Prólogo

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El silencio era absoluto, roto únicamente por el eco de los pasos que resonaban en la mansión vacía. Lia observaba su reflejo en el espejo, una extraña en su propia piel. El vestido blanco que llevaba no representaba la pureza ni la felicidad que siempre había imaginado. En cambio, era un símbolo de la sumisión, una cadena que la ataba a un destino que nunca había elegido. La tela de satén suave envolvía su cuerpo, pero sentía como si fuera un peso imposible de cargar.

La decisión no había sido suya. Desde el momento en que su familia aceptó la oferta de Dante Moretti, su vida había dejado de pertenecerle. Las deudas que su padre había acumulado, los errores que los llevaron a la ruina, todo eso se había convertido en el precio que ella debía pagar. Y ese precio la colocaba frente a un hombre al que apenas conocía, pero del que ya intuía un peligro inminente.

Había oído rumores, susurros entre los que conocían a Dante. Decían que él era implacable, que había ascendido en un mundo donde la crueldad era moneda corriente, que su mirada podía congelar el alma de cualquiera que lo enfrentara. A sus 34 años, Dante Moretti se había convertido en una figura temida, admirada y, sobre todo, evitada. Su reputación de hombre severo y calculador no era algo que se exagerara. Para sobrevivir en el mundo de sombras al que él pertenecía, necesitaba esa frialdad, ese control absoluto sobre todo y todos.

Lia apretó los labios, sintiendo un nudo en la garganta mientras una mezcla de emociones giraba en su pecho. Miedo, rabia, impotencia, pero también una pizca de curiosidad. ¿Qué tipo de hombre era realmente Dante? ¿Cómo podía alguien tan calculador y distante ofrecer una suma tan generosa para salvar a una familia al borde de la quiebra?

Por un momento, pensó en huir. Hacerlo justo antes de que el compromiso se sellara. Pero sabía que era inútil. Dante tenía ojos en cada esquina, oídos en cada rincón. La idea de escapar era tan ilusoria como pensar que podría recuperar su libertad. No había lugar al que pudiera correr sin que él la encontrara.

Inspiró profundamente, sintiendo cómo el peso de sus decisiones y las de su familia caían sobre sus hombros. Pronto, se encontraría con él en el altar, y desde ese instante, su vida sería otra. Tendría que aprender a sobrevivir en el mundo oscuro y despiadado de Dante Moretti. Un mundo que no conocía, pero que presentía lleno de peligros y secretos.

Cerró los ojos por un instante, permitiéndose una última fantasía de libertad. Luego, al abrirlos, se enfrentó de nuevo a su reflejo y, con una mezcla de desafío y resignación, se preparó para el próximo capítulo de su vida. En cuestión de minutos, sería Lia Moretti. Su destino ya estaba sellado.

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Bajo juramento de Pasión. Histórias para pegar e não largar. Descubra agora