Mérito

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Tengo 37 años, soy profesional, tengo un posgrado y me da cierto pudor escribirlo.  Desde que entré al trabajo en el que estoy ahora, un rubro ligeramente distinto a lo que conocía como pedagogía, he practicado una humildad discursiva con especial ahínco, ya que todos los enunciados que digo relativos a apreciaciones laborales, parten con un modalizador como "en mi pequeña experiencia", "sé que llevo poco" o algo similar. No sé si el decir ese tipo de frases ha dado pie a que me recalquen que todos llevan más tiempo que yo, y quizás es cierto que la experiencia te da otra perspectiva, pero en realidad, mi capacidad de reflexión está bastante desarrollada, siento que he aprendido rápido, y en el mundo de la infancia llevo casi 10 años.
De hecho, ahora que lo pienso, el decir cuántos años uno lleva no implica nada más que un indicador temporal, usarlo como argumento sin un complemento es falaz y realmente debería haber tenido claro eso en todo momento. Lo digo porque hoy tuve que ignorar algunas burlas cuando hablé acerca de el proceso epistémico y metacognitivo que tenemos que desarrollar en nuestro trabajo y que se tiene que ver reflejado en todo el papeleo.
La verdad, estoy enojada y al mismo tiempo curiosa, ¿Por qué los profesionales optan por no pensar? ¿Por qué se ríen de mí por utilizar vocabulario técnico? ¿No es posible hacer dialogar nuestra especialidad y formación teórica con las realidades de vulneración que viven las infancias?
Finalmente, siempre estará esa triste rivalidad de la academia con el mundo real, con los dolores de las niñeces, pero mientras no avancemos desde la empatía hacia adelante, no es mucho lo que se puede hacer.

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⏰ Last updated: Jul 09, 2024 ⏰

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