Una joven nativa corría con su bebé en brazos, un grupo de españoles la estaban persiguiendo sin descansó, la mujer llegó hasta un río y se detuvo, sabía que solamente había una opción, que su vida había acabado en ese momento, por eso colocó a su pequeño hijo en una especie de canasta hecha de madera y lo dejo sobre el río, la madera hacia que la canasta flotara en el agua, la mujer colocó un collar en el cuello de su hijo y empujó la canasta, la cual se fue con la corriente.
- lo lamento tanto.. mi pequeño Chile.. - Murmuraba la chica con lágrimas en sus ojos, le dolía tanto ya no volver a ver a su hijo, solo tuvo que cerrar sus ojos cuando sintió la llegada de aquellos españoles.
-- Unos años después --
Un joven de unos 13 años escalaba un inmenso árbol solo para alcanzar a sus hermanos que estaban en lo mas alto del árbol, algunas veces había pisado mal y casi cae, estaba siendo vigilando por su padre.
- ¡Chile!, ¡Si te caes no seré tan compasivo contigo! - Gritaba el hombre sosteniendo una fusta en sus manos, el hombre tenía los nervios de punta, sabía que si su hijo menor se caía sería toda su culpa.
- Pero padre vez si estoy bien - Afirmaba el chico sentándose en una rama firme, miraba una de sus manos, en donde tenía una herida en la palma de su mano
De pronto, a lo lejos vio que por el camino rocoso y lleno de tierra se acercaba un carruaje, se veía tan elegante, se notaba de lejos que era de alguien importante, como de la realeza, el chico rápidamente le aviso a su padre sobre la inesperada visita, el hombre salió corriendo lo mas rápido que pudo para ir a recibir la visita
- ¡hombre, imperio Aleman me habéis asustado! - grito el hombre jadeando por la carrera contra el tiempo pero a la vez recibió con los brazos abiertos al contrario
- Es tut mir so leid, Imperio Español, se qué mi visita fue inesperada pero no tuve tiempo para avisarte, quise traer a mi padre pero sabes con lo anciano que ya está, se puso terco y no quiso ni mandar saludos, además te quería presentar a mi hijo, Third Reich - explicaba el Aleman haciéndose a un lado para dejar entrar a su hijo, que ya parecía ser de unos 22 años
Imperio español llamo a sus hijos para que se presentaran ante el joven Aleman, Reich miraba a todos lados, no parecía estar interesado en saludar a los hijos del Español, las hijas de imperio español parecían haberse interesado ya en el Aleman pero el ni siquiera las miro
- ¡Es un placer conocerlo! - decía Nicaragua, quien ya había hechado un ojo en Reich
- Me encantaría conocerlo mas - dijo bolivia acercándose hacia el Aleman
El español tuvo que alejar a sus hijas de el joven Aleman por qué ya lo estaban acorralando contra una pared.
-- horas después.. --
Imperio español conversaba animadamente con imperio Aleman, hablaban sobre sus gobiernos o sobre lo que habían hecho durante tantas décadas sin verse, entonces el español fue llamado por uno de sus hijos
CITEȘTI
•|Grito de Guerra|•
Alteleuna historia, un destino, un mundo lleno de crueldad ---------- segunda historia.
