Oscuras risas, era lo único que se podían escuchar en una olvidada celda; esas risas que parecían mas a rugidos de un desesperado dragón, que las propias risas de un ser humano, esas enloquecidas risas salían de los labios de un demente, de los labios de un héroe olvidado; en los labios de alguien culpado de ser un arzobispo del pecado, de los labios de Natsuki Subaru.
Recostado de espaldas a la sucia pared, que había sido marcada por su propia sangre, durante tantos ¿años?, realmente ya no lo sabia, había perdido la cuenta al poco tiempo de llegar a este asqueroso, y desesperanzador lugar, que ahora era su único hogar. Aunque ahora estaba solo, realmente venían dos curiosas personas a visitarlo, Blue el mayor sanador del reino, y el caballero de caballero; ellos se encargaban de torturarlo todos los días, llamándolo maldito arzobispo.
-Que curioso, ni siquiera sabia que tenia un titulo religioso, jajajaja-. El joven chico arrebataro de su belleza, comenzaría a perder de nueva cuenta la cabeza, haciendo dudar a cualquier, si podría seguir recordando a sus dos grandes amigos; Félix y Julius, ellos habían sido para el dos grandes amigos, cuando aun no había llegado aquí, aunque se parecían bastante a Blue y el caballero de caballeros, solo debía ser una alucinación de su mente, que le volvía a jugarle sucio. -Que desgraciada que eres aveces cabeza mía-.
El chico vio a todos lugares, notando que como una vez mas, estaba solo; odiaba muchísimo esa soledad, lo hacía sentirse vacío, aunque era mejor que estar cerca de Blue; aunque esa determinación solo afectaba a Blue, pues realmente le gustaba un poco las visitas de el caballero de caballeros, siendo solamente porque demostraba humanidad; el caballero de cabellera purpura solo lo tortura por ordenes, sin ningún incentivo personal, incluso parecía arrepentido de hacerle tanto dolor a el azabache, y el chico estaba seguro que si fuese si decisión, lo liberaría. Tristemente no era decisión del caballero.
Sus ojos se convirtieron en vidriosos, eso hizo que ardiesen por las heridas abiertas que tenia cerca de los mismos. El chico habló lo mas fuerte que pudo, siendo solamente un susurro. -Cuando terminará esto-.
...
Las horas habían pasado, y faltaba poco para que Blue llegase, lo sabía a gracias de que lo único que tenía brillo en esa celda, era un pequeño reloj de arena, que cuando terminará de caer su arena, significaba que faltaba minutos para la llegara de Blue.
Solamente una vez ese reloj perdio toda su arena, y Blue no aparecio. Esa vez no hubo tortura; no sabía porque, pero estaba complicido.
Espero atentamente a que llegase Blue o el caballero de caballeros; y como esperaba llego el magnifico caballero de caballeros.
-Veo que nos volvemos a ver caballero de caballeros-. Ante las palabras del chico, el rostro del hombre se lleno de culpa. -¿Y que haz hecho caballero?-.
-Perdon-.
Esas palabras dejaron atonico a el azabache, creía que nada en este mundo lo podía sorprender, pero estaba equivocado y como muestra era ese momento, un caballero que lo torturo por muchísimo tiempo le estaba pidiendo perdon, mientras lágrimas salian de sus ojos.
El joven torturado no podia comprender lo que estaba viendo sus ojos, era incapaz de comprenderlo. Y sus dudas aumentaron cuando una bella mujer de cabellera purpura entro a la celda. No la reconoció bien, seguramente fuese una candidata a la selección real, pero ¿Cual?: Crush, Priscilla, Anastasia o Felt.
La mujer de cabellera lavanda se acerco lentamente a el, algo que no fue capaz de hacer el caballero.
La bella mujer se acerco con delicadeza notando que no sentía ni un poco de asco al pisar lia sangre seca del azabache, algo que sorprendia bastante al mismo, al no haber visto nunca ha alguien que la sangre no le provicaba alguna reacción, pudiese ser de miedo o éxtasis, pero suempre tenía una.
-Natsuki-San-. La delicada voz de la chica de caballera lavanda fue musica para los oidos del chico, el cuál ya no recordaba bien ninguna voz, ni siquiera la de su amada Emilia-Tan. -Lamento no haber podido sacarte de aquí antes-. Esas palabras fueron acompañadas por un ligero dolor que se filtraba por sus ojos. -Pero te juro que ahora nadie te podra dañar-.
La chica se fue acercando cada vez mas, aun que imitia calidez, el chico no gue capaz de no alejarse por instinto. Aun con eso, la expresión de la chica no cambió, incluso sintió una gita de maternidad en ella.
-Descuida, todo estará bien-.
La chica abrazo a el sucio y decrépito chico, asegurandose de no lastimarlo; lo sujeto entre sus brazos, y el azabache pudo sentir su corazon latir, pero también sintió su dolor en su espalda, al sentir las pequeñas lagrimas de la chica deslizarse.
El chico se ojos aterradores sintió calma mientras el abrazo no paraba; recordo a su madre, la cual lo consolaba cuando se caí o se lastimaba.
Pero un recuerdo recordo, uno que hizo que llorase.
FLASHBACK
Una chica de apenas unos quince años estaba llorando en su habitación, mientras intentaba quitarse el cabello, algo que hizo notar que era una peluca.
La chica se sentía destrozada, recordaba como esos niños se burlaron de el simplemente por haber querido bromear vistiendose de mujer. Natsuki Subaru, nunca tuvo un orgullo masculino que lo impocitase de vestirse de cierta forma, el creía sinceramente que no importaba, que si quería podía vestirse de mujer o de hombre, sin importar su género. Pero la vida le demostro lo cruel que es.
La puerta de la habitación fue abierta lentamente, mientras una mujer de ojos aterradores entraba con una expresión de tristeza.
-Hijo ¿Estas bien?-. El chico noto como su progenitora entraba al cuarto, y sin dudarlo se abalanzó en contra de ella, dandole un fuerte abrazó.
-Mami-. El chico comenzo a sollozar en el hombro de su madre. -Esos chicos, esos chicos se burlaron de mi-.
La mujer sintió una punzada de dolor al oir aquellas palabras, aun recordaba cuando su hijo fue perdiendo su brillo, como dejo de ser postivo y decayo; y eso solamente era su culpa, si lo había apoyado mas, hubiera podido ser brillando como cuando era un niño.
-Ya, ya, todo estará bien-. La mujer beso la frente de su hijo, el cual cayo rendido a los pocos minutos. Los ronquidos de el chico de ojos aterradores, calmaron a la madre, la cuál no podu evitar llorar por sentirse mal por su hijo.
-Perdona Subaru-.
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Re Zero Forgotten: A Tu Lado
FanfictionTraicionado, olvidado, torturado, por los que algun dia llamo amigos; y ahora destruído, un Espejo trasciende el entendimiento, mientras saca una encantadora sonrisa, la sonrisa de Natsuki Subaru. Soberbia, soberbia, soberbia. Arzobispo del Pecado d...
