Prólogo

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Zahara - con las ganas

18 de Agosto del 2019

Estábamos sentados cenando con los amigos de
papá , más exactamente con nuestros vecinos, él estaba al otro lado de la mesa, todo parecía normal ya que intentaba borrar cualquier rastro de vergüenza que pudiera mostrar. Al final de cuentas nos conocíamos desde que yo tenia cuatro años y el 6 años y aunque casi no hablábamos para mí él siempre fue especial, simplemente lo era, desde que éramos niños deseaba que él me invitara a su casa a jugar, la realidad era que solo tenía que observar desde mi ventana.

Cuando entre a la secundaria también fue a si, para mi no, cada cosa relacionada a él me emocionaba incluso si solo era verlo pasar frente a mi casa pero en cambio para él parecía todo normal y que yo era simplemente su vecina algo que yo también estaba intentando superar. No podía vivir siempre esperando que me mirara de forma diferente. Pero era casi imposible no emocionarme tenerlo cerca aunque él no me quisiera, aunque él nunca lo haga podía ser una tonta y seguir ahí. Sabía que él no tenía la culpa de lo que yo sentía. Al final Albern y Elena solo eran amigos.

Elena...no vas a comer- me grito mi madre y ahí estaba el con su ojos cafés que en algún momento deseé tanto que me mirarán a mi y que sabía que nunca lo harían.

La comida transcurrió durante un tiempo más sobre charlas de viejos tiempos de como yo y Albern ahora habíamos cambiado tanto que casi éramos todos unos adultos y que Albern aún no lo parecía tanto. También que a su madre le hubiera encantado que él y yo fuéramos novios pero que ahora era algo que ya no podía suceder ya que él tenía novia y bueno ella la adoraba tanto. También mamá contando que yo era una aburrida que no salía a fiestas y que incluso me consideraba amargada pero que esperaba que algún llegará alguien que me aguantará.

Eran casi las ocho de la noche y bueno aunque éramos prácticamente vecinos la familia de Albern se quedaron a dormir por que hoy era un día especial  era mi cumpleaños número 19 y querían pasar el tiempo recordando viejos tiempos y de como habíamos crecido. La verdad eso me emocionaba, Amelia y Tom los padres de Albern eran como mis padres postizos y yo los quería tanto, en especial a su madre ya que como Albern no tenía hermanos digamos que yo era especial para ella y ambas amábamos pasar el día intentando cocinar postres que muchas veces no salían horribles y bueno ella se sentía sola ahora que Albern iba a la universidad y aunque yo también iba me daba el tiempo de estar con mi familia y bueno Albern era un buen chico pero le encantaba ir a fiestas y a veces no llegaba a su casa.

Estábamos viendo el álbum de fotos de mamá y entonces la mamá de Albern dijo que era demasiado tarde, así que ellos fueron directo a la habitación de invitados, mamá y papá a la suya y yo fui la última ya que quería seguir viendo el álbum, verlo me recordaba a lo insegura que había sido desde pequeña y lo mucho que me costaba hacer amigos, pero por suerte había conocido a Marti, ella era mi amiga desde la secundaria y ahora como mi hermana. Sabía todo de mi, aunque al principio me había costado hablarlo con el tiempo pude hacerlo. Sabía incluso lo de papá, su infidelidad hacía mamá y lo mucho que la había afectado a ella y a mi, intentábamos ser una familia normal pero siempre había peleas en las que todo terminaba en un enojo hacia mi colmo si fuera la culpable de todo, yo lo había descubierto pero no era mi culpa.

Quieres que apague la luz de la cocina- dijo Albern

Iré a tomar un vaso de agua- y ahí estaba tan alto y guapo como siempre.

Como te va en medicina- dijo y se sentó en el sillón a lado mío.

Bien- solté con un suspiro, y es que intentaba seguir aunque cada día que pasaba tenía miedo de no ser suficiente pero quién es perfecto, no iba a dejarlo solo por ello, algo que papá siempre decía era que siempre debemos ser valiente para la vida, si siempre tienes miedo entonces no estás viviendo y era cierto para que vivir encerrado en una jaula y solo limitarte a ver y no hacer que las cosas sucedan, eran sus motivadoras palabras y algo que sin duda necesitaba aplicar más.

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