¿Qué pasa cuando tu mundo perfecto se desmorona en una sola noche?
Daena siempre fue la chica bonita, arrogante y superficial. Vivía rodeada de lujos, amistades convenientes y amores sin sentimientos... hasta que una noche lo cambió todo. Un secreto...
Porque esta no es una historia cualquiera. Aquí, nadie es del todo inocente. Todos tienen algo que ocultar. Y las verdades... siempre vienen a medias.
Una historia donde no puedes confiar en nadie. Ni siquiera en quien la está narrando.
¿Serás capaz de descubrir quién dice la verdad... antes de que ella muera?
✦ Advertencia: Esta es una obra de ficción. Los personajes, situaciones y hechos son producto de mi imaginación. Aprende a separar la historia de la realidad.
Lo que leas aquí... se queda aquí. 🤫
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Selene Pérez
—Mi amor… te estuve esperando.
Cierro el libro y me levanto del césped cuando lo veo acercarse. Estoy bajo la sombra de los árboles del campus, lejos del murmullo constante de los estudiantes. Este es mi lugar favorito para leer, para perderme un rato y fingir que el mundo no pesa tanto.
Él se detiene frente a mí. Su presencia impone incluso en silencio.
—Lo siento —dice—. Comí en la azotea con Nick.
—Ah… —respondo, despreocupada—. Con Nick.
Comenzamos a caminar hacia los edificios principales, rodeados de estudiantes que regresaban mientras otros salían, manteniendo el lugar en constante movimiento.
—Hablando de él —añado, con ligereza—, ¿cuándo se va a casar con tu prima?
Su paso se ralentiza apenas un segundo. Es mínimo, casi imperceptible, pero luego vuelve a caminar con la espalda recta, como si nada hubiera pasado.
—Daena aún es pequeña —responde—. Cuando cumpla la mayoría de edad, se casará.
—Claro… —sonrío—. Supongo que falta tiempo. Es asombroso pensar que nuestras familias se unirán: Daena con Nick, yo contigo. Seremos la familia más poderosa.
Él no responde de inmediato, pero asiente con la cabeza.
—¿Puedo preguntarte algo? —añado.
Asiente, sin detenerse.
—¿Le sucede algo a Daena? Últimamente la veo rara… ya no es la misma.
La prima de Zabdiel tenía catorce años y una belleza capaz de despertar envidias. Curvas perfectas pese a su corta edad, una presencia imposible de ignorar.
Aun teniendo veintiún años, muchas veces me sentía incompleta al compararme con la exuberancia natural de Daena. Ella siempre había brillado sin esfuerzo.