De las mentiras, de la falsedad, de Alfredo, de Luna.
De Simón.
De mi vida.
Pongo en retrospectiva todo lo que he vivido, todo lo que pasó y en cómo la gente puede ser tan hipócrita, tan falsa, tan.. mierda.
Necesitaba salir de este lugar.
Llame a Emilia para que viniera por mi y hacer cualquier otra cosa menos estar aquí.
Mi casa, o mi ex casa; ya ni siquiera sabía cómo llamarla, estaba llena de gente falsa celebrando que la nieta pródiga ha vuelto. No podia creer lo que estaba pasando, como todos podían hacer como si nada siendo que Sharon estaba desaparecida y que mi vida literalmente estaba de cabeza. Estaban prácticamente riéndose en mi cara, provocándome.
Estábamos a punto de irnos de esta farsa cuando Simón se interpuso en mi camino.
- Que onda!, ya te vas? -Pregunto Simón
No lo había visto desde que volvimos de Cancún y aunque odie admitirlo e intente reprimirlo, me cuesta mucho verlo aún. Es un sentimiento tan extraño en el que me dan ganas de gritar.
Lo odio. Pero no puedo odiarlo. Pero quiero odiarlo.
Por supuesto lo bloquee de todas mis redes, pero al volver tendré que verlo todos los días y más viviendo en la misma casa que la boluda de su mejor amiga.
- Si obvio, para que me voy a quedar acá?
- Pues para bailar conmigo. -Dijo y me agarro de la mano para llevarme a la pista de baile.
Dios lo odio! Odio esos ojos que cuando los miro me olvido de todo a mi alrededor. Odio que me toque, porque cuando lo hace se me eriza toda la piel. Y definitivamente odio haber abierto mi corazón para el y que me dejara sola, cuando mas lo necesitaba.
A veces pienso que jamás olvidó a Luna, que intento distraerse conmigo y no pudo. Porque en este jodido mundo todo gira en torno a Luna y si no eres ella simplemente no importas.
Sentí la mirada de ella y sentí rabia otra vez. Quería tenerlo todo, robármelo todo. Tenía mi casa, a mi abuelo, mis amigos, a Matteo, a Simón.
Me solté de el, necesitaba irme de aquí.
Pero Emilia tenía un mejor plan. Arruinar esta mierda sonaba mucho mas entretenido.
Estábamos pasándolo bastante bien, molestando a Mónica y Miguel, a los losers del Roller, e incluso arruinándole el vestido a Luna, cuando Alfredo comenzó a dar un discurso con un montón de estupideces sobre su querida nieta Sol Benson y bla bla bla, tan ridículo sonaba que colmó mi paciencia.
Les expliqué la situación a toda la fiesta sobre porque todo esto era una farsa y que todos eran unos hipócritas.
- Acá si no te llamas Luna no le importas a nadie.
Por supuesto se hizo la victima, lo cual no me sorprende.
La fiesta estaba arruinada así que mi trabajo estaba hecho. Después de todo no estuvo tan aburrida.
- Vamonos de aquí Emilia.
- Me acaban de avisar unos amigos de una fiesta de verdad, vamos a divertirnos bitch.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.