EDIFICIO

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EDIFICIO

En el alto edificio,
mi esperanza se agotaba,
Con cada paso que daba,
mi partida se acercaba.

Mi mente, sin pensamientos,
mi corazón, sin sentimientos,
Mis piernas solo daban pasos
a ese edificio, para decir adiós
a todos mis sufrimientos.

En la puerta del edificio,
mi corazón se agitaba,
Sentía la alegría
que tanto necesitaba.

Entré al edificio, tropezando en las escaleras.
¿Será esta una respuesta divina?
Aunque lo sea, me quedo sin respuesta.

En el vacío edificio,
cada piso es un recuerdo,
Cada puerta cerrada
un momento perdido.

Subo estas escaleras
con pasos de melancolía,
Buscando en cada rincón
una chispa de alegría.

El cansancio es mi único aliado
en mis pensamientos tumultuosos,
que me dejan sin vida.

¿Necesito una señal de arrepentimiento
que me libre de este dolor
y sufrimiento?
Mi vida está al límite,
y al llegar al último piso, me derrito.

En lo alto del edificio,
el vacío me llama,
Susurros de un abismo,
la tentación se inflama.

La llegada del punto final
está a un salto,
Pero me quitaré los zapatos
y volaré muy alto.

La carta de despedida
será el punto final,
De mis sentimientos y sufrimientos,
se irá.

El viento acaricia mi piel,
el vacío me atrae,
En el borde del abismo,
la muerte me llama.

Doy mi último respiro,
las lágrimas caen,
los recuerdos se desvanecen,
Mis últimas palabras se pierden en el aire.

En el alto edificio,
mi incógnita será resuelta,
Con un paso hacia adelante,
la agonía me deja en paz,
Le doy gracias a todos,
que por fin seré libre
de estos pensamientos
sin salida. ¡Adiós!

¡UNO, DOS Y TRES!

Autor: Manuel Caldas.

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