CAPÍTULO 1

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Era una tarde normal en el Instituto cuando vi a mi mejor amigo Yugi en la puerta esperandome, lo saludo alegremente con la mano corriendo hacia él, en eso aparece mi otro mejor amigo Tristán, nos saludamos entre los tres preguntando sobre como estuvieron nuestras vacaciones y entre risas ingresamos a clase. El resto de la mañana transcurre normal y nuestras clases terminan.
—"Tengo una idea"— Dice finalmente Tristán.
—"Oh no, no otra de tus ideas.—Digo a modo de broma.
—"Oh vamos Joey, ni siquiera le dejaste empezar."— Me dice Yugi.
—"Bien, bien, te escuchamos Tristán"—Digo sonriente a lo que Tristán asiente.—"Bien, escuche sobre un templo abandonado cerca de aquí y..."—
—"Quieres ir a investigar con nosotros cierto?"—Digo girando ligeramente mi cabeza.
—"Correcto."—Dice Tristán guiñando un ojo a lo que yo y Yugi reaccionamos con una ligera sonrisa.
—"Bien, supongo que no podemos detenerte, así que...andando."—Asi los tres, entre risas nos dirigimos al misterioso templo abandonado que se encontraba al norte de la escuela en el bosque. Pasados unos minutos llegamos al templo, que se encontraba lleno de hierbas y lo que parecían ser telarañas, además de la agrietada y destruida que se veía la entrada. Comenzamos a adentrarnos lentamente observando a nuestro alrededor, distinguiendo una abandonada sala de oraciones y estatuas mohosas de dioses, entonces al fondo pude observar algo plateado brillante y sin darme cuenta Yugi y Tristán se quedaron atrás mientras que yo me adentraba más y más en el templo siguiendo aquel resplandor, pase a través de maderas y trozos de piedra hasta que pude ver un hermoso jarrón blanco con un dragón plateado tallado en el, me quedé maravillado por la belleza del objeto, así que me acerque dispuesto a tocarlo, una vez lo hice sentí una ráfaga de calor y extrañeza que jamás había sentido, sentía como si algo tanto en mi como en el jarrón hubiera despertado, la tierra temblaba, derrepente el pasillo por el que entre se encontro cerrado por piedras y madera, pude escuchar a mis amigos que me llamaban desesperados, torpemente trate de avanzar con la tierra moviéndose bajo mis pies cayendo sobre mis palmas y rodillas quejandome de dolor, en eso sentí un singular calor refrescante proveniente del jarrón y pude observar boquiabierto como este se rompía en mil pedazos revelando una luz dorada que poco a poco dejó ver a un hombre de larga cabellera café y unos profundos ojos azules que combinaban con su yukata blanco hermosamente decorado con detalles plateados, en eso note dos cuernos azulados que brotaban de su cabeza junto con sus garras azules, así de inmediato comprendi que aquel hombre no era humano, retrocedi confundido a la par que el suelo se estabilizaba, el hombre se giro, observandome.
—"Tú, sacerdote, ¿Porque me has despertado?"—
—"¿Q-Qué?, ¿Sacerdote?, ¿De que-?"—Pero antes de que pudiera terminar otro estruendo resonó.
—"Genial, ella también despertó."— Dijo el hombre.
—"¿Qué, de que?-"—Pero otra vez fui interrumpido, pues observe como una mujer también apareció vestida en un largo y hermoso kimono rojo acompañado de su largo cabello negro, la mujer se giro comenzando a reír.
—"Kaiba~"—Dijo la mujer con una malévola sonrisa que se alargaba más y más.
—"No tengo tiempo para ti, ya tuve suficiente con los cuatro mil años encerrado junto a ti."— Me quedé en shock, como es posible que alguien pudiera estar vivo dentro de una vasija por cuatro mil años?!, era simplemente imposible.
—"Oh, vamos Kaiba, esas pequeñas riñas no cuentan como una pelea oficial, después de todo nuestros poderes estaban cellados y-"—Se detuvo la mujer observandome, sus ojos se iluminaron de malicia y con horror observe como su cuello comenzaba a alargarse.
—"Que bien, justamente necesito un aperitivo para recuperar mis fuerzas, y que mejor que un poderoso sacerdote!"—Retrocedi con horror chocando contra una pared, en eso el hombre de nombre Kaiba, se interpuso.
—"¿Que haces Kaiba?, yo lo vi primero"—
—"Lo lamento, pero este es mío."— La mujer río retorciendo su cuello.
—"Bien entonces, tengamos una verdadera pelea!"— Grite cuando vi la boca de la mujer agrandarse revelando unos enormes colmillos que se dirigían hacia mi, me cubri con mis brazos pero en eso un golpe resonó, al abrir mis ojos observe como el hombre del kimono blanco se interpuso dando un zarpaso en la cara de la mujer que se retorcia de dolor.
