Capitulo 1

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Las respiraciones agitadas de los hermanos podrían escucharse a metros de distancia, me atrevería a decir. Corrían por las calles del pequeño pueblo, Lisandro Olmos, mientras evitaban aquellas cosas que tanto miedo daban. Llenos de sangre, carne de lo que antes era gente en sus bocas y haciendo quejidos extraños, como si estuvieran sufriendo.

―¡Por acá, apúrate!― Grita la hermana mayor; Uma Niemann.

Los dos entran en una tienda de bebé, cerrando las puertas rápidamente, Uma revisaba el lugar con su machete en mano, siempre preparada para cualquier inconveniente, mientras, su hermano pequeño; Román, buscaba cómo cerrar la persiana de la tienda.

Luego de unos segundo de búsqueda, los cuales para Román fueron largos y tortuosos, logró descubrir cómo bajar aquella persiana.

Uma diviso una puerta en la parte trasera de la tienda, parecería ser un baño o un almacén, cuando la abre con un poco de esfuerzo, efectivamente, el lugar era un pequeño almacén. Pero lo realmente importante era lo que había dentro de él.

Dentro había un chico joven junto a un niño, quizás de la edad de Román.

―¡¿Qué hacen acá?!― Grita Uma mientras los apunta con un machete, lo suficientemente lejos como para no lastimarlos, pero lo suficientemente cerca para intimidarlos.

―¡Somos los hijos de la dueña del local! ¡Por favor baja eso!― Dijo el chico más grande mientras levantaba una mano y la otra la tenía rodeando al chico más pequeño, su supuesto hermano.

―¡Salgan de ahí!― Dijo Uma mientras baja el machete y se apresura a revisar el pequeño almacén al ver a los chicos salir.

―¿Qué está pasando afuera?― Dice el chico más pequeño mientras ve como Uma saca mantas para bebés del almacén.

―No sabemos.― Dice Román mientras pasa por los estantes, buscando algo de utilidad para la supervivencia.

El chico más grande mira a Uma un momento y luego a Román.

―¿Podemos quedarnos con ustedes?― Dice el chico mientras intenta tranquilizar su respiración. ―Me llamo Mateo Díaz, él es mi hermano; Joaquín.― Dice mientras se acerca levemente a Uma, la cual empieza a hacer lo mismo que su hermano menor, rebuscar cosas útiles.

―Yo me llamo Uma Niemann.― Dice Uma sin siquiera mirar al joven. ―Si no son un estorbo no tenemos problemas en llevarlos con nosotros.― Dijo Uma yendo hacía al lado de su hermano.

―Yo soy Román Niemann.― Murmura Román, haciendo inconscientemente lo mismo que su hermana, no mirar al joven.

―Genial, genial. Si, si. Podemos ser útiles, si, si.― Decía Mateo con una voz nerviosa, sabiendo que las cosas que estaban afuera eran de pesadilla.

LimboWhere stories live. Discover now