nota del autor...

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Mis sueños siempre fueron algo un poco extraño, algo que no muchas personas sabían qué significaban o por qué los soñaba. Tenía sueños con una habitación blanca con muchísimo pasto y flores, y a las orillas, arbustos frondosos con muchas fresas maduras. En las paredes blancas, había dibujos de crayolas que formaban árboles grandes, sin una sola nube. A veces se podían comer las fresas, aunque si comía demasiadas, me despertaba con un dolor de estómago. Si me quedaba mucho tiempo en ese lugar, los árboles se despegaban de las paredes, haciéndose muy grandes y aplastándome para que despertara.

Tenía amigos imaginarios extraños, llenos de estructuras diferentes que me llenaban de miedo si los dibujaba. Escribir una historia siempre me llamó la atención, ya que no era muy buena socializando y prefería inventar historias con algunos de mis amigos imaginarios para hablar con más personas. Lo cual, con la pandemia, solo me llevó a pasar el tiempo inventando historias en mi cabeza que, a veces, comentaba con mis hermanas para buscar recomendaciones y posibles ideas futuras.

Esta idea surgió de un sueño parecido al que tenía de pequeña, pero en un campo mucho más grande.

¡La historia puede llegar a tener contenido muy sensible que algunos lectores pueden tomar como inapropiado, se recomienda discreción.!

Dónde Las Fresas Se Pudren Stories to obsess over. Discover now