Ya empieza

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Hoy una niña llamada Gabriela tenía su primer día de instituto. Mirando fijamente a su madre Gabriela le dijo que no quería ir al instituto. Su madre le contestó que tenía que ir sí o sí. Gabriela se puso a llorar y dijo tristemente que su mejor amiga Máxima no iba a ir. Su madre le dijo que tendría que ir por que tenía que aprender.

— Pero ya aprendí en el colegio. — dijo Gabriela.

— Pero tienes que aprender más. — contestó levantando la voz.

Al final de la discusión Gabriela se montó en el toyat blanco de su madre. Su madre le dio un pañuelo para limpiarse los mocos. Cuando llegó su madre le dio un beso en el lado izquierdo del moflete. Gabriela decidió pasar de todo y de todos hasta llegar a la clase. No quería ni que la miraran. Un chico que algunas personas le llaman abusón que se llamaba Izan le preguntó de dónde salía. Gabriela decidió no contestar e irse corriendo al baño de las chicas. Cuando tenían que ir a la clase, se sentó al final de todo al lado derecho y de repente se sentó a su lado derecho Izan.

El profesor se presentó diciendo su nombre, se llamaba Juan. Les dijo que como era lunes no tendrían tarea para casa pero para clase tenían un par de ejercicios. Tenían que hacer un poema de su vida en inglés. Se fue al baño rápidamente porque le dolía la barriga. Se dio cuenta de que le había bajado la regla, así que cogió el móvil y llamó a su madre, su madre no le respondía la llamada. Decidió quedarse en el baño la clase de inglés.

Era ya el recreo y llamó 15 veces a su madre. Finalmente llamó a su hermana Julia. Esta fue rápidamente y le dio compresas. Fue al recreo un niña llamada Suli y le dijo que fuese a clase. Cuando llegó no había nadie. Se giró y vio a Suli cerrando con pestillo, ahora no podía salir. Llegó el profesor y le dijo que hacía ahí. Gabriela le explicó lo que había pasado. Juan habló con Suli, ella dijo que no era verdad. Al final mandaron una nota a casa de Gabriela.

Cuando tocaba mates se puso a llorar pero Izan le habló preocupado: —¿Qué te pasa, Gabriela?

Gabriela le dijo la verdad porque parecía majo. Izan le dio un abrazo, al separarse vio sus lágrimas en la camiseta de Izan. Le dio mucha vergüenza y se fue al baño de chicas. Cuando llegó estaba Suli diciendo "la bebé llorona bebe llorona". Gabriela decidió pegarle una ostia y después a Suli lae salía sangre de la boca, pero era hora de irse a casa. En casa le dijo su madre, Elo: — ¿Qué tal el día, hija?

Gabriela con una sonrisa en la cara le dijo que bien y le preguntó si podía pasar un mes con Julia, su madre dijo que si.

Los amores siguen Stories to obsess over. Discover now