Capítulo 1

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Nota 1: Kaijuu Nro. 8 no me pertenece. Es un manga escrito e ilustrado por Naoya Matsumoto y anime adaptado por Production I. G. Este fanfic ha sido creado sin fines de lucro, teniendo como objetivo sólo entretener. Dejando eso claro, esta historia contendrá SPOILERS del anime y el manga.

Nota 2: En este fic la edad de Soshiro Hoshina es la misma de Ashiro Mina, es decir, 27 años. Kafka por su parte aparenta estar en sus treintas.

Nota 3: Quiero dejar claro que en esta historia Kafka es un kaijuu, no obstante, las escenas subidas de tono e incluso de besos se darán con Kafka en su aspecto humano. Repito: NO HABRÁ escenas de sexo explícito con Kafka siendo kaijuu.

Nota 4: Les deseo una linda lectura! <3

En contra de todo

:.Capítulo 1.:

Soshiro con cuatro años huyó del dojo tras haber discutido con su hermano. Fue cuando estuvo lo suficientemente lejos que se percató que se había perdido. Temeroso, se sobresaltó cuando escuchó un ruido proveniente de unos arbustos. Al acercarse, se sorprendió de encontrarse con lo que claramente era un kaijuu, pero de un tamaño tan pequeño que no superaba al de un gato. Soshiro, que en ningún momento había soltado su espada de bambú, lo levantó por sobre su cabeza con ambas mano para asestarle un golpe a la criatura. Ante ello, esta soltó un chillido antes de huir aterrada. Soshiro fue detrás. El sol comenzaba a ocultarse y las copas de los árboles frondosas entorpecían la vista. El niño acabó por enredarse con unas raíces, precipitándose contra el suelo. Soltó su arma para posar sus manos en el suelo, intentando incorporarse. Dolía. Soshiro sintió sus ojos arder e hizo un puchero, no siendo consciente que el kaijuu se le acercó hasta sentir la mejilla ajena contra la propia.

Intentaba consolarlo.

Pero, al tenerlo cerca, Soshiro lo atrapó entre sus brazos. Iniciaron un forcejeo donde el niño consiguió retener la criatura la que comenzó a llorar, sorprendiéndolo. El menor lo soltó cuando sintió las cálidas lágrimas contra su piel. La criatura huyó, escondiéndose en el hueco de un árbol. Y Soshiro lloró. Volvía a ser consciente del dolor y la luz no atravesaba ya las copas de los árboles. Empezaba a asustarse.

Pero, paz le fue trasmitida cuando el kaijuu volvió a consolarlo. Soshiro lo abrazó. Esta vez sin buscar hacerle daño, sólo para confort. La piel de la criatura era dura, pero tenía sobre su lomo una especie de pelaje similar al de un cuerpo espín. Además, llevaba una máscara. Soshiro intentó quitársela, pero el kaijuu chilló, removiéndose. El menor no insistió. No quería que se apartara. Se quedó allí quieto hasta que oyó la voz de su padre llamándolo. Soltó al kaijuu para responder mientras se dirigía en dirección al encuentro con el adulto. Cuando vio la luz de las farolas, sintió alivio. Soshiro saltó sobre los brazos de su padre siendo recibido y alzado por este. El niño notó que el mini kaijuu ya no estaba. Y fue en la seguridad de su hogar que le preguntó a su progenitor si estos existían o si era probable que no fuesen tan malos. Pero la respuesta que recibió fue tajante: "No son buenos para la humanidad, por eso los combatimos. Si ves uno, Soshiro, deberás luchar para proteger a los tuyos. Eso nunca debes olvidarlo".

Pero Soshiro volvió a encontrarse con el mini kaijuu. Le agradaba. Por eso intentó enseñarle buenos valores. A saludar, a comer sus vegetales e incluso a hablar. Soshiro descubrió que la criatura imitaba por medio de sonidos su lenguaje, pudiendo decir oraciones completas en dos años. El menor estaba encantado. El mini kaijuu incluso imitaba su forma de caminar.

-SO-hi-Ro...

Soshiro lo abrazó.

-Si te conviertes en un humano, tal vez no te hagan daño.

Sin embargo, aquel era un tonto sueño.

A sus ocho años, Soshiro fue a encontrarse con el mini kaijuu no percatándose que su hermano lo seguía. Cuando vio qué era lo que hacía a su hermano distraerse de sus entrenamientos, Soichiro atacó al kaijuu para proteger –según él- a su pequeño hermano. No obstante, Soshiro se interpuso, recibiendo el daño por parte del mayor. Aún herido, el niño le gritó a su amigo que huyese y se escondiese. Que no volviese. Porque si volvía lo matarían.

Fue escuchado. El kaijuu se echó a correr mientras Soshiro fue auxiliado por su hermano y, después, regañado por su padre.

Soshiro se encargó de alejar al kaijuu en cuanto lo vislumbraba en las cercanías. Lo ahuyentaba arrojándole piedras mientras las lágrimas empapaban su rostro. No podían ser amigos y paulatinamente la criatura lo entendió. Soshiro con el tiempo entendió que aquello fue la mejor opción. Más temprano que tarde comenzaría a asesinar a los de su especie.

Y cuando sucedió, Soshiro muy dentro suyo sintió su corazón sobrecogerse. Incluso esperando el día donde tuviese que enfrentar a su amigo de la infancia, dando este una señal cuando Soshiro llegó a la adultez.

-¿Este es el kaijuu que vio la niña?

En una hoja de papel el retrato descrito por la menor fue bosquejado. Era horripilante.

Pero, había algo familiar.

-¡Hoshina, reunión!

Soshiro devolvió el dibujo para centrarse en el trabajo. No obstante, su mente continuó regresando a este hasta finalmente recobrar viejos recuerdos de su infancia.

"So-hi-Ro..."

El mini kaijuu que conoció y al que le enseñó a hablar. Su máscara, el pelaje similar a un cuerpo espín.

-¿Será...?

¿Daba señales ahora porque había crecido apareciendo en los radares?

"El señor kaijuu salvó a mi mamá".

-¿Realmente eres bueno...?

Si se lo encontraba ¿Soshiro sería capaz de acabar con él en favor a la humanidad?

-¡Hoshina ¿no te encuentras bien?!

La capitana Ashiro llamó su atención, mirándolo con preocupación.

-Estoy bien...-Mintió descaradamente Soshiro-Lo estoy.

Continuará.

En contra de todoStories to obsess over. Discover now