Música 1 https://youtu.be/8QIlkYsOMWM?si=jKiKMGFJQFaBpR_x
Hace miles de eones, cuando las palabras de los reyes y el gran imperio de acero no se habían fundado siquiera en la psique de su aún no nato rey, se contaban leyendas en un mundo acurrucado por el vacío, más allá de aquello que condena a los vivos a deteriorarse, más allá de todo lo que conocemos como la vista. Se narraba la historia de un guerrero que, impulsado por su necedad y obediencia a dioses ausentes, decidió tomar lo que consideraba suyo. Quería apropiarse de las riquezas que las mismas deidades habían ocultado bajo el ala de un guardián de lo desconocido, una bestia que representaba todo lo oscuro que implica tomar las riendas del destino mortal por uno mismo. Aun así, este guerrero, cegado por la visión de las alas de una nueva libertad fuera de la cadena impuesta por unas deidades con ojos expectantes y a la vez ciegos, tomó alabarda y escudo y se dispuso a enfrentar a la bestia de lo desconocido.
Arte 1
El guerrero abandonó todo instinto de autopreservación, adentrándose en las nieblas producidas por el aliento de la bestia de lo desconocido, ignorando cada rugido como si fueran meras brisas de viento frío que no perturbaban las placas de su armadura, endurecida por la terquedad ante la furia de la criatura. Subió con esfuerzo por los mares de oro que se deslizaban con cada paso que daba. Esas monedas habrían sido suficientes para que cualquiera abandonara el deseo de continuar en lo desconocido, pero este hombre tenía una mirada que atravesaba como la espada llameante de la colina dorada.
El guerrero tomó el pomo de la espada, listo para desenvainarla, pero cuando cerró los ojos por el esfuerzo, sintió de repente una atmósfera húmeda a su alrededor. Abrió los ojos y las dunas de oro habían desaparecido. Ahora estaba cubierto por un océano de cera blanca, iluminado por un cielo negro adornado con diamantes de estrellas y suaves velos de nubes negras que permitían ver la gran cara de la noche, una luna de brillo suave y reconfortante que armonizaba con el sereno mar blanco que la reflejaba.
Cuando escuchó los cantos de una criatura hermosa, montada por una gran túnica blanca crema que se alzaba sobre su lomo, supo que había trascendido el mundo que tanto aborrecía. Una serpiente larga, con una máscara de porcelana colgando bajo la gran ballena del vacío, abrió sus mandíbulas, liberando un olor dulce que envolvió al guerrero, quien no opuso resistencia a la iluminación y se dejó sedar por la tranquilidad. La cadena de la diosa del vacío comenzaba a arrastrarlo hacia el lomo de su bestia, dando inicio a un viaje que solo un mortal iluminado podría emprender, hacia los senderos de la gran libertad.
arte 2
Musica 2 https://youtu.be/XgiUo9Y8dNc?si=5EE1VUUSk4rccbyp
En el año 8 de la desaparición del Dios Cabra, los conflictos posteriores a la invasión de Urlunae en las tierras de la reina Kalae fueron intensos. Tras la ocupación, Kalae quedó bajo un gobierno controlado militarmente por el rey de Urlunae, aunque aún se mantenía en el cargo de monarca del territorio. Sin embargo, se vio obligada a negociar con Urlunae bajo una fuerte presión. Los Khanes exigían la retirada de las tropas de Urlunae, lo que causó tensiones civiles en las regiones de Dinamord y Franquentown, las cuales fueron cedidas a los Khanes.
En estas zonas, muchos ciudadanos khanes empezaron a desplazar a los habitantes originarios, quienes habían estado anteriormente bajo el dominio de la Unión de Leviatán, conocida anteriormente como Hydra. Esta situación provocó levantamientos violentos, especialmente en Dinamord, hasta que se produjo un evento que desencadenó una catástrofe: un señor procedente de Akid fue asesinado por un civil de Dinamord al grito de "¡Sieg Leviatán!". Este incidente desató un conflicto masivo entre los Khanes y los civiles, lo que obligó a muchos de estos últimos a migrar en un éxodo masivo hacia la superficie.
Después de este caos, la reina Kalae desapareció durante varios meses, para luego reaparecer liderando una campaña militar en Iris, acompañada personalmente por el rey de Urlunae. Al llegar a Iris, saquearon los templos y luego se retiraron, alejando a todas sus tropas y abandonando los territorios que habían tomado en su rápida campaña. Esta retirada permitió a los Khanes avanzar con facilidad hasta alcanzar el continente occidental, que estaba mayoritariamente bajo el control de Urlunae.
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La muralla de humo (final de Urlunae en capreterra)
ActionPunto y final en capreterra
