Hechiceros en un mundo de demonios

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-Una vez mas ¿Cuánto es tres más dos por cinco? -pregunto un hombre alto y, joven de piel blanca, de cabello castaño, traía puestos unos lentes oscuros, y, vestía un saco azul marino con detalles rojos y dorados, con un pequeño bolsillo en el lado derecho, debajo traía una camisa blanca, y, tanto unos pantalones como corbata negra.

-Mmmmm ¿veinticinco? -respondió un chico rubio de ojos verdes con la piel algo bronceada. El chico vestía una camiseta amarilla desgastada, unos pantalones cortos azules en el mismo estado, varios raspones en todo el cuerpo y, unas vendas en sus brazos. Tenía puesto un cinturón en el que traía una espada. Y finalmente, traía una mochila.

El hombre con lentes soltaría un suspiro.

-Incorrecto.

-Agh profesor por favor, descansemos un rato, llevamos todo el día viendo esto -suplico el chico mientras se tironeaba el pelo.

-Liam, sabes que es importante que aprendas todo esto. En estos momentos es probable que seamos los humanos más inteligentes que quedan -respondió mientras veía a su alumno-. Aunque... see creo que tienes razón... -soltó un suspiro- descansar un rato será bueno para ambos.

El chico abrazo a su profesor.

-Muchísimas gracias, profesor Raymond.

El joven acariciaría el cabello del chico.

-Está bien, descuida. Ya debemos estar cerca del pueblo que la resistencia nos indicó. Ahí podrás descansar todo lo que quieras. Considéralo tu premio por ser tan buen alumno. Y por haberte bombardeado con matemáticas toda la semana.

-¿Soy un buen alumno?

-Bueno, eres el primero y, único que he tenido hasta el momento... Así que sí, eres un buen alumno para mi -Raymond le dedico una sonrisa a su alumno.

Ambos avanzarían entre el pastizal amarillento de la sabana durante algún rato.

Liam se limpió sudor de la frente debido al calor. Tenía la cara roja de lo quemado que estaba.

-profesor ¿Cómo es que usted no tiene calor?

-Pues... mmmmm es una buena pregunta... no es que no tenga calor, simplemente no tengo tanto calor.

-Pero ¿cómo?

-Bueno, la ropa que traigo puesta es algo engañosa -dijo señalándose a sí mismo-. Aunque más que nada estoy usando mi poder para mantenerme fresco.

-¿Puede enseñarme a hacer eso?

-Todavía no -se vuelve hacia Raymond-. Liam, has aprendido bien el uso de la espada. Bastante decente, a decir verdad, quizás incluso mejor que yo durante mis primeros años como estudiante en la escuela de hechicería de Hannover. Y, aunque ya sabes cómo golpear usando tu poder, sigues estando en el jardín de niños de la hechicería -el vería como el chico se desanimaba-. Oye, no te preocupes -él le coloco la mano en su hombro- todos pasamos por eso... alguna vez... la mayoría de las veces... además, ya estamos cerca. Hoy descansaras y mañana te enseñare a como refrescarte ¿de acuerdo?

El chico asentiría con una pequeña sonrisa.

-Genial. El pueblo debería estar por...

Repentinamente se empezaron a escuchar disparos a lo lejos.

Raymond tomaría a Liam del brazo. Se coloco en posición para correr de un instante a otro desaparecieron.

One Shots OriginalesWhere stories live. Discover now