Julie tenía 7 años cuando una pareja joven la adoptó, Olivia y Nathan Olson llevaban cuatro años buscando un hijo y al no tener suerte, decidieron que lo mejor era adoptar a un pequeño. Solo que los planes cambiaron en el momento que visitaron el orfanato donde Julie vivía, la niña tímida los sorprendió minutos después de su llegada al lugar cuando a pesar de su molestia con su amiga, quien le había sacado su muñeca, terminó por defenderla de los niños que las molestaban por tener pintura en sus ropas. Varias visitas después, Julie comenzó a sentirse cómoda con los Olson y al cabo de cuatro meses fue adoptada por ellos.
Adaptarse a su nueva vida, para Julie no fue tan difícil, entre las clases nuevas de la escuela, las clases del taller de pintura y las cenas familiares, la niña al fin pudo sentir que estaba segura. A pesar de ser tímida, todos en la escuela adoraban a Julie y su amabilidad, sus padres adoptivos siempre tenían un tiempo para ella y Julie no podía dejar de sentirse privilegiada y afortunada por la nueva vida que acababa de comenzar. Pronto se enteró que tenía una tía y abuelos, familiares de Nathan, por lo que para conocerlos la nueva familia viajó lejos de la ciudad a un pequeño pueblo donde se encontraba la casa de sus nuevos abuelos adoptivos, Gema y Todd. Aunque Julie había conocido al abuelo Todd su primer mes con Olivia y Nathan, seguía emocionada por la idea de pasar el tiempo con su nueva familia y hacer todo lo divertido que hacían las familias en las películas. Como ir a ver flores al estanque, nadar en el lago, hacer picnis, jugar juegos de mesa, mirar las estrellas mientras comen hamburguesas a un lado de la fogata, pintar un paisaje, hacer galletas y cocinar muchas comidas que las abuelas sabían realizar, eran muchas cosas, emociones e ilusiones que hacían saltar de emoción a la niña inquieta sentada en el asiento trasero del auto. Conocer a su nueva tía Vera fue como cumplir parte de esas ilusiones, bromear con su abuelo Todd y compartir su amor por el arte era lo mejor de su estadía en ese lugar, sin embargo todas las ilusiones por tener esos momentos de películas con su abuela Gema se vieron pisoteadas en el segundo en que la mujer usó su tiempo compartido para verla en silencio y hacer absolutamente nada. Y aunque Julie pensó que al año siguiente todo sería diferente, culpándose por estar demasiado nerviosa y ser muy tímida con su abuela, nada cambió. Así fue como los siguientes años pasaron para Julie y Gema, ambas sentadas en sillones de jardín permaneciendo en silencio durante una hora, una por amor y curiosidad, la otra por respeto e ilusión de que las cosas cambien en cualquier momento.
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¿Quién rayos es Dans Miller?
Short StoryJulie y su abuela adoptiva Gema tienen una muy extraña tradición cada vez que Julie y su familia, visitan a los abuelos en verano. Sentarse en silencio a mirarse fijamente durante una hora, hasta que el abuelo Todd vuelve del taller para llevarse a...
