Lisa se levanto, su reloj había estado sonando toda la noche, con sus veintisiete años todavía tenía un problema con madrugar, y eso que tenía que hacerlo todos los días, hace poco había regresado a Corea, se encontraba comprometida con su amado novio Jin.
Fue de camino al armario sacando un vestido, el vestido que su prometido le habia regalado, después de cambiarse se dirigió camino a su auto.
Iba un poco tarde pero trabajaba para su suegro así que no creía que había problema en llegar un poco tarde.
Su prometido se encontraba viajando, se la pasaba de país en país, y Lisa solo tenía la misma rutina, a veces se arrepentía de haber estudiado derecho, recuerda tanto cuando fantaseaba de adolescente.
Hace 11 años...
Era un día soleado, al menos para Lisa, de camino a la escuela recordó su penúltimo año ahí, solo una cosa tenía clara, iba a ser una gran cantante y bailarina, eso deseaba.
-Lisaaa- una voz hizo que la rubia despertará de sus pensamientos.
-Rosie posie- abrazo a su mejor amiga alegremente.
-¿Donde esta tu novia? - pregunto la rubia a su mejor amiga, esta alzó los hombros en seña de no saber el paradero de la pelinegra.
-Así que no te importa- Rose pego un salto al escuchar un susurro detrás suyo, una pelinegra un poco baja la miraba duramente.
-Hey, si me importa- la rubia beso a su novia cariñosamente.
-Agh, muy dulce- dijo Lisa con una mueca de asco al ver a las dos jóvenes abrazadas.
-Debo irme, mi mejor miga me esta esperando- Rose se separó lentamente de su novia.
-Tu mejor amiga no estudiaba en otra escuela - pregunto la rubia a su novia.
-Si, pero de tanto insistír sus padres por fin accedieron a que estudiará conmigo- hablo la pelinegra con una gran sonrisa.
-Mmm, desde que no me robe a mi novia- Rose beso a la pelinegra cariñosamente.
-Cuando sea Idol me aseguraré de hacerles una canción- las dos jóvenes rieron.
Actualidad...
Tanto podía cambiar la vida de una adolescente en diez años, Lisa nunca imaginó que se casaría por conveniencia y menos, que tendría una vida controlada por sus padres.
A llegar a la oficina todos la saludaron alegremente, esta les devolvió la sonrisa, nada más falso que su matrimonio.
Se sentó, abrió su computadora y una notificación le llegó, una nueva publicacion de una vieja amiga.
-Al parecer tu si lo lograste- dijo Lisa mirando la foto de una rubia una pelinegra, la pelinegra sosteniendo un bebé.
Lisa cerro sus redes sociales, abrió su correo para ponerse a trabajar.
Su cicatriz la estaba fastidiando, siempre le daba comezón, la tenía justo debajo del pecho, una cicatriz hecha a láser, un tatuaje que la habían obligado a quitarse.
No era la única cicatriz que la rubia tenía, habían varias debajo de su mano, en su muñeca para ser exactos, todas su cicatrices escondía un oscuro pasado, uno que Lisa olvido hace mucho.
Debía asegurarse de terminar todo su trabajo, si no su suegro la iba a regañar, luego le daría quejas a Jin y Jin, solo, haría lo que siempre hace.
Era difícil, al menos para la rubia, había estado en una rutina muy agotadora, por mucho tiempo, se sentía como un robot programado solo para hacer unas cosas, cosas que ni si quiera le gustan, se sentía vacía.
-Puedes descansar- un hombre un poco viejo entro a la oficina de Lisa.
La joven rubia le brindó una sonrisa, esta salió de su oficina, tenía un poco de hambre, así que salió a comprar algo de comida.
A lo lejos vio una tienda la cual se veía bastante iluminada, se acercó y pudo admirar Hot dogs en ella, eran Hot dogs Coreanos, hace mucho tiempo no comía de esos.
-Oye- una dulce voz la hizo voltear, una pequeña niña miraba a Lisa de manera dulce.
-Me alcanzas mi peluche- La niña señalo el pie de Lisa, en el que se encontraba un oso de peluche.
-Ten- Lisa lo recogió y le dio el peluche a la niña de ojos gatunos.
-Gracias- la niña le sonrió a Lisa, esta le devolvió la sonrisa, una auténtica.
-¡Cariño! -una castaña apareció, su hija se había perdido de su vista, y se desespero cuando la vio a lo lejos hablar con una extraña.
-Mamá- la niña corrió a los brazos de su madre.
Lisa levantó la mirada y sus ojos conectaron con unos hermosos orbes cafés, su corazón se aceleró como la primera vez, se sintió viva por un leve segundo.
-Lis- el apodo de la castaña hizo que Lisa se emocionar, hace años no la llamaban así.
-Nini- Jennie sonrió levemente al apodo de la joven rubia.
-Hace años no te veia- comento la rubia la joven castaña sonrió y asintió.
-Diez años- comentó la castaña.
-¿Has sabido algo de Jisio y Rose?- preguntó Lisa mirando a la morena.
-De hecho, voy para allá, tuvieron un hijo- Lisa asintió.
-Igual que tu- el ambiente se sentía tenso, como la primera vez.
-Si, me case con Taehyung y tuvimos a Lia- Lisa dejo de respirar por un segundo, sus ojos se cristalizaron.
-¿Lía?, como en los viejos tiempos-Jennie so rio con nostalgia asintiendo.
-Ya superaste todos tus traumas- Lisa asintió, falso, otra vez, otra mentira.
-Me alegro por ti, pero debo irme, se me hace tarde- y como si hubiera sido solo un segundo, Lisa se sintió joven, como en su adolescencia, recordó el aroma de las flores cuando salía a caminar.
Todo eso era una simple ilusión, pero recuerda que sus mejores años fueron la adolescencia donde bailaba y cantaba sin ser controlada, donde podía enamorarse de cualquier persona sin que nadie la juzgará, donde podía tocar la guitarra, donde escribía hasta tarde y donde podía dibujar a su antojo.
Todo eso se desvaneció, no supo en que momento, solo parpadeo para encontrarse con una vida qué no le correspondía, una vida que no disfrutaba, una vida a la que se sentía encadenada, una vida en la que no tenía risas, ni a sus amigas diciéndole estupideces, una vida en la que no tenia amor, y en la que no cumplio sus sueños.
Si le preguntaran a Lisa, como reaccionaria su yo adolescente al ver su vida, ella solo diría que se sentiría decepcionada, si pudiera retroceder el tiempo cambiaría muchas cosas, entre ellas, haberse casado y haberse encadenado a esa vida.
