CAPÍTULO. 1

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Capítulo 1: (LISTEN BEFORE I GO - Billie Eilish-)

Había conseguido ser una estrella.

El sueño que tanto tiempo llevaba persiguiendo, al fin pude alcanzarlo, pude sentirlo, pude vivirlo, irónico por mi parte.

Recuerdo aquella noche como si fuera ayer, aunque técnicamente lo fue; la sangre derramándose por mis brazos y el cúter satisfecho después de haber cometido un crímen. La sensación y la culpabilidad que sentí en ese momento fueron un martirio para mi cabeza, pero lo cierto es que no me importó en absoluto. Al fin y al cabo, pronto todo iba a terminar. Aún así no podía evitar pensar en que todo mi futuro acabaría, ya no habría nada. Pero otra parte de mi mente se auto convenció de que ya no habría más dolor, más tristeza, más impotencia.

Poco a poco mi impulsividad logró que de mis muslos llorara sangre hasta lograr un charco en las baldosas del frío aseo. Cuando dieron las 03:43 de la madrugada, sentí que ya era hora de irse, y decidida cogí el cúter para terminar con todo. Mi mano temblaba y las baldosas sentían como cada gota caía formando enormes charcos de vino.

No podía creer que por fin lo fuera a hacer, sinceramente, una parte de mi aún quería esperar, esperar a que algo cambiara. Esperar, esperar, esperar. Me pasé la vida esperando, esperando a tener un día mejor, esperando un abrazo de mi padre ausente, esperando una mísera razón para seguir viviendo. Pero no la encontré, así que me dispuse a dejar de pensar y hacerlo de una vez. En esos momentos, mil voces acuchillaban mi cabeza incitando que me clavara el arma de una vez. "No puedes hacerlo, ¿qué hay de tu madre?" suplicaban mis lágrimas en vano. La decisión estaba tomada; iba a terminar aquella noche con todo lo que me hacía sufrir, en efecto, mi cabeza.

Tiré mi cuaderno lejos de la sangre para que no dañara lo que había dentro, todo mi sufrimiento plasmado en unas cuantas hojas. Quien poseyera esas notas, tendría todo el poder sobre sus manos. Pero después de lo que iba a hacer, daría igual lo que hicieran con él.

Cerré mis ojos e intenté imaginar a una niña pequeña, sin marcas en sus brazos ni ojeras en sus ojos, sin tabaco de por medio, sin dolor. Pero no la encontré, y no pude controlar mi frustración.

Pasé con fuerza el cúter alrededor de mi cuello y enseguida comenzaron a salir gotas de vino. Sentí como era adentrarme en un jardín de rosas, hermosas y dolorosas a la vez. Cada espina me acariciaba haciendo pequeños cortes a su paso. Yo romantizaba esas desgarradoras escenas, tal vez esa fue una de las razones por las que mi segunda personalidad ganó el juego terminado en un game over. Cuando comencé a desangrarme, se formó un hermoso collar alrededor de mi cuerpo.
Pero todo se esfumó cuando comencé a sentir el indescriptible dolor y agobio cuando me empecé a ahogar con mi propia sangre. El corte era muy profundo, así era como lo quería, pero nunca pensé que me iba a doler tanto.

La sangre comenzó a sobresalir por la ranura baja de la puerta del baño, lástima que todo fue de madrugada y nadie llegó a tiempo. Antes de perder la consciencia, decidí arrancar una última hoja y con mucho esfuerzo alcancé la punta fina negra con la que escribí tan sólo una frase. "Yo no quería morir, solo quería que me dejara de doler".

Después de eso, mi vista comenzó a nublarse y empecé a escuchar voces angelicales. "¿Será Dios que me viene a buscar?" se me pasó por la cabeza aunque yo ni siquiera era creyente. No pude evitar el llanto, necesitaba llorar una última vez, ser escuchada aunque ya nada cambiara. Los gritos despertaron a mi madre e hicieron que se levantara extrañada y asustada. Cuando vió que la sangre sobresalía quiso autoconvencerse de que no era lo que estaba pensando. Tocó la puerta y gritó mi nombre después de comprobar que yo no estaba en la cama. Después consiguió quitar el cerrojo con una tijera, pero para entonces yo ya no estaba consciente. Observó mi papel y este empezó a humedecerse por sus lágrimas. Llamó a mi padre y sorprendentemente, llegó rápido. Lastima que durante catorce años no lo hubiera hecho, tuvo catorce largos años para hacer feliz a su hija, en vez de pasarse su infancia en un bar lleno de borrachos y pedófilos.

Llamaron a la vecina, la única figura materna que realmente consiguió hacerme sentir querida. Pero cuando llegó yo ya no estaba, y no iba a volver.

Aquella noche, la luna no volvió a desprender el brillo de siempre, el aire cogió un olor metálico y las lágrimas de los presentes llevaron mi nombre.

La noche vuelve a ser oscura, y mi corazón frío.

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⏰ Last updated: Oct 14, 2024 ⏰

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