Equimosis que perduran junto a un corazón putrefacto.
Una figura solitaria se alza ante el constante dolor de un oceano que ruge, su calor corporal es gelido al igual que la neblina de Plastic beach, encontrándose en el lugar donde solo se encuentran los desechos y esperanzas perdidas.
Sus ojos reflejos contrastantes de la Luna, oscuros como lo inexistente con carmín decorado en su mirada, su rostro esta marcado por los años de decadencia y depravación, Murdoc contempla el horizonte tal cual un Rey de la noche, un marin sin barco ni tripulación, un paisaje despojado tal cual olvidado.
En medio de la bruma salada, la isla artificial se erige como un mausoleo a la ruina y grandeza de una humanidad monstruosa.
Aún desde las sombras, la piel reluce con ligeros tonos azulados del mar, su metal viste la carne antes habitada que ahora es adornada con equimosis, sus ojos son el reflejo de la majestuosidad del mar, sus pupilas estaticas estaban siendo cautivadas por primera vez por las olas imparables, las olas hambrientas que solo se detenían a romper el silencio.
Sus ojos negros reflejantes eran testigos del crimen de Dios y sus manos complices que sostenía los desechos. ¿El autor?, Murdoc Niccals, quien alimenta al monstruo azul con bolsas dudosas.
-Date prisa D, me estoy congelando aquí.
( Mientras su cuerpo temblaba de frío, Murdoc articulaba con desprecio).
-Lo siento, nunca había visto algo así.
(Los ojos llenos de desconfianza se mantenían estáticos ante la inmensidad del mar).
-Tira las bolsas y ya, si te quedas mucho tiempo aquí te vas a oxidar, la sal del mar no es buena.
-¿Oxidar?.
-¿Estás tonto?, se supone que tienes que ser inteligente, el hierro se oxida.
-Mi carne no parece de hierro...
-Por dentro, no tienes huesos tonto, solo es carne lo de arriba, piel, lo de adentro es hierro. Deja de tontear y termina de tirar la basura, apesta.
La noche se funde con las olas del océano, al igual que los desechos con el estómago de algún pez desafortunado, pues con una brusquedad incontrolable el mar se deleita con su festín, los huesos y sobrantes de carne pertenecientes a su anterior dueño ahora eran solo basura de mar o comida.
De manera repentina los ojos bicolores se volvieron hacía D con ternura, observaban detenidamente con cariño a la figura con cabello azul, no como un artífice satisfecho, sino con la mirada helada de un escultor frente a su obra más macabra.
-¿Murdoc?.
La voz llena de nostalgia perforó las roturas de Murdoc, algo en su tonada era similar, demasiado similar a 2d, Murdoc sintió un estremecimiento recorrer su espina dorsal, un eco de una emoción que había aprendido a sepultar bajo capas de cinismo y crueldad. No se permitió mostrar remordimiento, pero en lo más profundo de su ser, sabía que había cometido un acto de una perversidad inenarrable.
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Cuando el silencio llora. † 2doc †
FanfictionEn una isla consumida por la descomposición, donde la esperanza se disuelve en el aire, Murdoc ha cruzado el umbral del arrepentimiento y el amor. Cada latido del Cyborg, ya no hay vuelta atrás, el mar ha consumido la existencia y la podredumbre era...
