Parte única

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Era únicamente un pueblo pequeño cerca de la ciudad. No había mucho, puesto que estaba todo acumulado al este, dirección de la ciudad. Había logrado encontrar un pequeño apartamento ahí para ir a la universidad, no pudo encontrar un apartamento en la ciudad porque los precios rozaban la vergüenza. Six era muy meticulosa con el dinero, no lo gastaba en idioteces ni en cosas innecesarias, solo lo que necesitaba.

—No necesito comer...

¡Sí, vas a comer, quieras o no!—le gritaba su madre por teléfono.—¡El doctor dijo que lo necesitas!

Era una pérdida de tiempo. Cocinar era una pérdida de tiempo, comer también, prefería usar ese tiempo para estudiar o hacer hobbies, que le parecían más importante que ingerir algún nutriente.

¡Iré a verte cada fin de mes y veré cuánto has engordado! ¡Si no, volverás conmigo a casa!

Era un fastidio, un tremendo fastidio.

Otra cosa, ¿conseguiste un trabajo?

Había realizado unas cuantas entrevistas, pero nunca la llamaron de vuelta, solo una empresa, una de autobuses que había en dirección a la ciudad. Poco le importaba qué trabajo, solo quería dinero para mantenerse sola, el dinero que su madre le daba no era suficiente. Aprovecharía ese trabajo al máximo mientras estuviera de vacaciones en invierno.

—Sí, me contrataron como chofer de un bus por la noche—su madre al otro lado de la línea no se le escuchaba contenta, era un trabajo algo peligroso. Los peligros siempre estaban presentes. Obviamente Six estaba consciente de ello, solo que... Necesitaba un trabajo.

Sentada sobre el sillón de su pequeño apartamento con la televisión encendida, sacaba las cuentas en su computador, calculaba cuánto debía gastar para llegar al mes. Al terminar, soltó un suspiro de alivio, le alcanzaba...

Salió de su casa, cerró con llave y bajó para tomar su auto, conduciría hasta la empresa y comenzaría su primer día de trabajo manejando un autobús a altas horas de la noche. De camino, se preguntaba quién tomaba el bus entre las ocho y la medianoche, todos terminaban de trabajar a las seis o siete, pero pensándolo más, le daba igual, siempre y cuando le pagaran por ello.

El recinto era enorme, la entrada poseía el logo de la empresa, a la derecha se situaban todos los autobuses, blancos, rojos, verdes, etc, con sus líneas respectivas. Saludó a la recepción y esta le mostró una enorme sonrisa, la guió hacia el despacho del gerente, el encargado. Un hombre alto, con traje y barba blanca. La saludó y procedió a explicarle su trabajo.

Debía de ir de Yobdun hasta Pwento, deteniéndose en unas veinte paradas y luego volver sin detenerse en las paradas. Parecía sencillo.

El hombre la guió al autobús afuera, este era del tamaño de un autobús pequeño, como el horario era tan tarde, no rondaba mucha gente.

—El bus posee cámaras de seguridad, un kit de emergencia, una radio y un baño—esto sorprendió a Six, nunca había visto un autobús con un baño público.—No te preocupes, cada mañana la señora de la limpieza limpia todos los baños de estos buses. No tendrás que hacerlo tú.

Se alegraba.

El puesto del chófer tenía una pequeña tele con unos botones, eran las cámaras de seguridad, en todo el autobús pero no en el baño. La radio estaba cerca de la ventana, era una pequeña de color morado.

Luego, el hombre procedió a darle un mapa de todo. De hecho, antes ya había echado un vistazo a la pista, así tendría el trabajo más fácil y no se perdería.

Se alegraba también de no usar un uniforme, solo un chaleco negro.

—Tienes que detenerte en todas las estaciones, menos después de la 665, esas estaciones están fuera de servicio.

La Parada 666 (Monix)Stories to obsess over. Discover now