—"Ahórrate el sufrimiento Hikari."—Dice Kaiba azotando su mano al aire dejando sobre el suelo rastros de sangre de la mujer. Cuando creí que todo había acabado la mujer gruño lanzándose sobre Kaiba envolviendo su cuello alrededor de su cuerpo a la par que reía.
—"Fue divertido Kaiba, pero debo comer, y no puedo hacerlo mientras estés en mi camino."—Dice la mujer estrujando más y más el cuerpo de Kaiba rasgando su ropa, para simplemente dejar escapar una risa dejando a la mujer desconcertada.
—"¡¿Qué es tan gracioso?!"—
—"Nada, tan sólo el hecho de que pareces haber olvidado lo peligrosas que son las escamas de un dragón blanco para una criatura como tú."— La mujer abre los ojos en shock dándose cuenta de que bajo la ropa rasgada de Kaiba se encuentran unas escamas blanquiazules que al momento de entrar en ligero contacto con la piel de la mujer esta sisea liberando a Kaiba que limpia ligeramente su Yukata dirigiéndose a la mujer que se arrastra aterrada.
—"Te lo dije..."—Dice finalmente Kaiba invocando una especia de energía eléctrica azul alrededor de su palma apuntando a Hikari que llora desconsolada. —"Adiós."—Tras decir esto la mujer grita aterrada a la par que una enorme luz envuelve el lugar revelando al final una enorme montaña de cenizas. Mi corazón palpita fuertemente aterrado por lo que acabo de ver, en eso Kaiba se gira hacia mi acercándose lentamente, cierro los ojos cubriendo mi rostro a la par que tiemblo, en eso, creyendo que es mi final, siento una de sus largas garras sobre mi mentón obligandome a verlo.
—"¿Porque no te defendiste?"—Sin darme cuenta lágrimas comienzan a brotar por mis ojos.
—"¿Porque lloras sacerdote?"— Lo miro aterrado con la vista nublada por las lágrimas.
—"N-no se-de-de que estas hablan-hablando..."— Kaiba tan sólo se limita a levantar una ceja sorprendido.
—"Tu apellido."—
—"¿Eh?"—
—"Dime tu apellido."—
—"Wh-Wheeler..."— Kaiba resopla.
—"No eres descendiente de ninguna familia de sacerdotes que haya conocido...entonces...¿Porque?"—Lo miro confundido tratando de calmar mis lágrimas. En eso escucho a Yugi y Tristán llamándome otra vez, trato de levantarme pero Kaiba me toma del brazo llevandome a rastras con él, trato de safarme pero sus garras me lastiman. En eso Kaiba destroza la pared a mi izquierda tomandome por la cintura comenzando a volar hacia la cima de un risco cercano, cierro los ojos aterrado sosteniendome fuertemente a sus ropas, una vez tocamos tierra Kaiba me toma del brazo mordiendo mi dedo índice para lamer la sangre que emerge de la pequeña herida, suelto un ligero quejido a la par que lo miro confundido.
—"Definitivamente no eres de alguna familia que haya conocido."—Tras decir esto me deja caer al suelo.
—"Explicate Wheeler"— Me levanto tambaleándome para apoyarme sobre unas rocas detrás mio.
—"Escucha...tan sólo fui a ese templo con mis amigos y tan sólo toque un jarrón blanco y-"— En eso Kaiba me toma del cuello levantándome.
—"No quiero mentiras, ningún humano cualquiera puede liberar a un Yokai así de fácil."—Empiezo a patalear perdiendo el aire.
—"Ahora...dime la verdad...o..."—Siento como su agarre en mi cuello se intensifica para luego dejarme caer tosiendo.
—"¡ES LA VERDAD!, ¡VETE AL DIABLO SI NO ME CREES!, ¡ESTOY TAN CONFUNDIDO COMO TÚ!"—Grito parandome de golpe colocandome delante suyo. Kaiba se queda en silencio para después bajar la cabeza y reír pasando su mano por su largo cabello.
—"Bien, digamos que creo tu historia sacerdote, te pondré a prueba"—Niego con la cabeza furioso.
—"No pondrás a prueba nada, tengo una vida a diferencia de ti por lo que veo. "—Kaiba vuelve a reír tomando mi rostro con una de sus manos rozando mi mejilla con sus azules garras.
—" Harás lo que te diga sacerdote, o lo que le pasó a la pobre Mizuki te parecerá poco a comparación con lo que haré contigo."— Tiemblo ante sus palabras.
—"B-Bien, pero una vez que compruebes lo que digo, ¿Qué harás?"— Kaiba se queda en silencio.
—"Aún no lo sé."—Sus palabras me dejan inquieto pero me limito a asentir.

PUREZA DOLOROSA - KAIBAXJOEYقصص لتهوسّ بها. اكتشف الآن