Hoy desperté con un mal presentimiento. No pude quitármelo de encima. Por lo general, no creo en esas cosas. Siempre me he considerado una chica "simple": me gusta salir con mis amigas, leer libros de romance, hablar con chicos y, aunque no lo parezca, también me gusta estudiar. Por mi apariencia y personalidad algo extrovertida, sé que me he ganado cierta "fama" de ser una chica fácil, pero realmente no me importa. Nadie se atreve a decírmelo en la cara, quizá porque me temen. De cualquier forma, no es algo que me quite el sueño.
Hoy empieza mi último año de preparatoria. Mi madre está emocionada porque ya hemos recibido varias cartas de aceptación de distintas universidades. Ser buena estudiante ayuda bastante. Ahora estamos debatiendo a cuál debería ir. Mamá quiere que elija una cerca para poder vernos seguido, mientras que papá solo dijo: "Donde seas feliz, estaré bien con tu elección". Eso no me ayuda mucho, sobre todo porque, en realidad, no sé si quiero ir a la universidad. Antes era mi sueño graduarme con honores y hacer felices a mis padres, pero ahora... ahora todo me parece aburrido. Y este mal presentimiento que tengo no ayuda en lo absoluto.
—¡Eris!— gritó una voz familiar. Volteé y vi a una chica morena de cabello oscuro y ondulado corriendo hacia mí. Su vestido era precioso y ella estaba radiante de felicidad. —Te estaba buscando. Oh, por Dios, estás hermosa como siempre.
—Gracias, Laura. Tú también estás hermosa— respondí con una sonrisa.
Laura y yo hemos sido amigas desde el preescolar. Prácticamente lo sabemos todo la una de la otra. Dio una vuelta para mostrarme mejor su vestido, su sonrisa genuina resaltaba mucho más que la mía. A pesar de conocerla de toda la vida, sigo sin entender cómo alguien puede ser tan alegre. Tras contarme emocionada que su vestido fue un regalo sorpresa de cumpleaños, seguimos nuestro camino hacia la escuela.
—¿Sabías que este año entra un chico nuevo? Espero que sea guapo— comentó con entusiasmo.
Su carisma y habilidad para enterarse de todo siempre me sorprenden. Seguro consiguió esa información de algún profesor.
—¡Qué raro! Es muy tarde para que entre un estudiante nuevo.
—Parece que su colegio anterior era uno de élite en el extranjero— explicó, sin dar más detalles.
Un intercambio escolar. Ahora todo tenía más sentido. Lu, o mejor dicho, el profesor de física Luis, siempre ha sido muy amable con Laura. Al principio me parecía sospechoso, pero ya me acostumbré a su extraña cercanía. Un chico nuevo... Quizás sería divertido conocer a alguien que no supiera lo que dicen de mí.
"De nuevo aquí", pensé al ver el viejo edificio. Cada año se siente más pequeño, a pesar de tener dos pisos, tres canchas, varias piscinas y un comedor en cada nivel. Conozco mi posición económica y sé que tengo suerte de que mis padres tengan buenos trabajos para pagar mi educación en esta escuela, pero aun así, cada año me resulta más monótona y aburrida.
—Vamos, hay que ir a la ceremonia de bienvenida— anunció Laura.
Cada inicio de año, la escuela nos reúne para darnos unas palabras de motivación. Sin embargo, lo que realmente acapara la atención son los estudiantes de primer y último año. Llegamos a nuestro puesto en una de las canchas de la institución. Por lo que pude notar, solo los estudiantes del último año estaban en esta área. La escena era algo desalentadora: varios asientos vacíos, incluso con algunos padres presentes. Pero no podía esperar otra cosa de estas enormes canchas.
Mientras esperábamos, escuché a varias chicas discutir sobre el mismo tema: "el chico nuevo". Es normal que la gente se emocione con la llegada de alguien desconocido. Al fin y al cabo, los rumores y el morbo siempre han sido parte del instituto. A pesar de todo, la primera en sacar el tema había sido Laura.
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Entre Sombras y Pasión
RomanceEris nunca imaginó que su último año de preparatoria sería tan caótico. Entre la monotonía de las clases y la presión de elegir su futuro, la llegada de Lev Inovav cambia por completo su mundo. Misterioso, atractivo y con una presencia que impone re...
