distraído, hablando por teléfono, avanza a gran velocidad. No se percata de la presencia de Venecia. El impacto es fuerte. Ella pierde el equilibrio y cae al suelo con fuerza, mientras los papeles que llevaba en las manos vuelan por el aire, esparciéndose por toda la acera.
Rafael (en su llamada, casi sin darse cuenta de lo que sucede):
"¡Te llamo después, tengo que colgar!"
Finalmente se da cuenta de lo que ha ocurrido y cuelga rápidamente el teléfono. Con rapidez y algo de nerviosismo, se agacha para ayudarla, recogiendo los papeles dispersos. Venecia, visiblemente molesta y un poco avergonzada por la caída, permanece unos segundos en el suelo.
Rafael (con tono nervioso):
"¡Perdón, perdón! No vi que venías, ¿estás bien?"
Rafael junta los papeles y, con amabilidad, la ayuda a levantarse.
Venecia (con tono cansado):
"Estoy bien, no te preocupes." -
Rafael la observa con algo de preocupación al notar la mancha de lodo en su falda. Le entrega los papeles, y en ese momento se da cuenta de que uno de ellos es un resumé.
Rafael (apologético):
"De verdad, lamento mucho lo que pasó... Si no te caías, habrías llegado a tiempo a la entrevista, y ahora, mira..."
Venecia suspira y toma los papeles con indiferencia.
Venecia:
"No importa. De todos modos, ya me dijeron que el puesto lo tomó otra persona."
Con un gesto de resignación, Venecia comienza a alejarse, pero Rafael, dándose cuenta de que aún puede hacer algo, se da vuelta y la llama.
Rafael (corriendo hacia ella):
"¡Espera! No es para un puesto de relacionista pública, pero... en la discográfica donde trabajo, hay una vacante para asistente personal de uno de los artistas. Si te interesa, puedo ayudarte."
Venecia (deteniéndose y mirándole, sorprendida):
"¿Asistente de un artista? ¿A qué te refieres?"
Rafael (sonriendo con algo de vergüenza):
"Sí, bueno, trabajamos con algunos artistas del género urbano... Es un puesto que no requiere tanta experiencia, pero sí una buena actitud. Yo podría recomendarte, si quieres."
Venecia duda por un momento, mirando su teléfono, pensativa, mientras el estrés de la entrevista perdida sigue pesando sobre ella.
Venecia (pensativa):
"No tengo nada que perder..."
Rafael:
"Mira, dame tu número y te comparto los detalles."
Venecia asiente, y ambos se intercambian números mientras continúan conversando. La idea de esta nueva posibilidad comienza a tomar forma, y aunque no es lo que esperaba, una chispa de esperanza comienza a encenderse dentro de ella.
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Isla Flow
RomanceEn las caribeñas calles de San Juan, Puerto Rico, se encuentran dos mundos completamente distintos: El de Sebastián "raku" López, un famoso cantante de reguetón, en busca de una nueva asistente personal que pueda soportar su mundo caótico lleno de c...
