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Ambos estaban frente a frente, era de noche y lo único que los iluminaba era la luz de los faroles del parque, Juan estaba nervioso mientras que Spreen solo lo miraba fijamente.

-¿Por qué?...-Pregunto al chico con gafas de sol. Él otro quedo confundido por la pregunta repentina-¿Qué?- dijo algo confundido, creyó haberse perdido de algo que haya dicho el pelinegro por estar metido en sus pensamientos, viendo su confusión el más alto hablo de nuevo-¿Por qué no pudiste amarme como la amaste a ella? Aún después de pensar que estaba muerta la seguiste amando y yo como un estúpido nunca me di cuenta y- ¡Por dios Juan mírame cuando te hablo!-dijo furioso por sentirse ignorado.

Juan evitó su mirada-Spreen yo..  en verdad no era mi intención hacerte eso, y-yo crei que si intentaba enamorarme de ti olvidaría a Rubí porque estaba muerta pero... nada de esto salió como esperaba y al final termine dañandote...-dijo de manera rápida por los nervios-Yo en verdad, en verdad lo siento, Spreen-el de pelo un poco rizado mantenía su mirada fija en su ahora ex pareja.

-¿Crees que voy a perdonarte solo por qué lo sientes? Ja.-Solto una risa amarga- Me estas diciendo que todo lo que hicimos juntos fue falso porque siempre me viste como Rubí y no como quien soy en realidad, tú nunca me quisiste y- ¡Claro que si lo hice! - El más bajo en estatura lo interrumpió alzando un poco la voz y el otro solo se le quedó mirando, las siguientes palabras las soltó con rabia- No, no lo hiciste, querias a la persona que imaginabas era yo, y eres un puto egoísta por eso.

Ante esas palabras el castaño solo agachó la cabeza en señal de vergüenza- Spreen, yo si te quise, pero... Rubí, ella es... Ella es todo para mí y se que estuve mal al estar contigo mientras aún la amaba, soy una mierda de persona lo sé debí decirte todo desde antes y no merezco más que tú odio y tú desprecio pero- ¡MALDITA SEA JUAN LO QUE ME ENOJA ES QUE EN CUATRO PUTOS AÑOS DE RELACIÓN NO PUDISTE DECIRME NADA! ¡FUERON CUATRO MALDITOS AÑOS, EN DONDE CASI TODOS LOS DÍAS ME DECÍAS QUE ME AMABAS Y QUE ME QUERÍAS! ¡Y LO UNICO QUE ERES CAPAZ DE DECIR ES-ES UN MALDITO LO SIENTO!-el azabache estaba exaltado y furioso, de su boca solo brotaba toda la frustración y enojo que sentía desde que se enteró, la sensación de haber sido el premio de consolación por tener características físicas parecidas a las de rubi le hacía sentir náuseas.

Juan se sentía más que intimidado por las reacciones de Iván, sabía mejor que nadie de lo que era capaz cuando no estaba en sus cinco sentidos -¡Lo sé, lo siento! Y de verdad me siento horrible-dijo con lágrimas amenazando salir de sus ojos-¡La cage y no sé cómo arreglarlo! ¡Soy horrible y lo único que puedo ofrecerte es una disculpa y que te desquites conmigo de la forma que quieras, golpéame, grítame, has lo que quieras no me importa!-el hechicero agachó la cabeza mientras esperaba una respuesta, un golpe o algo pero lo único que recibió fue silencio de parte del híbrido, nunca fue muy paciente así que decidió alzar la cabeza para mirarlo, tenía temblores por todo el cuerpo y sus manos estaban tan apretadas que sus uñas perforaban su piel dando paso a un pequeño camino de sangre, Juan se sintió mucho peor así que le hablo de una manera suave-Spreen... mírame por favor-el otro permanecía inmóvil, sabía que el pelinegro era una persona que no le gustaba verse débil ante los demás pero al parecer esto le afecto más de lo que hubiera esperado haciendo imposible que mantenga su fachada de chico fuerte porque ya no podía más y se iba a derrumbar ante él, Juan decidió acercarse lentamente para no alarmarlo y lo abrazo, Spreen no pudo más y lloro como nunca antes, correspondiendo el abrazo y encajando un poco sus uñas en los hombros del otro por el agarré que tenían.

Juan no sabía que podía sentirse aún peor de lo que ya estaba pero al ver cómo el chico más fuerte que conocía se estaba derrumbando ante él por culpa suya, se dió cuenta que estaba equivocado.

Estuvieron un rato en esa posición hasta que el ojimorado decidió que era suficiente y se separo, el de ropas exóticas no dijo nada, espero pacientemente a que el mitad oso se aclarara.

-Yo...-dijo el de ojos violetas con la voz algo apagada por el llanto previo-no quiero volver a verte ni a hablarte o saber algo de ti por un muy buen tiempo...-una punzada surco su pecho al escuchar las palabras de quién tenía en frente, él solo asintió despacio en señal de que entendía, y Spreen siguió hablando-cada quien tomara su camino y a partir de ahora seremos desconocidos, no te deseo nada malo, quiero que seas feliz porque aún te amo y aunque hayas sido un hijo de puta-dijo soltando un suspiro al final-te perdono.

Juan estaba algo animado ya que pudieron haber terminado mucho peor, eso solo le daba esperanza de que tal vez  en un futuro puedan volver a ser amigos- Gracias, Spreen.

El de cabello negro como la noche solo asintió y dió media vuelta para empezar el trayecto a casa del amigo con el que estaba quedándose, dejando atrás al hechicero con sus pensamientos, poco después él también se marchó.

...Stories to obsess over. Discover now